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Red Internacional

Esta semana continuó el debate sobre la “violencia sindical”, después del arresto de 5 trabajadores, supuestamente responsables de la agresión de la semana pasada de dos miembros de la dirección de Air France. Al mismo tiempo, el acuerdo firmado con los sindicatos pro-patronales para la reforma de las jubilaciones complementarias reabre los elogios al diálogo.

Domingo 18 de octubre de 2015 | Edición del día

Fotografía: www.elperiodico.com

Violencia

La semana pasada la dirección de Air France anunció un plan de despidos masivos, de unos 3000 trabajadores, mayoritariamente empleados de tierra, pero también de pilotos y tripulantes. Una reunión de la dirección fue invadida por los trabajadores en lucha, lo que significó un fuerte altercado y el director de RRHH terminó huyendo, sin su camisa, saltando una reja y bajo custodia. La ira de los trabajadores, que temen perder sus trabajos, es tildada como simple violencia, inadmisible por los medios burgueses y los políticos del régimen. Esta semana 5 trabajadores fueron arrestados durante más de 30 horas por ser supuestamente los responsables de dicha violencia. Las declaraciones de los políticos no tardaron en aparecer. Por ejemplo Sarkozy trató a los trabajadores de perturbadores y Hollande, más mesurado, criticó tanto la violencia sindical como la de la empresa. Y el debate en los medios resurgió.

Les Echos, diario de la gran burguesía francesa, en su editorial del jueves “Air France: las palabras que sobran” critica al presidente Francés porque “pone en un mismo plano la violencia física caracterizada y la supuesta “violencia” de los gerentes. Decir que entendemos que un trabajador le rompa la cara a un empleado jerárquico significa legitimar la violencia física”. Obviamente para los patrones un plan de despidos no es violencia, es simplemente ejercer su derecho a la propiedad privada. Para Les Echos, “sea cual sea la rigor de un plan de despidos, es con el diálogo y la ley que se puede llegar a un acuerdo”. Así la empresa puede querer imponer despidos masivos y los trabajadores deberían sentarse a negociar, aceptando desde el principio al menos una parte de los despidos.

Que Les Echos critiquen a François Hollande no significa que el presidente francés haya decidido defender a los trabajadores. Simplemente se ve obligado ante el descontento cada vez más fuerte entre los trabajadores, a poner paños fríos, tratando de calmar los ánimos, dándole legitimad a la burocracia sindical y poder restablecer el diálogo y así lograr que el ajuste pase de forma más pacífica.

Por su parte Le Monde, el jueves en “Air France o el precio de la brutalidad” defiende a Hollande y su llamado al diálogo al mismo tiempo que recrimina los dichos de Sarkozy. Sin embargo la culpa la tendrían los pilotos, ya que Air France sería : “una compañía amenazada por bloqueos catastróficos [que] todavía no convenció a sus todo-poderosos pilotos de la urgencia de una mejora de su productividad”. Esto no significa obviamente mejores aviones, sino una productividad basada sobre una mayor cantidad de horas trabajadas, en peores condiciones y peor pagos. Como los pilotos no aceptan un plan de este estilo - ¿quién lo haría? - son los culpables de que la empresa haya lanzado 3000 despidos. La vuelta al diálogo implica entonces aceptar esa mejora de la productividad.

Diálogo

El viernes los sindicatos pro-patronales (CFDT, CFTC, CFE) firmaron un acuerdo con la patronal respecto a las jubilaciones complementarias. Lo más importante es que los trabajadores que decidan jubilarse al momento de cumplir la edad legal para jubilarse, verán sus jubilaciones reducidas durante 3 años. Así, o siguen trabajando más allá de la edad legal, o pagan. Este acuerdo, que por suerte no fue firmado por la CGT, FO ni Solidaires, es simplemente una entrega de la parte de los sindicatos vendidos a la patronal. Este resultado dejó bien contento a Le Figaro quien por primera vez saluda el “diálogo social”. En general Le Figaro critica las negociaciones porque harían más lentas la reformas. Este diario bien reaccionario prefiere usar la fuerza. El viernes su editorial se intitulaba “¿Usted dijo coraje?” y esperaban la firma del acuerdo. El sábado se regocijan y la titulan “¿El coraje es contagioso?”. Así, si el diálogo con los sindicatos siempre fuese así, estarían más que contentos. Además este acuerdo “desacredita a los diplodocus de la lucha de clases, entre los cuales la CGT es la caricatura, que se oponen por principio a toda reforma”.

Podríamos entonces resumir los editoriales de esta semana de la siguiente forma : La violencia patronal no existe o muy poco, los violentos son los trabajadores que se oponen a los despidos y a las reformas y hay que volver al diálogo, que no es otra cosa que la entrega de todas las conquistas de los trabajadores, una por una. Yo estoy con los supuestos “violentos”, que no hacen otra cosa más que defenderse.




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