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Red Internacional

PBA.El doble discurso de Kicillof en Guernica: demagogia y privilegios de clase

Mientras las repercusiones por el incumplimiento de la cuarentena en Olivos no se detienen, el gobernador se presentó junto al presidente en Olavarría, luego de un acto en Guernica donde se montó un relato que la realidad desmiente.

Marcelo GómezDelegado Gral. de la Junta Interna DGMus-ATE y de la Agrupación Marrón Clasista.

Viernes 13 de agosto | 20:26
El autor es precandidato a Concejal de la Lista 1A del FITU por Presidente Perón

Cada vez quedan más claros los contornos de clase que tiñen la política del Estado: lo que vemos en provincia es solo un reflejo de lo que pasa a nivel nacional, como se ve en el caso del propio presidente Alberto Fernández, que en el momento de cuarentena más estricta impuesta a la población participaba de festejos en su propia casa con invitados, mientras responsabilizaba a los jóvenes y personas que hacían vida social de los contagios a través de la cadena nacional. Lo más grave es que esto ocurría mientras el control policial blindaba barrios del conurbano y las fuerzas represivas violentaban y asesinaban pibes pobres, envalentonados con los poderes otorgados por el gobierno.

Hoy son millones las familias que, como se vio en Guernica el año pasado y se ve hoy en La Matanza, Lomas de Zamora, La Plata, la Villa 31 y tantos otros lugares, no tienen acceso a la vivienda mientras la pandemia y la crisis golpean cada vez más fuerte. Sufren las consecuencias de las decisiones políticas de un Gobierno que administró la pandemia en función de los intereses empresarios, con un decreto antidespidos que no se cumple, una inflación que no para de aumentar, salarios que cada día compran menos, transporte abarrotado en hora pico, sin control de las condiciones de salubridad en los lugares de trabajo y con una campaña de vacunación que recién llega al 20% de la población con dos dosis.

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En este contexto el gobernador de la Provincia de Buenos Aires se presentó esta mañana en el distrito de Presidente Perón junto a la intendenta Blanca Cantero y funcionarios nacionales y bonaerenses como Andrés “Cuervo” Larroque, Gabriel Katopodis, Malena Galmarini, Juan Zabaleta y Teresa García. Al escuchar las explicaciones que dio Kicillof sobre la crisis habitacional de la provincia, uno pensaría que el peronismo no la gobierna desde hace 35 años (salvo los 4 años de Vidal). Habló como si los responsables fueran “neoliberales” no identificados y reivindicó los 12 años de gobierno de Néstor y Cristina Kichner.

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Pero el peronismo es responsable, al igual que el gobierno de Macri y Vidal que en 4 años hundió una provincia que ya tenía una crisis estructural profunda, del enorme déficit habitacional, la falta de infraestructura, el hacinamiento, las enormes cifras de pobreza en el conurbano -que son más terribles en jóvenes y niños con el 73%- la desocupación y precarización laboral. Hoy son miles las que en la desesperación de elegir entre comer o pagar el alquiler salen a tomar terrenos para sobrevivir. En un acto de demagogia pidió perdón por los años de ausencia del Estado, aunque al parecer esos 12 que mencionó antes estarían eximidos en la cuenta.

En un pasaje de su discurso Kicillof comparó quienes recurren a tomar un pedazo de tierra vacía como último recurso, con quienes construyen countries sin cumplir con las normas requeridas para hacer esas urbanizaciones, mencionándolas como “dos situaciones de falta de planificación que redundan en la ilegalidad”. Y así fue como ante esta disyuntiva, el gobierno eligió defender los intereses de esos empresarios millonarios para construir su cancha de rugby en Guernica. Mayor muestra de desinterés por la vida de quienes menos tienen no se encuentra. El gobernador iguala ambas situaciones desde lo legal, pero claramente las topadoras no entraron a ningún barrio cerrado ni ninguno de sus habitantes perdió su casa o sus pertenencias: la respuesta del Estado sigue siendo ser duro con los más débiles.

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En campaña electoral aparecen los actos formales, las promesas y los dobles discursos; pero experiencias como el desalojo del año pasado marcaron a miles de personas, que habían votado en muchos casos al peronismo con expectativas de mejorar sus condiciones de vida y se encontraron con topadoras y balas de goma.

Hoy las familias de Guernica siguen organizadas y luchando junto a otros sectores de trabajadores, y fue gracias a eso que se consiguió la firma de las actas de los lotes, cuya entrega están exigiendo que se concrete.

Nicole, vecina de la Asamblea Permanente de Guernica donde se nuclean, explicó que “Nadie nos regaló nada, mucho menos fue buena voluntad del Gobierno que nos desalojó, sino que fue la convicción de que la vida que queremos, es la vida por la que peleamos y que nuestros derechos solo los conseguiremos arrancándolos al gobierno con lucha y organización, así conseguimos los lotes y así seguiremos peleando por trabajo genuino y por una vida que merezca ser vivida, para nosotros y para nuestros hijos”.

Ante la realidad que se vive en las barriadas de todo el país y los parches que intenta poner el gobierno -que está haciendo anuncios con tono de campaña a diestra y siniestra más que ofrecer soluciones profundas al conjunto de la población- se hace más necesario que nunca poner en marcha un plan de obras públicas bajo gestión de los propios vecinos, que permita darle salida a la profunda problemática de la vivienda y del acceso a los servicios esenciales, a la vez que genere puestos de trabajo que permitan salir de la desocupación y la precarización laboral que afecta a grandes sectores de la población.

Estas demandas van ligada a reducir la jornada laboral a 6 horas por un salario no inferior a la canasta familiar, una de las principales propuestas que -junto a las mencionadas anteriormente- venimos realizando desde el Frente de Izquierda Unidad, cuya lista en la Provincia de Buenos Aires está encabezada por Nicolás del Caño y en Presidente Perón la conformamos trabajadores estatales y de casas particulares, docentes y jóvenes precarizados. Ningún anuncio electoral ni entrega de viviendas parcial puede subsanar la falta de una política de fondo como es la necesaria para superar la crisis habitacional, con más de un millón de familias que no tienen donde vivir o lo hacen en condiciones de absoluta precariedad.

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