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Red Internacional

Opinión. El desafío de construir una izquierda de los trabajadores en la capital jujeña

En una situación económica y social crítica, las grandes coaliciones políticas sufren cada vez mayor descrédito. Fenómenos como los "liberales" corren la agenda hacía la derecha. Una salida a favor de las mayorías solo puede ser por izquierda: el desafío de construir una organización consciente de los trabajadores que luche por una nueva sociedad sin explotación, ni opresión.

Guillermo AlemánTrabajador Municipal de Recolección. Ex-Concejal del PTS-FIT en San Salvador de Jujuy

Martes 14 de junio | 14:03

La situación general que debe pasar la mayor parte de la sociedad es cada vez más difícil. La inflación actúa licuando los salarios y agravando el día a día de los trabajadores, que junto a los que trabajan en negro, de manera precaria o son desocupados, deben trabajar todo el día sin garantías de llegar a fin de mes.

Este problema se suma a la falta de acceso a la vivienda, mientras que la salud y la educación pública siguen en un deterioro permanente.

Mientras tanto el transporte urbano sigue en una crisis permanente dónde la puja de los empresarios por mayores ganancias en base a la suba de la tarifa y mayores subsidios, corta por lo fino que son los usuarios y los trabajadores. Esta crisis volvió a tener un nuevo capítulo en el paro por 24hs de la UTA Jujuy en estos días.

El gran Jujuy

Está situación aunque con matices se siente en el centro de la vida social y política de la provincia, el llamado gran Jujuy, que incluye las ciudades de San Salvador de Jujuy y Palpalá dónde vive cerca de la mitad de la población Jujeña.

Aquí se concentra la mayor parte del aparato estatal y la actividad comercial y es dónde existen los mayores barrios populares, dónde conviven trabajadores ocupados y desocupados, como lo es el populoso barrio Alto Comedero. Muchas de ellos son asentamientos sin infraestructura donde no llegan varios de los servicios básicos.

En la ciudad se expresa una cierta dualidad donde por un lado existe todo un sector de comercios, principalmente en el centro y otras zonas comerciales de San Salvador de Jujuy que se dedica a la gastronomía, indumentaria entre otras y servicios donde consume principalmente la clase media jujeña, apoyado sobre las fuerzas de los trabajadores de comercio, donde gran cantidad trabajan en negro.

Por otro lado están las grandes ferias informales en los barrios populares donde miles de feriantes, manteros, junto a los vendedores ambulantes de la Vieja Terminal (entre ellos trabajadores desocupados, ocupados o en negro) tratan de vender algún producto (entre ropa usada, alimentos elaborados por ellos mismos, etc.) para poder subsistir o cubrir lo que no les cubre el sueldo. Aquí se dirigen miles de familias de trabajadoras buscando precio, peleándole a la inflación, para comprar lo necesario para vivir.

Más allá de estos sectores económicos que describimos arriba y pese al discurso de cambio de la matriz productiva del gobierno provincial, el sector económico productivo concentrado se encuentra en el interior de la provincia: por un lado en la puna con los distintos proyectos mineros, en los valles los tabacaleros y en el ramal los ingenios azucareros dónde destaca el complejo agroindustrial Ledesma S.A.A.I, una de las mayores empresas a nivel sudamericano.

Las riquezas que se generan en estos sectores productivos contrastan con la realidad de la mayor parte de la provincia: mientras que los dueños de estas empresas amasan fortunas inmensas (en el 2021, Ledesma S.A.A.I cerró su ejercicio económico con una ganancia operativa de 3.891 millones de pesos) del otro lado hay 127 mil pobres y más de 22 mil indigentes solo en el gran Jujuy (según el informe del INDEC del segundo semestre del 2021), que viven a duras penas.

Crisis de representación política

Esta realidad contrastante ha sido garantizada durante décadas por los grandes partidos tradicionales de Jujuy: el peronismo y el radicalismo.

