OPINIÓN

El gran delito de la Policía Bonaerense

La protesta policial en la provincia de Buenos Aires abrió muchas preguntas y debates. No es un “colectivo” cualquiera que reclama y es un hecho que no cae del cielo. ¿Qué hacer para que la derecha no avance? El ejemplo de las madres de Guernica.

Jesica Calcagno

@Jesi_mc

Jueves 10 de septiembre | 14:21

Estos días fueron de mucha tensión a partir de la protesta policial en la provincia de Buenos Aires. Muchas preguntas o debates se abrieron a partir del reclamo que presentaron como salarial. Pero que no podemos tomar en forma literal. No estamos hablando de un “colectivo” cualquiera que reclama, se trata de la policía bonaerense, que está armada por decir lo menos. Un hecho repudiable por donde se lo mire que no cae del cielo: es la coronación de un camino donde se le viene dando más poder a las fuerzas represivas.

Ese camino parece ser el que elige continuar el gobierno con los anuncios de ayer y hoy. Esta mañana Axel Kicillof, sentó a su lado al cuestionado Sergio Berni y hasta lo premió con aplausos, de la mano de anunciar importantes aumentos salariales para la fuerza y adicionales de hasta 300%. El anuncio tuvo un gran ausente: ni una palabra sobre el accionar y extorsión de la policía, no habló siquiera de posibles sanciones.

Las protestas policiales, que incluyeron mensajes amenazantes en Olivos y al propio gobernador con helicópteros sobrevolando su residencia, merecen un repudio generalizado. Ese repudio debiera empezar cortando inmediatamente el camino de seguir dando más poder a la policía, lo contrario a lo que hicieron con los anuncios. Más aún teniendo en cuenta que lo que vimos es una fuerza represiva que se manifestó sola, sin aliados. Ni los anticuarentena del Obelisco los acompañaron. Más solos quedaron luego de la imagen de policías rodeando la quinta de Olivos, se desmarcaron desde Fernando Iglesias de Juntos por el Cambio hasta Eduardo Feinman. El único político que se atrevió a mostrarse mezclado con la bonaerense fue el liberal José Luis Espert.

Tendremos que esperar para evaluar el desenlace de este conflicto. Pero podemos empezar con algunas reflexiones.

Fijense que uno de los puntos más importante de esta protesta policial fue “el Puente 12” ubicado en La Matanza. Ese fue el lugar elegido por el ministro de Seguridad de la provincia, Sergio Berni, para instalar su oficina y lo que llama “el comando diario”. Puente 12 fue uno de los centros clandestinos de la dictadura genocida, que estuvieron al mando del ex comisario Miguel Etchecolatz, mano derecha de Camps en la Policía Bonaerense. No es un dato cualquiera, sino que grafica a la perfección de qué “colectivo” estamos hablando. Nunca nos olvidemos de esto. Porque muchos de esos de la dictadura siguen están en la fuerza.

A veces en el torbellino de la política argentina pueden perderse u olvidarse rápido algunas cosas. Si recapitulamos unos días, el debate que venía copando la agenda pública era “la ilegalidad” de la toma de tierras. Familias sin un techo, sin posibilidad de trabajar, con niños y niñas que van a la olla popular para comer aunque sea una vez al día. Esas familias son tratadas como delincuentes. Por todos los funcionarios del gobierno: empezó Berni pero le siguió Massa, Kicillof, Frederic, hasta varios referentes de movimientos sociales hoy devenidos funcionarios.

Cuando empezó la protesta policial, llegó un aluvión de declaraciones hablando de “lo justo” del reclamo policial. Los mismos que unos días atrás no creían justo que las familias más pobres peleen por un techo, sí expresaron comprensión con el reclamo de esta banda armada. Que tiene otra característica: el gran delito. El presidente cuestionó ayer los métodos que estaba utilizando la policía, ¿pero del delito que encabeza por qué hay tanto silencio?

La policía bonaerense podría ser considerada la organización delictiva más importante del país. Es sabido y conocido que todas las fuerzas represivas son parte del gran delito. Pero si eso es una regla general, lo es en particular en el caso de la bonaerense. El periodista Ricardo Ragendorfer contó hace unos años que le preguntó a un especialista en criminología, ¿por qué la mafia nunca pudo hacer pie en la provincia de buenos aires?

