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Red Internacional

El feminismo transexcluyente se organiza políticamente contra la Ley Trans y funda FAC para presentarse a las próximas elecciones generales. La abolición de la prostitución y el rechazo a la Ley Trans, la cual consideran "redefine lo que es ser mujer y hombre, basándose en teorías acientíficas y en postulados ideológicos", constituyen sus ejes centrales. Afirman que es la lucha contra la Ley Trans y LGTBI lo que les ha motivado a entrar en la política activa y formar el partido.

Irene Ruiz@IreneYpunto

Jueves 3 de febrero | 13:16

Su junta directiva estará formada por Fátima Arranz, profesora de sociología de la Universidad Complutense de Madrid que será vicepresidenta; Puri Liétor, psicóloga sanitaria fue miembro de Unidas Podemos, su secretaria general; Juana Gallego, experta en comunicación y feminismo, la vicesecretaria general primera, y Sandra Moreno, abogada, la vicesecretaria general segunda. Pilar Aguilar, analista de ficción audiovisual y crítica de cine, autora del blog Tribuna Feminista, y una de las referentes del feminismo radical en el Estado español, será su presidenta.

"La ley trans ha motivado que nos organicemos como partido, definitivamente. Si se desmantela la categoría mujer, las mujeres quedaremos sin protección. El sujeto político del feminismo del que habla Podemos, impulsa leyes de borrado, hasta el término mujer nos lo quieren eliminar de las leyes”, aseguraba su presidenta en la rueda de prensa que convocaron para presentar este nuevo partido el pasado martes 18 de enero en el Ateneo de Madrid.

Todo esto pese a la descafeinización que el gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Unidas Podemos ha hecho de la propuesta legislativa original que el colectivo Trans viene peleando desde hace años y que incluso este pasado año llevo a cabo una Huelga de hambre frente al Congreso, ante el bloqueo del PSOE.

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Su programa, dicen, “combatirá la instrumentalización y adulteración del feminismo para dar cobijo a ideologías que perjudican a las mujeres, y promover prácticas que nos agreden, deshumanizan y comercializan, como los vientres de alquiler, la pornografía y la publicidad sexista”. También dicen luchar contra la “feminización de la pobreza y las políticas públicas que desmantelan los derechos de mujeres y niñas”, pero sobre esto último no concretan demasiado.

La reforma laboral de Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno español y miembro de Unidas Podemos, cuyas condiciones siguen precarizando, empobreciendo y manteniendo a las mujeres más vulnerables en la violencia, y a la prostitución como una salida a la miseria, aún sigue generando un acalorado debate en todo el país. Resulta esclarecedor que no hayamos podido encontrar en los perfiles públicos de las mencionadas, en las redes de la nueva formación, ni en el blog de Aguilar, en el que en ocasiones ha dado voz a la burocracia sindical de Comisiones Obreras (CCOO) —uno de los precursores de esta vergonzosa capitulación a la patronal—, ni una palabra al respecto de la misma.

Para las integrantes de la nueva formación una ley que proteja los derechos de las personas trans supone mayor amenaza para las condiciones de vida de las mujeres, que una reforma laboral que viene a asegurar y mantener las condiciones de explotación y violencia, que hacen que en demasiadas ocasiones las mujeres no puedan escapar de la violencia de género que sufren.

"Creemos que lo que se ha denominado como el Gobierno más progresista de la historia ha abandonado la agenda feminista y ha priorizado otras políticas que perjudican a la mitad de la población, que somos las mujeres" dijo su presidenta. Su junta directiva ha afirmado que las formaciones llamadas de izquierdas han “abandonado al feminismo”. Ante las acusaciones de dividir el voto del “progresismo”, Aguilar afirmó "es la izquierda la que nos divide y ningunea al 50% de la población". "¡Cómo tienen la cara de llamarse izquierda!" exclamó.

Efectivamente coincidimos con Aguilar en que el gobierno no es de izquierdas en absoluto, pero desde luego la formación que ella encabeza tampoco lo es.

Es absolutamente reaccionario revindicar que la motivación para organizarse políticamente como alternativa al “feminismo ministerial” del gobierno “progresista”, sea organizarse contra la consecución de derechos de un colectivo como el Trans, integrado también por mujeres y uno de los colectivos más vulnerables y agraviados, en vez de para el avance de los derechos colectivos, políticos, laborales y de mejora de las condiciones de vida, y el combate contra el avance de la extrema derecha y la amenaza que esta supone.

Es necesario construir un feminismo alternativo al feminismo ministerial de Montero y Díaz que vació las calles vendiendo que iban a asaltar los cielos desde las instituciones, para acabar haciendo de sostén al rancio y patriarcal régimen monárquico del 78, prohibiendo manifestaciones del 8M y mandando a la policía a cargar en las protestas por el asesinato homófobo de Samuel.

Confiar en un supuesto “feminismo” que se codea con la Confederación Española de Organizaciones (CEOE) mientras ignora a las trabajadoras de los sectores feminizados de cuidados y limpieza en lucha por sus derechos, como las trabajadoras del SAD (Servicio de Atención Domiciliaria) precarizadas y externalizadas por la reforma laboral que las feministas del gobierno se niegan a derogar y a quien la ministra se negó a recibir, no puede constituir una estrategia emancipadora para la mayoría de las mujeres.

Pero desde luego esa alternativa no va a venir de la mano de quienes confluyen con esa extrema derecha, tratando de impedir de facto la despatologización real de las personas Trans, mientras miran hacia otro sitio ante la condena que supone para las mujeres trabajadoras mantener con retoques estéticos la reforma laboral del PP, y caminan de la mano con la burocracia sindical que llama éxito a una negociación que ha sido alabada por la CEOE.

Su máxima aspiración no puede ir más allá de conseguir cierta representación institucional para tratar de presionar a quien gobierne a derogar las leyes trans autonómicas y paralizar la estatal, tratar de “abolir” la prostitución sin tocarle una coma al capitalismo español, lo que se traduce en una salida punitiva vacía de alternativas reales a las mujeres en esa situación, y blanquear con representación institucional un gobierno imperialista que dista mucho de luchar contra la alianza criminal del patriarcado y el capital, como se canta en las manifestaciones.

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Es necesario construir un feminismo anticapitalista y revolucionario fuerte, que combata las posiciones tránsfobas, conservadoras y reaccionarias de un sector del feminismo, que está totalmente adaptado al status quo del capitalismo español y que habla de luchar contra la feminización de la pobreza mientras hipócritamente calla sobre la reforma laboral que la reproduce, y que lejos de reagrupar y armarse para luchar juntas contra la extrema derecha y la amenaza real que supone para nuestras condiciones de vida, se destaca por atacar a las personas trans como reproductoras del patriarcado mientas confluye en posiciones con VOX y la Conferencia Episcopal.

Pero también es imprescindible construir esta alternativa revolucionaria para superar el feminismo liberal de acto de Forbes y foto en Vogue, de Irene Montero y su gobierno, tan alejado de la realidad de las trabajadoras, que con un doble discurso se reivindica feminista mientras sigue reproduciendo la precariedad y la represión para las mujeres que se organizan y salen a las calles. Este último es el feminismo por el que desde Pan y Rosas apostamos, el de las imprescindibles.




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