Luego de treinta años de gobierno del PJ en la provincia, el radicalismo pasó a gobernar Jujuy con Gerardo Morales a la cabeza (aunque el radicalismo viene gobernando la capital desde hace más de treinta años, solamente mediada por una intendencia peronista en 2003-2007).

La gestión radical de Jujuy sería imposible sin la participación del peronismo, que no tan solo le aporta la vice gobernación con Carlos Haquim (que es parte de la coalición electoral que lidera Morales), sino también el PJ que es presidido por Rubén Rivarola, que le aporta los votos necesarios en la Legislatura provincial para los proyectos del oficialismo y también en los concejos deliberantes de las principales ciudades de Jujuy.

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Esta sociedad explícita con Gerardo Morales, no es gratuita ya que el peronismo provincial viene con una importante crisis interna que se llegó a expresar, en parte, en el terreno de las últimas elecciones.

El año pasado la izquierda capitalizó esta crisis de manera electoral con la figura del recolector de residuos Alejandro Vilca, quien logró más de cien mil votos, empatando en la práctica con el Frente de Todos y arrebatándole el tercer diputado nacional a la lista oficialista del gobernador.

Esta capitalización electoral es aún más notoria en el Gran Jujuy: en San Salvador de Jujuy la izquierda sacó una elección de un 28% y en Palpalá pasó el 30% de los votos, manteniéndose como segunda fuerza electoral cómodamente por sobre el peronismo. Incluso en las elecciones separadas de junio del 2021, llegaron a ganar en la categoría de concejales con el obrero de Zapla, Julio Mamani, la elección en la ciudad de Palpalá donde gobierna el hijo del presidente del PJ, Rivarola; mientras que el ingreso de Gastón Remy como concejal, fue producto de la pelea contra su proscripción en la legislatura de Jujuy.

Esta gran elección fue producto de una enorme campaña militante que tomaron en sus manos miles de trabajadores, mujeres y jóvenes, lo que permitió romper el umbral para arrebatarle el diputado nacional que pretendía el gobernador, expresando un mensaje de una porción importante de la población que busca una oposición en serio a la sociedad entre Morales-Rivarola, por fuera de los partidos tradicionales de Jujuy.

El plan de los empresarios y sus partidos

Las elecciones del 2021 dejaron entrever el surgimiento de fuerzas políticas por fuera de las coaliciones de gobierno que se formaron tras la crisis del 2001, por un lado el Frente de Todos y por el otro Juntos por el Cambio. Esto nos deja la tarea de debatir los problemas profundos que atraviesa el país y la clase trabajadora.

Así en Capital Federal el fenómeno Milei inflado hasta el hartazgo por los grandes medios de comunicación, busca proyectarse a nivel nacional apoyado en el enorme desprestigio de la casta política, pero para plantear medidas que buscan liquidar cualquier conquista de los trabajadores o popular que se mantenga en beneficio de los grandes empresarios para los que trabaja.

De esta manera se plantean dos tipos de salidas en la "llamada grieta de la política argentina" por un lado la regulación del capitalismo, tesis defendida por CFK, y por el otro la mínima intervención del estado para dar la libertad a los empresarios de llevar adelante sus negocios en base a la progresiva liquidación de derechos conquistados por los trabajadores, tesis defendida desde Macri hasta Milei.

Sin embargo, a ambos lados de la "grieta", tanto el FdT como JxC han mantenido su compromiso para no cuestionar la estructura económica que dejo el menemismo en el país: la privatización de los servicios públicos, la primarización de la economía, la fuga de capitales, la tercerización y precarización, la desocupación permanente en una porción importante de la población o la dependencia del país con el FMI.

Está estructura ha permitido a los empresarios, una mínima porción de la población, obtener ganancias extraordinarias. Este es el ejemplo de la empresa Arcor, que obtuvo beneficios en estos últimos dos años equivalentes a los últimos veinte años.

Los débiles intentos de regular algún aspecto del mercado como la regulación de los precios ante la inflación viene siendo un abierto fracaso del gobierno de Alberto Fernández. Por otro lado, los intentos de Macri, en su momento, de avanzar en la reforma jubilatoria y luego en una reforma laboral se toparon con una importante movilización popular que hizo retroceder sus planes.

