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Red Internacional

UNQ. El kirchnerismo y un discurso que huele a viejo aunque se disfrace de nuevo

El sábado 6 se realizó el primer Plenario de Pensamiento Nacional-Popular "Horacio González” en la Universidad Nacional de Quilmes. Estuvieron presentes el diputado Máximo Kirchner, Mayra Mendoza, Ricardo Forster, Victor Hugo Morales y Amado Boudou, entre otros intelectuales, comunicadores y referentes.

Diego RowlingLicenciado en Economía

Eugenia LugonesEstudiante de Historia UNQ | @eugetulu

Viernes 10 de junio | 12:57

El encuentro se realizó el pasado fin de semana en Quilmes, en medio de la interna del gobierno del Frente de Todos. En los últimos meses el sector convocante, que responde a la vicepresidenta, viene oscilando entre las críticas -fundamentalmente limitadas a lo discursivo- y el dejar hacer al gobierno de Alberto, con la mira puesta en 2023.

En ese marco, lanzaron el Plenario de Pensamiento Nacional-Popular Horacio González, en línea con lo que fue Carta Abierta entre los años 2008 - 2015 y reunió a intelectuales y referentes del kirchnerismo de diferentes áreas como Ricardo Forster, Víctor Hugo Morales, María Pía López, Flavio Rapisardi, Delfina Rossi, Alejandro Grimson, Eduardo Rinesi, Amado Boudou, Mayra Mendoza y María del Carmen Bianchi, entre otros. Se trata de un intento de reagrupamiento de intelectuales y docentes que adhieren a un gobierno que ya no genera aquella Cris-Pasión de la década ganada.

La elección del tercer cordón del conurbano para el lanzamiento tiene su justificación: Máximo Kirchner y Cristina Fernández dan cuenta de que la buena elección del FIT-U en la región dialoga con un sector de su propia base que está descontento con las políticas que viene llevado a cabo su gobierno y con el acuerdo firmado con el Fondo. Este reagrupamiento, a su vez, va de la mano de armarse en el municipio camporista, donde le ganaron a Juntos en las elecciones de 2022. Tampoco es casual que sea lanzado desde la UNQ, una universidad con lazos cada vez más estrechos con el municipio y donde el kirchnerismo viene avanzando sobre el ala pejotista.

Al mismo tiempo, el kirchnerismo mostró con este evento su respaldo a la recientemente elegida como la primer presidenta del PJ de Quilmes, Mayra Mendoza, que cuenta con un sector de su gabinete que está siendo investigado por tener funcionarios en las cooperativas municipales que crearon empresas off-shore en EEUU, en los momentos más críticos de la pandemia.

Plenario del Pensamiento Nacional-Popular

El Plenario se presentó, en primer lugar, como un homenaje a Horacio González, a quien reivindicaron por ser un “militante crítico (...) un intelectual que estuvo en la arena política”, en palabras de María Pía Lopéz, quien estuvo a cargo de la apertura. Entre los objetivos planteados se destacó "recuperar la tradición del pensamiento crítico y creativo en los tiempos políticos actuales" . Este aspecto se repitió en muchos de los oradores, como Víctor Hugo Morales, quien planteó la necesidad de "discutir aquello de lo que no estamos convencidos”.

En la sintonía con la construcción de un “pensamiento crítico”, el intelectual boliviano García Linera en su discurso en la UNGS (Universidad Nacional de General Sarmiento) días atrás desarrolló la idea del intelectual como el actor con el pensamiento crítico más acabado, quien debe hacerse de las herramientas e ideas para “empujar” las demandas que surgen desde la base.

El lineamiento del kirchnerismo parece ir hacia una reconstrucción de la idea de criticar lo malo y apoyar lo bueno, apoyados en la lógica malmenorista que promueven, según la cual frente a la posibilidad de un avance de la derecha habría que acompañar al gobierno, por más impopulares que sean sus medidas. Como parte de un gobierno que no termina de enamorar, la clave estaría en “recuperar la tradición”, “discutir aquello que no estamos convencidos” o “empujar” las demandas que surgen. Esto puede formar parte de la prueba de un nuevo discurso y espacio.

Intentan así saldar la contradicción de ser parte de un gobierno que no puede dar respuestas por estar atado al Fondo Monetario -recordemos que el kirchnerismo nunca cuestionó el pago de la deuda en sí, sino más bien las condiciones del acuerdo logrado- y que se ve debilitado para hacer grandes concesiones o “derechos” a las clases populares, que ven sus condiciones de trabajo y de vida cada vez más deterioradas.

Esta línea malmenorista se expresó también en el cierre de Máximo Kirchner, que planteó una especie de “unidad de acción”, polarizando con el fenómeno Milei. El fenómeno del que no dieron cuenta públicamente, sin embargo, es que la elección del FIT-U fue mucho más fuerte en la tercera sección del conurbano, donde particularmente en Quilmes y otros municipios estuvo muy cerca de conseguir concejales, mientras que los libertarios estuvieron lejos de eso.

