Política

FIN DE CICLO

El kirchnerismo porteño en su laberinto

El fin de ciclo del gobierno nacional está haciendo crujir al kirchnerismo porteño. La Ciudad de Buenos Aires ha sido uno de los territorios donde más le ha costado hacer pie desde 2003, cosechando derrota tras derrota, la mayoría cargadas sobre los hombros de Daniel Filmus. No es poca cosa este bagaje de traspiés que ni siquiera el acuerdo al que llegaron La Cámpora y el PJ Capital está pudiendo resolver.

Patricio del Corro

Legislador CABA PTS/FIT | @Patriciodc

Viernes 26 de septiembre de 2014 | Edición del día

La Ciudad es una muestra de que el kirchnerismo es una corriente ligada orgánicamente al poder y la caja del Estado, como se disgrega cuando tiene que hacer las veces de oposición. ¿Estaremos viendo una primera muestra de lo que le espera a la galaxia K después de 2015 en el país?

En la Ciudad todavía siguen sin un candidato o un acuerdo que les permita mostrarse unidos. Al día de hoy se muestran con perfiles propios los “chicos” de La Cámpora, los sciolistas que intentan instalarse y aquellos que levantan la candidatura presidencial de Taiana.

Peor es el escenario de los aspirantes a Jefe de Gobierno donde ya se anotaron Gustavo López, Gabriela Cerruti, Aníbal Ibarra y María José Lubertino, mientras que La Cámpora piensa en Juan Cabandié o Mariano Recalde.

Y ahora metió la cola el sciolismo. Sus funcionarios (en su mayoría formados en la Ciudad) ya están volviendo sobre Buenos Aires y lanzaron como precandidato al presidente del Banco Provincia Gustavo Marangoni.

La cuestión es que en todo este tiempo el kirchnerismo no ha podido ofrecer una alternativa opositora coherente al gobierno del PRO. Hoy ya no existe la esquizofrenia que le imprimía a su gestión del bloque del FPV Juan Cabandié, que después de cantar “Macri basura, vos sos la dictadura” mandaba a toda su tropa a votar las leyes que acordaba con el PRO. Como en aquella sesión de diciembre de 2012 (no sea cosa de que el PRO sólo haga negociados con el UNEN).

De esa mesa de Unidos y Organizados de la Ciudad que crearon allí por el 2013, sólo quedan internas y desorientación.

Hoy el escenario es diferente porque hay un cese de hostilidades entre la Presidenta y el Jefe de Gobierno porteño, pero sobre todo porque está quedando de manifiesto que el proyecto kirchnerista para la Ciudad de Buenos Aires no difiere tanto del que propone Mauricio Macri.

Lo que antes se denunciaba como adaptación ya son acuerdos inmobiliarios propios casi calcados como son los negocios que se vienen en la Isla Demarchi. La actuación de ambos gobiernos ante en los desalojos del Parque Indoamericano en 2010 y del Barrio Papa Francisco hace algunas semanas fueron una nueva muestra de la confluencia en su forma de gestión de los estallidos recurrentes que produce la crisis habitacional de la Ciudad.

Para muestra basta un botón. Ni el PRO, con todo su aparato de gobierno, ni el kirchnerismo con todos sus ministerios nacionales han podido darles una solución definitiva a los vecinos del Barrio Papa Francisco de Lugano desalojados por la Metropolitana y la Gendarmería.

Hasta ahora lo único que recibieron del gobierno de la Ciudad y el gobierno nacional han sido estigmatización por su condición humilde y topadoras que arrasaron con sus viviendas, su ropa y hasta los útiles y juguetes de los más pequeños.

Hace unos días, ambos gobiernos, el porteño y nacional, suscribieron un acuerdo para urbanizar la Villa 20. Pero la militancia kirchnerista en los barrios hasta ahora no quiso, o no pudo, aportar una solución definitiva más que el sonido o los micros para las movilizaciones de los vecinos. Demasiado poco para todos los recursos que tienen a su disposición.

Tampoco puede olvidarse que después del desalojo de la toma del Indoamericano, que costó la vida a tres personas, ambos gobiernos suscribieron que la Nación iba a poner un peso por cada peso que pusiera la Ciudad para solucionar el problema habitacional. Al día de hoy, ninguno de los dos gobiernos ha cumplido con ese acuerdo, dejando en claro que sólo se mancomunaron para darle una salida al desalojo y bajar la tensión ante la brutal represión con muertos llevada adelante por la Metropolitana y la Federal.

Evidentemente, las contradicciones propias del kirchnerismo están dejando cada vez más en evidencia que su “política real” tiene muchos puntos de contacto con el macrismo, a la que le suma una dosis de declaraciones de oposición para la tribuna.
La sola referencia de Cristina jamás le alcanzó para hacer pie en la Ciudad como oposición ni para tener una agenda propia, ideas políticas o militancia acorde para mantenerse como un espacio consolidado.

Internas y desorientación

Hoy, el kirchnerismo aparece dividido en la Legislatura en cuatro bloques: el Frente Para la Victoria, Nuevo Encuentro, el Frente Progresista Popular de Aníbal Ibarra y Seamos Libres de Pablo Ferreyra. Pero eso no es todo, porque el bloque del Frente para la Victoria ya está a su vez totalmente roto. El propio Jorge Taiana encabezó la boleta en 2013 pero no lo dejaron ser presidente del bloque (que quedó a cargo de Gabriela Alegre) y hoy se muestra con juego propio y ya lanzó su candidatura presidencial de la mano del Movimiento Evita, que en la Legislatura tiene el apoyo de su compañera María Rachid y también el de Ferreyra.

Por otro lado, La Cámpora, que está representada por Paula Penacca, pudo darse el lujo de llevar al acto de Argentinos Juniors a los legisladores Jorge “Quito” Aragón, Lorena Pokoik, Gabriela Alegre y José Cruz Campagnoli. No obstante, en el día a día cada uno tira para su lado y todos ya tienen en la cabeza el armado de 2015.

Ni siquiera el bloque de dos legisladores de Aníbal Ibarra se salva. Con la renuncia de Susana Rinaldi que asume como agregada cultural en París, la banca le correspondería a Eduardo Epszteyn, hoy auditor en la Ciudad. El propio Epszteyn ya está enojado con Ibarra porque le había prometido renunciar a su banca para que asuma, pero se arrepintió, por lo que si ahora Epszteyn decide asumir se integraría directamente en el bloque del FPV y no al ibarrismo.

Parece que cada uno ve como “banca este proyecto” a su manera en la Capital.

Lo cierto es que a muchos kirchneristas les sigue dando pánico el fin del mandato de Cristina. Ya vimos en diciembre de 2013 cuando la legisladora María América González se hizo notar votando todo el paquete de leyes que proponía el PRO en la sesión de diciembre de 2013, en contra de su propio bloque a cambio de su nombramiento en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad. Esta necesidad de pensar la política desde los cargos del Estado es una huella de ADN del kirchnerismo porteño, para lo cual vale todo.

Pareciera que hoy más que la defensa del modelo para todas y todos lo que hay en la Ciudad es una defensa con uñas y dientes de los cargos y cajas de cada uno y ver cómo cada cual se acomoda mejor en las listas de 2015.







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