A pesar que los referentes del FDT, advierten sobre el avance de la derecha en la figura de Milei, el ajuste avanza sobre la clase trabajadora, sin que Milei gobierne, ni dirija algún sindicato o siquiera un centro de estudiantes.

La mayoría parte de los sindicatos está en manos del peronismo y han sido los mayores garantes de que corra la crisis sobre la espalda de los trabajadores.

Una organización de los trabajadores para plantear otro tipo de sociedad

Frente a la campaña permanente de los grandes medios de comunicación sobre el avance de la derecha, en Argentina la izquierda es tercera fuerza nacional y esto se ve particularmente en Jujuy.

El enorme apoyo recibido en la provincia en el marco de la situación de crisis deja abierta un enorme desafío a la izquierda, y en particular al PTS (Partido de los Trabajadores Socialistas).

Entre los que plantean una regulación del mercado o la nula regulación del mismo hay un punto en común: salvaguardar el capitalismo en Argentina y para los trabajadores esperar un derrame de las riquezas que nunca llega mientras deben pagar los costos de una crisis que no generaron.

Frente a estos proyectos, la clase trabajadora puede plantearse una salida propia en el marco de la pelea por defender el salario, contra los tarifazos y la desocupación, ligando esta lucha a medidas de fondo como el ajuste del salario a la inflación, la reducción de la jornada laboral y el reparto de las horas de trabajo entre trabajadores ocupados y desocupados, peleas que se enmarcan en una sola: la lucha por una sociedad donde la producción se planificada democráticamente en función de las necesidades de las mayorías.

Este es el desafío que se marca el PTS en Jujuy y que se viene debatiendo junto a jóvenes y trabajadores en la provincia y el país en las asambleas abiertas que impulsa la izquierda en la provincia y el país.

Las asambleas abiertas del PTS

En una primer asamblea abierta que se realizó en San Salvador de Jujuy este último fin de semana, se discutió la necesidad de desarrollar la izquierda en la provincia y las próximas batallas a pelear.

Frente a la crisis del transporte se resolvió empezar una campaña por la derogación de la Ordenanza que utiliza el Intendente de la capital, “Chuli” Jorge, para establecer por decreto el aumento del boleto urbano de acuerdo una método donde se quitan de la ecuación los jugosos subsidios que reciben los empresarios del transporte para beneficiarlos en detrimento de usuarios y trabajadores.

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Ante el proceso de elección de comisión directiva del sindicato de docentes secundarios y terciarios de Jujuy, el CEDEMS, se resolvió apoyar a los docentes de la agrupación “9 de abril”, a levantar una lista independiente para pelear por recuperar el sindicato de las manos de la burocracia sindical ligada a la sociedad de la UCR-PJ.

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Por último se impulsará el desarrollo de la catedra libre “La Imaginación al Poder”, iniciativa de la juventud del PTS que se lanzó en la Universidad de Jujuy, donde se busca dar difusión de las ideas de la izquierda, el marxismo, discutir el rol de los intelectuales en esta sociedad, desarrollar una practica común entre estudiantes, docentes y trabajadores, haciendo de esta manera un marxismo vivo, como guía de acción transformadora.

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La crisis que está atravesando el país y golpea fuertemente contra la clase trabajadora, se necesita de una salida que se ponga como objetivo vencer la resignación y las falsas ilusiones que difunden los grandes partidos tradicionales como el peronismo y el radicalismo junto a los grandes medios de comunicación, donde los trabajadores deben esperar el derrame de riquezas, ya sea mediante una regulación del capitalismo o la plena libertad de mercado.

Lejos de esperar una solución por arriba, los trabajadores deben tomar la posta para plantear una salida propia a la crisis, donde la producción sea planificada democráticamente y sea dirigida para satisfacer las necesidades de la mayoría de la población. Es una apasionante tarea a la que llamamos a trabajadores, mujeres y jóvenes a tomar en sus manos.




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