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Red Internacional

Opinión.El europeísmo colonial de Alberto Fernández y el origen del movimiento obrero

Las declaraciones de Alberto Fernández sobre el origen de ultramar de los argentinos invisibilizan a los afrodescendientes y la usurpación y el genocidio de los pueblos originarios. Pero también oculta a los inmigrantes que dieron origen al movimiento obrero argentino en pos de reivindicar la colonización.

Facundo AguirreIG: @hardever // Twitter: @facuaguirre1917

Viernes 11 de junio | 10:18

Los dichos de Alberto Fernández sosteniendo que los argentinos descendemos de los barcos, son una muestra de la tilinguería porteña que reconoce a Buenos Aires como una ciudad “europea” y no como parte de la América avasallada por la colonización española primero y el sometimiento del imperialismo. Al carácter racista de los dichos se suma el negacionismo de la usurpación y el genocidio de los pueblos originarios como bien subrayó el dirigente del PTS en Jujuy Alejandro Vilca. Las palabras del presidente, dichas para congratular al jefe de gobierno español, Pedro Sánchez, ubican a Fernández en la misma sintonía de Mauricio Macri cuando, frente al regente Juan Carlos, hablaba de la angustia de los patriotas por declarar la Independencia.

Queriendo corregir sus dichos ante la crítica, el mandatario argentino, que expresamente había asociado el europeismo a la llegada de los españoles, recordó la oleada inmigratoria de la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX. El problema es que de los barcos de los colonizadores nació lo que en el siglo XIX se constituirá como la oligarquía argentina y en los barcos de la inmigración llegaron los precursores del movimiento obrero argentino, a los cuales el peronismo históricamente intenta invisibilizar.

La oligarquía con olor a bosta y sangre

La ciudad de Buenos Aires que aspiraba a ser la París de América del Sur y despreciaba a los pueblos originarios y afrodescendientes, tiene su origen en los barcos donde arribaron los colonizadores y los habitantes de España que vinieron en el siglo XVIII a hacer fortuna. Como escribió Félix Luna: "Es absurdo hablar de aristocracia en la Argentina. En las grandes familias porteñas, basta trepar un poco el árbol genealógico para topar con el abuelo contrabandista o bolichero". Es decir que los pioneros de la oligarquía criolla eran aventureros y advenedizos sociales que tramitaron su abolengo comprándolo en las Cortes del rey, para dar alcurnia a sus familias.

Esta clase social se hizo de la propiedad de la tierra a partir de la Ley de Enfiteusis en 1826. Fueron las llamadas familias “patricias” quienes llevaron adelante la extensión de la frontera ganadera hacia el territorio controlado por los Pampas, primero y hacia la Patagonia más tarde, iniciando el genocidio sobre los pueblos originarios y sobre los gauchos a quienes empujaron a una proletarización forzada.

La mal llamada “conquista del desierto "encabezada por Julio Argentino Roca entre 1878 y 1885 significo la usurpación de 10 millones de hectáreas que se repartieron entre 343 propietarios. Esta misma oligarquía exterminó, junto al Imperio de Brasil, y como agente de los intereses británicos, al hermano pueblo del Paraguay en la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870). Hacia 1880 la oligarquía conformará lo que el historiador marxista Miliciades Peña denominó como el “paraíso terrateniente”.
La “europeización” que el jefe de gobierno del Frente de Todos reivindicó ante el mandatario de “el reino de España”, es la que representaba la oligarquía.

El movimiento obrero: afrodescendientes e inmigrantes

La oleada inmigratoria que alentó la oligarquía para conseguir mano de obra, permitió el arribo a Buenos Aires de los pioneros del movimiento obrero, anarquistas y socialistas, que, junto a los afrodescendientes son los que darán origen a la extraordinaria historia de lucha y organización de la clase obrera argentina.
En la segunda mitad del siglo XIX, al calor de la inmigración se forman las primeras sociedades de socorro mutuo, dando lugar a las primeras sociedades de oficio. En 1857 se funda el primer sindicato de la historia argentina que fue la Sociedad Tipográfica Bonaerense. Su declaración de principios sostenía que se organizaba “con el propósito de defender los intereses de los trabajadores gráficos, promover el adelanto del arte tipográfico y proteger a los que necesitaban auxilio justo” y en 1871 establecen relaciones con la Asociación Internacional de Trabajadores, más conocida como la Primera Internacional. En 1858 se fundan los primeros periódicos obreros del país dirigidos a los afrodescendientes. El periódico El Proletario. dirigido por Lucas Fernández, tenía por lema “Por una sociedad de la clase de color”, uniendo la cuestión racial y de clase en sus objetivos. En 1878, la Unión Tipográfica realizará la primera huelga organizada de trabajadores en el país.

