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Red Internacional

Sin inversión. El gobierno nacional busca imponer una hora más de clase en las escuelas primarias

Se trata de una medida impulsada por el ministro de Educación nacional, Jaime Perczyk. De forma inconsulta con la docencia y las familias, buscan aumentar la cantidad de horas de clases sin mejorar las condiciones de enseñanza. Lo considera “un cambio cualitativo”.

Camila MartínezDocente de Nivel Primario

Martes 5 de abril | 20:06
Clarín

Aún sin mayores detalles de cómo se llevará a cabo esta medida en cada región del país, el ministro de Educación nacional Jaime Perczyk adelantó que será tema de debate en la próxima reunión del Consejo Federal de Educación este viernes. “El aumento de horas de clases se suma a la compra de libros y de computadoras para los alumnos. Nos parece un cambio cualitativo” expresó el ministro. Esta medida se podría implementar agregando una hora más al comienzo del turno mañana o al finalizar el turno tarde. También se mencionó la posibilidad de agregar treinta minutos al comienzo y otros treinta minutos al final de la jornada, o bien sumar una jornada escolar los sábados.

A través de este incremento de horas en la jornada escolar apuntan a “reforzar los aprendizajes”. Ahora bien, a través de la extensión de la jornada laboral de docentes que ya están trabajando actualmente en dos y hasta tres cargos para llegar a fin de mes ¿se ”reforzaría los aprendizajes” de los y las estudiantes? Se responsabiliza así a los y las docentes como únicos factores a tener en cuenta sobre el aprendizaje de los niños y niñas, desentendiéndose del más de 50% que vive por debajo de la línea de pobreza en una Argentina que, mientras tanto, desembolsa millones para pagarle al FMI. Como suele suceder, insisten que más cantidad equivale a más calidad: nada más lejos de la realidad.

Conociendo las complicaciones en las trayectorias educativas que implicó la pandemia ¿por qué no hubo un plan de construcción de escuelas de jornada completa, que además hubiese generado trabajo genuino? ¿Por qué no extender las jornadas con nuevo personal, y no recargando de trabajo a quienes tienen que tomar dos o tres cargos para llegar a fin de mes? ¿Qué le aportaría a un niño, a una niña de primer grado tener clases a las 7 de la mañana? ¿A qué hora se debería levantar? ¿El plus salarial lo absorbería el salario mínimo, dejando los ingresos sin modificaciones? ¿Será con sumas en negro?

Perczyk supone que la compra de libros, computadoras y una hora más de clases a diario es el combo perfecto para un “cambio cualitativo” en la educación del nivel primario en Argentina. Las jornadas extra laborales que todos los y las docentes continúan en sus casas para poder planificar sus clases, la gran cantidad de horas cátedra que están frente a diferentes cursos para alcanzar un salario mínimo para vivir (en un gremio donde la amplia mayoría son mujeres sostenes de hogar) y la precarización en la que se trabaja (con infraestructura deficiente, escasos recursos y cada vez más contratos basura) no son, evidentemente, motivo de revisión, de mejora, de “cambio cualitativo”: así como están las escuelas, se agrega una hora más bajo promesas grandilocuentes típicas de cualquier ministro que da la espalda a las demandas de la comunidad educativa.

En vez de pensar de qué manera se construye una jornada que rompa la estructura tradicional que al día de hoy se mantiene, con nuevos espacios para pensar y enseñar el arte, la cultura, la ciencia, en vez de proponer la creación un gabinete psicopedagógico por escuela con profesionales que puedan trabajar en equipo con los maestros y maestras, en vez de reconocer y remunerar el trabajo domiciliario no pago extendiendo la jornada laboral con horas destinadas exclusivamente al diseño y la planificación del curriculum, en vez de aumentar el salario por cargo y que sea igual a la canasta básica familiar para terminar con la naturalización de jornadas laborales maratónicas que van en contra de la capacitación y el acceso al arte y la cultura, en vez de construir las escuelas necesarias para que no hayan más niños y niñas sin vacante (y que toda familia pueda decidir el acceso a una jornada completa), y demás demandas históricas de la docencia, la novedad en boca de todos es la suma de una hora más de clase de lunes a viernes, o bien, de una nueva jornada escolar los sábados.

En vez de hacer propuestas en estos sentidos, se hace todo lo contrario: así, en esta situación crítica y preocupante, con la mitad de los niños y niñas del país viviendo bajo la línea de pobreza, sólo se ofrece una hora más de clase que, para algunos, parecería ser la mejora prometeica de la educación de nuestros niños y niñas.




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