Géneros y Sexualidades

1º DE MAYO

El grito de las invisibles

El 1º de Mayo se conmemora el Día Internacional de los Trabajadores. Pero casi la mitad de los trabajadores, ¡son trabajadoras! Por eso, también es el día de las que, invisibilizadas por empresarios y burócratas sindicales, gritan a través de la historia: “¡Queremos el pan, pero también las rosas!”

Andrea D'Atri

@andreadatri

Martes 21 de abril de 2015 | Edición del día

Imagen: Obreras de la sección estampillado a máquina. Fábrica de cigarrillos, 1933. Colección Archivo General de La Nación.

Hay un texto muy bello de Eduardo Galeano que narra un diálogo entre un niño y su padre sobre el origen del mundo, que termina así: “–Pero papá –le dijo Josep, llorando-. Si Dios no existe, ¿Quién hizo el mundo? –Tonto –dijo el obrero, cabizbajo, casi en secreto-. Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles.” ¡Cuántas maquinarias de la mentira necesita poner en funcionamiento la clase dominante para invisibilizar algo tan obvio!

La clase trabajadora que produce todo lo que consumimos, incluyendo las máquinas y herramientas que se necesitan para producir; la que hace andar los ferrocarriles y las telecomunicaciones, que construye los puentes y las represas, que educa a las futuras generaciones, que cuida y sana a los enfermos, que limpia las casas de los que no producen y de quienes no tienen tiempo para limpiar porque tienen que producir... esa clase parece que fuera invisible. Pero mucho más invisibilizadas aún son las mujeres de esa clase.

Invisibles para los empresarios, porque el trabajo doméstico no remunerado que hacen en sus hogares es vital para garantizar el mantenimiento cotidiano de la clase trabajadora, sin que les cueste un centavo a los explotadores. Para la burocracia sindical porque, como excluye a los trabajadores precarizados de los sindicatos, no representa a la gran mayoría de las mujeres que se encuentra en esa situación. Y porque cuando las trabajadoras regulares son mayoría en los gremios –como las docentes, enfermeras, trabajadoras textiles y de la industria alimenticia-, esos mismos dirigentes no pelean por sus derechos y, mucho menos, se preocupan por las condiciones que impiden a esas trabajadoras, organizarse y participar en las luchas, a la par de sus compañeros.

Invisibles estos cuerpos hostigados por los ritmos de producción y la doble jornada laboral, que convierten a las trabajadoras en “material descartable”, rotas, cansadas, enfermas. Invisibles para el Estado que niega el derecho a decidir sobre el propio cuerpo. Invisibles para los medios de comunicación que siempre muestran otros cuerpos, imponiendo modelos imposibles de alcanzar si no es a fuerza de mayor sufrimiento. Invisibles cuerpos golpeados, abusados, asesinados por la violencia machista.

¡Cuidado con las mujeres!

Sin embargo, son esas mujeres las que cuando se hastían de la superexplotación, de los despidos, de que no les paguen sus salarios, de las condiciones de vida a las que nos somete el capitalismo, son imparables. Como las obreras de Pepsico que saben que cuando se sublevan las de abajo, tiemblan los de arriba; como las maestras de Tigre que saben que una docente luchando también está enseñando; como las de la Comisión de Mujeres de la ex Donnelley, que saben que son imprescindibles para sostener la gestión obrera de la fábrica; como las indomables de LEAR, que saben que la patronal yanqui y el gobierno son socios en su afán de reprimir su lucha que es un ejemplo; como las que pelean denodadamente contra las redes de trata que secuestran a sus hijas y la policía del gatillo fácil que asesina a sus hijos.

La historia tiene muestras aún mayores de abnegación, firmeza y combatividad de las mujeres trabajadoras y del pueblo pobre, enfrentando las crisis que los capitalistas descargan sobre sus familias, retando a dictaduras y monarquías e incluso encabezando revoluciones.

Convertir las ideas en fuerza material

Quienes tengan genuino interés en la lucha por liquidar todas las formas de explotación y opresión, no pueden renunciar, olvidar o minimizar la tarea de organizar a centenares de miles de mujeres trabajadoras. Sin contar con esa fuerza material de un movimiento de lucha de las más explotadas y oprimidas, cualquier interés por combatir el machismo y conquistar los derechos de las mujeres, se convierte en mera ilusión. La ilusión de que, con un poco de presión en los medios de comunicación o visitando despachos de legisladores, pero sin contar con esa fuerza social, se puede combatir contra una sociedad y una cultura patriarcales que hunde sus raíces en el dominio de una minoría parasitaria que vive a costas de la explotación de millones.

Las mujeres de Pan y Rosas y del PTS en el Frente de Izquierda estamos convencidas de que las ideas de la emancipación de las mujeres y el socialismo pueden encarnar y convertirse en fuerza material. Esa es la apasionante apuesta que te invitamos a compartir. Por eso, en el próximo Día Internacional de los Trabajadores, te invitamos a venir con Pan y Rosas y el PTS al acto que el Frente de Izquierda realizará el viernes 1º en Plaza de Mayo a las 15:30 hs., para marchar junto a las trabajadoras que gritan “¡Queremos el pan, pero también las rosas!”







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