En 1882 se funda el Club Vorwäts que es el primer grupo socialista que se organiza en Argentina impulsado por los inmigrantes alemanes que tenían vinculación directa con el Partido Socialdemócrata Alemán y participaron en la fundación de la Segunda Internacional. En 1890, bajo la influencia del alemán Germán Ave Lallement, se funda el primer periódico socialista argentino, El Obrero. Mientras que, en 1886, bajo la influencia de Errico Malatesta, quien también funda el sindicato de panaderos, se edita la revista anarco-comunista La Questione Sociale, dirigida a los obreros italianos. En 1896 se funda el Partido Socialista y en 1901 la primera central sindical del país que será la Federación Obrera Regional Argentina de tendencia anarquista y en 1902 la Unión General de Trabajadores de los socialistas.

El 1° de mayo de 1890, unos 3000 manifestantes protagonizan el primer acto del 1 de mayo en nuestro país en Plaza Lorea. De aquel acto el diario la nación dijo “había en la reunión poquísimos argentinos, de lo que nos alegramos mucho”.

El movimiento obrero que en nuestro país fue fundado por afrodescendientes e inmigrantes anarquistas y socialistas, protagonizó grandes batallas de clase como la huelga de los inquilinatos, las huelgas del Centenario, la Semana Trágica o las luchas de los obreros patagónicos, entre otras, contra el régimen de la oligarquía argentina.

Europeísmo colonizante y las ideas de la lucha de clases

Escribió Osvaldo Bayer que el movimiento obrero de los orígenes busca ser borrado de la memoria histórica de nuestra clase: “La historia del movimiento obrero en sus comienzos está a la altura de las luchas del proletariado europeo. Pero se la ha silenciado. Aparece sólo en libros de investigación. No se la recuerda. Cuando propusimos un conjunto de personas que se llamara “Víctimas de la Semana Trágica” a la plaza donde estaban los establecimientos Vasena, donde había comenzado la cobarde represión de enero de 1919, de inmediato el metalúrgico Vandor solicitó que se llamará “Martín Fierro”. Y así fue llamada. Del pasado no se habla. El movimiento obrero empezó en 1945.

No es de extrañar. El peronismo surgió expropiando la fuerza política de la clase obrera y tratando de borrar su historia. Su objetivo era salvar al país burgués y la oligarquía de una potencial amenaza revolucionaria. Eva Duarte de Perón sostuvo que en el movimiento obrero anterior al peronismo era organizado por “Los malos dirigentes, los falsos dirigentes, los que habían aprendido la lección en libros extraños o en tierras extrañas no desperdiciaban la ocasión de agitar a sus compañeros. Ante las escasas realidades que podían ofrecer y ante la larga espera de las promesas no cumplidas, el camino más fácil era incitar a la rebelión y a la anarquía (…)”. Libros y tierras extrañas son para el peronismo los que jalonaron la lucha de clases que iniciaron los hijos de los esclavos y los inmigrantes desarrapados. El peronismo es la argentinidad rigiendo en las filas obreras. El discurso contra el zúrdaje y el trapo rojo de los burócratas sindicales se encuentran contenidos en las palabras de Evita.

Alberto Fernández reivindica el “europeísmo” colonizante, racista y oligárquico e invisibiliza a los pueblos originarios y el gauchaje masacrado, así como denigra a los afrodescendientes. El peronismo oculta al movimiento obrero que bajo de los barcos trayendo las ideas de la solidaridad de clase, la organización, la lucha de clases, la democracia obrera y la revolución, como forma de conquistar la emancipación social. Las palabras de Alberto Fernández representan a una clase responsable del vasallaje y el sometimiento nacional.




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