La idea de avanzar en la conquista de derechos o “empujar” las demandas de la base tiene límites concretos en la Argentina de hoy. Partimos de que ninguno de los tres gobiernos kirchneristas cambió la matriz productiva heredada de los 90 y que CFK se dedicó a pagar cada centavo de la deuda durante la “década ganada”. Continuó un esquema productivo primarizado, ligado al extractivismo y con un sector de los trabajadores bajo todo tipo de tercerizaciones (acompañados por el sistema de monotributo) y con un alto déficit fiscal.

En los últimos 40 años se dió una alternancia entre gobiernos de tinte más neoliberal (o liberal) que entran en nuevos ciclos de deuda y ejecutan políticas que permiten a la burguesía aplicar un ajuste más abierto, y otros gobiernos que administran esos ajustes haciendo concesiones, pero manteniendo lo esencial de las condiciones estructurales del país. Esto es lo que llevó a que, de la dictadura a esta parte, la pobreza haya pasado de 6 a 40 puntos porcentuales. En las últimas cuatro décadas, a su vez, creció el déficit habitacional alcanzando a millones de familias. Sobre esto, las condiciones empeoraron estrepitosamente durante el macrismo, que contrajo una deuda inaudita.

Tras cada nueva crisis económica, empeoran las condiciones de los trabajadores y nunca se recuperan al nivel previo. Ejemplo de eso es que post 2001 se profundizaron los trabajos precarios de tipo call center en la juventud y el monotributo se extendió como forma de contrato. Durante el gobierno de Cambiemos, el modelo de las apps lo generalizó en un sector importante de jóvenes.

En las universidades vemos las consecuencias de las políticas de ajuste, entre otras cosas, en los convenios que establecen con empresas privadas. Con ellos los estudiantes son mano de obra barata para las empresas, cuando no directamente generan millones en ganancias para privados. Ejemplo de ello es la vacuna contra el cáncer de pulmón que fue desarrollada en la UNQ, cuya patente está en manos de Hugo Sigman, uno de los empresarios más ricos del país.

El gobierno de Alberto y Cristina Fernández se mueve sobre esas contradicciones, con un ajuste que quedó inconcluso en el gobierno de Macri y sin cuestionar el sometimiento que implica pagar una deuda que es ilegítima e ilegal, y ata al país a los designios del FMI. En este marco, quieren que las universidades públicas funcionen como usinas ideológicas para el desarrollo de un discurso de pensamiento crítico ligado a un malmenorismo, cuya estrategia es darle fuerza o una sobrevida a un programa nacional y popular. Buscan el rearme de su aparato político en pos de gestionar el Estado, con una visión anclada en la idea de la regulación del capitalismo como salida a las consecuencias sociales y económicas de la crisis sin modificar las condiciones estructurales que la originan.

El Frente de Izquierda como alternativa

Frente a la precarización y las condiciones paupérrimas que se viven en los sectores más relegados del conurbano, el Frente de Izquierda apareció como una alternativa por izquierda frente a la imposibilidad de un Gobierno que mide la relación de fuerzas para aplicar el ajuste pedido por el FMI. Expresión de este avance e la izquierda son los concejales conquistados en Matanza, Merlo y José C Paz, donde el FITU tiene, como en todo el país, una política clara de desconocimiento soberano de la deuda y sostiene que la crisis la tienen que pagar los capitalistas y no los trabajadores. Donde planteamos que el problema de la fuga de capitales se soluciona con el establecimiento del monopolio del comercio exterior, para controlar la fuga de capitales y la nacionalización de la banca. En dirección de que el gobierno sea dirigido por los propios trabajadores.

Es la pelea que damos en las universidades y que dan diversos intelectuales que se nuclean en el FIT-U, con ideas totalmente contrapuestas a las que pregonaba el kirchnerismo en los años de Carta Abierta. Frente a la Argentina atada al Fondo Monetario Internacional, se plantea la necesidad de preguntarnos a los intelectuales y docentes ¿al servicio de qué intereses deberíamos estar?

A la propuesta del desarrollo de un supuesto pensamiento crítico -en muchos casos sostenida por intelectuales que decantan en funcionarios de un gobierno que somete al país al FMI (como Sabina Frederic, Marcelo Saín o Carlos Bianco, por nombrar sólo a algunos docentes de la UNQ)- el PTS en el Frente de Izquierda Unidad contrapone la idea de intelectuales al servicio de la clase trabajadora. A través del despliegue de La Izquierda Diario, del semanario Ideas de Izquierda, de las publicaciones Ediciones IPS buscamos forjar una intelectualidad bajo las banderas del socialismo revolucionario.
Profesionales que pelen contra de la injerencia imperialista en Argentina, que esté a disposición de organizar una sociedad no en función de la ganancia privada sino del bienestar de las mayorías, donde gobiernen las y los trabajadores.




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