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Red Internacional

Cine.El imperio de los sentidos, estreno de un film censurado

La película del japonés Nagisa Oshima, prohibida por la dictadura y solo exhibida en los 80 en salas condicionadas, llega a los cines del país en su versión original

Miércoles 15 de septiembre | 20:39

El imperio de los sentidos se basa en una historia real. En 1936, Sada Abe asfixió a su amante y le cortó los genitales. La policía la encontró caminando por las calles de Tokio con las partes en su cartera y fue arrestada y condenada a 7 años de prisión. Esta historia conmocionó a Japón y quedó para siempre en el imaginario de la población.

En 1975 el cineasta Nagisa Oshima se encuentra con Antole Dauman, productor francés de grandes autores como Jean Luc Godard, Wim Wenders y Alain Resnais entre otros, y le propone hacer una película pornográfica. El director decide entonces recrear la historia de Sada, la filma en la clandestinidad debido a las leyes de Japón y la edita en Francia para evitar la censura japonesa

Sada Abe es una prostituta que empieza a trabajar como empleada doméstica en un hotel. Allí se encuentra con el dueño, Kichizo Ishida, un hombre casado que mantiene relaciones con varias mujeres. Comienzan una relación que lentamente se vuelve obsesiva. Pasean su pasión sin tabúes, a la vista de todos por habitaciones pequeñas, puertas frágiles que se abren, ojos que espían. El clima claustrofóbico, opresivo, donde transcurren las escenas de sexo simboliza ese Japón tradicional y represivo y contrasta con la libertad con la que los amantes se mueven y se entregan al sexo.

Otras personas existen en la periferia, como voyeurs ignorados, a veces invitados, mujeres jóvenes y curiosas, mujeres mayores. Pero solo mujeres. A veces el amante tiene relaciones con ellas, a las que directamente toma sin siquiera preguntarles. A veces Sada, sale a tener sexo con algún viejo cliente, solo para complacerlo sin experimentar ella placer alguno. Finalmente, los amantes empiezan a practicar la asfixia que devendrá en un juego peligroso de placer y muerte. Ai no corrida es el título original que hace referencia a la corrida de toros. El poder, la muerte y el orgasmo.

En declaraciones publicadas en el año 1980 en el diario El mundo, de Medellín, el director relata las épocas del amor en Japón y cómo la poligamia y la poliandria eran privativas de la clase aristocrática. La monogamia se impone a finales del siglo XIX con el impulso de la industrialización. “El saber amar, muere en la Segunda Guerra Mundial, los protagonistas son sobrevivientes de una tradición sexual que tuvo su momento y que es admirablemente japonesa”, comenta Oshima. El film supuso un gran triunfo sobre la censura en todo el mundo por las escenas de sexo explícito y marcó un hito abriendo el camino a otros cineastas como Tinto Brass, con su Calígula en 1979 y en la década del 90 fue el “anticristo” Lars Von Trier con escenas de sexo explícito en Los idiotas.

El paso del tiempo pudo haber disminuido el choque del sexo expreso y, aunque la película despierta estímulos y provoca los sentidos, no rompe por completo con la idea del goce femenino solo a través de la penetración. La protagonista ama el pene de su amante. Tanto que decide cortarlo y llevarlo con ella. Algunas escenas de fellatio mientras Kichizo fuma, mujeres que penetran con objetos a otras, manifiestan un falocentrismo difícil de soslayar, que si bien el director fue un avanzado en su época, tanto en lo cinematográfico como en sus ideas, no rompe con el mundo pornográfico, al servicio del goce masculino. Sada cumple con el mandato de satisfacer viejos clientes a pedido de su amante, algo que no disfruta mientras su amante se relaciona con otras mujeres.

Nacido en Kyoto en 1932 Oshima leyó la biblioteca llena de obras socialistas y comunistas de su padre. Cursó estudios de derecho y luego fue asistente de dirección. En 1960 filma Historias crueles de juventud con la productora Shochiku responsable de la nueva ola de cine japonés de pos guerra. Filmó varias películas sobre temas tabú en Japón, el sexo y el cine, renovando la escena cinematográfica de la década del 50.

La transgresión y el deseo de romper con la opresión, alejándose del cine de Akira Kurosawa, se ven en otras películas de Oshima: Feliz Navidad, Mr Lawerence, con David Bowie, una crítica al ejército y su tradiciones y al castigo de la homosexualidad o Max, mi amo de 1986 con Charlotte Rampling, la historia de una mujer casada cuyo amante es un gorila. Además escribió once guiones originales y críticas de cine inmerso en la nouvelle vague francesa.

Ficha Técnica:
Guión y Dirección: Nagisa Ôshima
Música: Minoru Miki
Fotografía: Hideo Itoh
Producción: Anatole Dauman
Música: Minoru Miki  
Fotografía: Hideo Itô
Edición: Patrick Sauvion, Keiichi Uraoka
Elenco: Eiko Matsuda, Tatsuya Fuji, Aoi Nakajima, Taiji Tonoyama, Kanae Kobayashi, Melka Seri. 


Temas

Cine    Cultura



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