La respuesta fue contundente: “porque las actividades típicas están en manos de la policía, entonces no necesitan negociar con la mafia, simplemente no le permiten ocupar su lugar”. Los negocios ilegales que manejan son variados. Ragendorfer que ha investigado describe muy bien mecanismos como el precio que tiene cada comisaría según la recaudación mensual. Los negocios son verdaderamente millonarios: las redes de trata y prostitución, narcotráfico (con las típicas historias de allanamientos donde de repente desaparecen algunos kilos de la droga incautada), robos por encargo, liberación de zonas para el delito.

Tuny Kollman ayer contó algo parecido en Pagina 12, enumerando los negocios de la policía bonaerense que se vieron afectados por la pandemia: sin partidos de fútbol no sólo no hay horas extras sino que se acotaron los negocios con los barras, el juego clandestino, cayó la demanda de repuestos de autos por ende la actividad de los desarmaderos, bajó la actividad gastronómica y se les cayó una recaudación ilegal por la supuesta “vigilancia”, entre otros de sus curros. ¿Por qué no se habla de esto? A los que se ponen como abanderados del combate contra el delito, en realidad lo usan para reforzar el control y la represión contra los pobres y los trabajadores. Cuando se trata de los ricos, nunca hay delito para ellos, cuando es la policía menos.

Además, hay algo que no puede pasar desapercibido, y que está estrechamente vinculado a este gran delito. El reclamo número 14 de la policía, el último, es un pedido de impunidad. Dice “basta de represalias, sumarios, arrestos, desafectaciones y traslados como medidas de disciplinamiento”. Impunidad para sus negocios ilegales. Pero también por el gatillo fácil y la violencia policial. ¿El silencio del gobierno es porque cederán al pedido de impunidad?

Porque el contexto son 46 asesinatos a manos de la bonaerense desde que asumió Berni. Es Facundo Castro. Por el lugar donde protestan y por lo que dicen delante de un micrófono, dejan ver lo que son. Un policía dijo en vivo en TN el martes: “le mandamos nuestro apoyo incondicional a Chocobar”. Otro diciendo que con el caso de Facundo Castro “bancamos a muerte a Berni” porque no tocó a ningún policía. Porque los encubre podemos agregar.

Estos son los debates que deberíamos estar dando en estos momentos de extorsión policial. Cuando quieran hablar de delito, es a esta policía a la que tienen que apuntar. Y preguntarnos ¿cómo llegamos hasta aca? Llegamos porque le dieron más poder. Por la saturación cada vez mayor de fuerzas represivas para controlar, perseguir, reprimir y matar. Las arengas de Berni. Llegamos después del anuncio del presidente la semana pasada de reforzar la presencia policial y de fuerzas federales en la provincia de Buenos Aires.

Entonces ¿cómo hay que interpretar los anuncios del gobierno? Un fondo de seguridad para dar respuesta a los reclamos de esta policía, y se calcula que el monto será entre 30 y 36 mil millones de pesos. ¿Más plata para la policía que organiza el gran delito y dándole la impunidad que pide? La policía bonaerense va a pasar a tener un ejército de 104.000 hombres y mujeres armados. Una de las proporciones más altas del mundo: en la provincia habrá con este reforzamiento 1 policía cada 167 habitantes. Si comparamos con Nueva York: hay 1 policía cada 561 habitantes, y Rio de Janeiro 1 cada 355. Con más fondos para la policía, lo que se fortalece el gran delito y el gatillo fácil.

Este anuncio se hace en la cara de miles de médicos, enfermeros e intensivistas que están en la primera línea salvando vidas mientras exponen la propia y pierden de la de muchos de sus compañeros. Para ellos no hay ningún fondo extraordinario. Las mujeres que están en Guernica, que ni siquiera son consideradas por el gobierno que sigue diciendo Quedate en Casa. Ellas no tienen casa donde quedarse y encima las estigmatizan. Esas mujeres son las que hoy están dando una gran lección.

Por su propio despojo de todo, salieron y mostraron que si te quieren dejar sin nada, la única manera es pelearla, movilizarse y protestar en la calle. Para que la derecha no avance, hay que arrancar los reclamos del pueblo trabajador. Las madres de Guernica ya nos muestran cómo hacerlo.







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