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Red Internacional

Hace seis años el actual ministro de Seguridad era el jefe de Gabinete de Cristina Kirchnery se postulaba como gobernador bonaerense. Justificando su posición sobre “el terrorismo” en el marco del escándalo con la muerte del fiscal Nisman y la pelea con el espía Stiuso, el exjefe de Gabinete dijo que recibió “una enseñanza de vida” de parte del líder sionista fallecido en 2014. ¿Sabés quién fue Sharon? Enterate.

Daniel Satur@saturnetroc

Viernes 1ro de octubre | 21:16
Ariel Sharon y su encuentro con Aníbal Fernández en 2005

A fines de septiembre de 2015 el entonces jefe de Gabinete Aníbal Fernández estaba en plena campaña de cara a las elecciones del 25 de octubre, donde se postulaba como gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Como se recordará, Aníbal compitió con María Eugenia Vidal tras ganarle en las PASO de agosto a Julián Domínguez, a quien acusó de complotarse con el Grupo Clarín y quien a su vez denunció un supuesto fraude en las primarias por parte del propio Fernández. Una disputa en la que no faltaron las acusaciones de “traidor” e “idiota” por parte del actual ministro de Seguridad hacia el actual ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca.

El 30 de septiembre de ese año, en una entrevista en el programa “Minuto Uno” del canal C5N, Fernández fue consultado por el caso AMIA y las políticas llevadas adelante por el kirchnerismo desde 2003 en relación a las consecuencias del atentado de 1994 contra la mutual judía que dejó 85 muertos y más de tres mil heridos.

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Hay que recordar que en 2015 estaban en el tapete las derivaciones de la muerte del fiscal Alberto Nisman, ocurrida en enero de ese año y aún no esclarecida. Una de esas derivaciones fue el desplazamiento de Antonio “Jaime” Stiuso de la Secretaría de Inteligencia tras 43 años de “servicio” al espionaje estatal (habiendo sido empoderado por el propio kirchnerismo durante años). Nisman y Stiuso eran el tándem nombrado por Néstor y Cristina para “investigar” el caso AMIA.

Durante aquella entrevista televisiva en plena campaña electoral, Aníbal Fernández habló de Nisman, de Stiuso, del “memorándum de entendimiento” con Irán y de varias cosas más. Y hablando de “terrorismo” no tuvo mejor idea que citar a uno de los más sanguinarios represores de la historia reciente, el exprimer ministro israelí Ariel Sharon.

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“Yo recuerdo que fui uno de los últimos argentinos, seguramente, que habló con Sharón en Israel”, dijo Fernández. Se refería a su visita a Tel Aviv en 2005, cuando siendo ministro del Interior de Néstor Kirchner viajó junto al jefe de la Policía Federal para, según la propia versión oficial, “recabar información” y asesorarse en tópicos como “seguridad presidencial” y “acciones frente a atentados y catástrofes” en Argentina.

Meses después de aquel encuentro, Sharon tuvo un derrame cerebral y varios problemas de salud que lo dejaron en coma. En enero de 2014 dejó de respirar tras pasar años en estado vegetativo. En su memoria, la derecha internacional y el imperialismo realizaron pomposos homenajes. En Argentina Aníbal Fernández fue uno de sus admiradores.

“Era un guerrero, un duro”, lo recordaba Aníbal en 2015. Y relató una anécdota de aquel encuentro de 2005 en la capital del Estado sionista. “El tipo me dijo ‘grábese una cosa, con el terrorismo no se negocia’. Esa gráfica que él hacía, contundente, para mí es una enseñanza de vida. Porque cuando lo mirás muy detenido y muy de fondo, llegás a la conclusión que con el terrorismo no se negocia”, sentenció.

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¿Quién fue Ariel Sharon?

Cuando Aníbal Fernández hizo esas declaraciones el kirchnerismo aún intentaba mantener más o menos activo su discurso de defensa de los derechos humanos. Sin embargo, la reivindicación de Sharón por parte del propio jefe de Gabinete demostraba lo falaz de esa postura.

Como lo relató hace seis años Miguel Raider en La Izquierda Diario , Sharon fue uno de los más emblemáticos comandantes del ejército de Israel, cumpliendo papeles destacados en varias de las intervenciones más cruentas del Estado sionista contra la población palestina.

Sharon fue uno de los carniceros de la Nakba que en mayo de 1948 expulsó a casi un millón de palestinos de sus tierras originarias. Entonces era jefe del Irgún, una milicia sionista de ultraderecha.

Durante la Guerra de los Seis Días de 1967, Sharon condujo tres de las divisiones del Ejército israelí que tomaron a sangre y fuego la franja de Gaza, ocupando las aldeas de refugiados palestinos, con el objetivo de expandir el Estado de Israel al desierto de El Arish y la ciudad de Umm Qatif.

El hombre que le dio una “lección de vida” a Aníbal Fernández fue parte de todos los operativos guerreros del sionismo contra los pueblos árabes, alcanzando su máxima “performance” genocida en la masacre de Sabra y Chatila de 1982. Como ministro de Defensa del gobierno de Menajem Beguin y en el marco de la Guerra del Líbano, Sharon mandó dos divisiones del Ejército a Beirut para crear un cerco sobre los campamentos de refugiados palestinos situados en esos dos barrios.

Con el cerco montado, Israel garantizó la matanza de más de 3.500 palestinos, mayormente niños, mujeres y ancianos, a manos de de las milicias cristiano-maronitas de la Falange Libanesa.

La Masacre de Sabra y Chatila fue tan repudiada en el mundo que la ONU la calificó directamente como “acto de genocidio” y el propio gobierno israelí se vio obligado a crear una comisión para “investigar” los hechos. Obviamente todo concluyó en la mayor impunidad, pero el informe de la “Comisión Kahan” dejó en evidencia la centralidad de Sharón en las operaciones.

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Más acá en el tiempo, hace 21 años Sharon en persona se movilizó con el Ejército israelí a la Explanada de las Mezquitas (el tercer sitio santo de los musulmanes) donde reclamó la pertenencia judía de esa zona, históricamente árabe. Semejante provocación fue la chispa que encendió la Segunda Intifada, el levantamiento del pueblo palestino contra la opresión sionista que demostró el fracaso de los acuerdos de Oslo de 1993.

En 2001 Sharon llegó a ocupar el cargo de Primer Ministro de Israel. Con todo el poder en sus manos, se embarcó en una rabiosa ofensiva militar para derrotar el levantamiento de las masas palestinas. Con más de 5.000 árabes muertos y con la complicidad del imperialismo norteamericano, en 2005 el halcón del partido Likud pergeñó el “Plan de Desconexión de Gaza”, aislando a la franja del resto del mundo y sentando las bases del bloqueo por tierra, aire y mar que desde 2007 mantiene a dos millones de personas en una verdadera cárcel a cielo abierto.

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De ese hombre se enorgullecía Aníbal Fernández en 2015 por haber tomado una “lección de vida” respecto al “terrorismo”. Y aunque Sharon ya no está, el Estado de Israel nunca dejó (ni dejará) de ser tan colonialista y terrorista como desde su fundación en 1947.

Con funcionarios como Fernández y el nuevo jefe de Gabinete Juan Manzur, las relaciones entre el Estado argentino y el sionismo están muy lejos de debilitarse. Mal que les pese a las alas progresistas del Frente de Todos, hoy preocupadas en encontrarle el costado “nac&pop” a cuanto sapo convocado por la Casa Rosada se ven compelidas a deglutir.




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