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Red Internacional

Crimen ambiental. El derrame de petróleo en Río Negro superó los 3 millones de litros y desnudó el extractivismo feroz

Según la propia empresa Oldelval, más de 3 millones de litros de petróleo fueron derramados el pasado viernes en la Estación de Bombeo de Medanito. El daño ambiental es gravísimo. La información oficial es escasa. El extractivismo, frenético.

Jueves 16 de diciembre de 2021 | 10:37

Oleoductos del Valle Sociedad Anónima (Oldelval) y la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de Río Negro, informaron que durante el incidente del pasado viernes 10 se derramaron 3.200 metros cúbicos de petróleo, lo que equivale a 3.2 millones de litros. Son 1.2 millones más de lo informado previamente. Para el día sábado 11 la empresa informó que tenía el crudo colectado. Mintió. El domingo 12, La Izquierda Diario pudo constatar que en la zona del desastre aún permanecían piletones de petróleo derramado.

Video e imágenes: Lucas Castillo

El geógrafo de la Universidad Nacional del Comahue, Javier Grosso, y el werken de la comunidad Qüiñe Chraüm, Daniel Lezcano, estimaron que el área afectada de manera directa abarca alrededor de 40.000 metros cuadrados. El doble de los 20.000m2 informados por el gobierno provincial, que a su vez son menos que los 24.000m2 estimados por el Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (COIRCO).

Las autoridades de ambiente provinciales y nacionales evitan señalar que el derrame se produjo a escasos metros del Refugio de Vida Silvestre “La Cesárea”, que incluye dos lagunas comunicadas por un canal subterráneo, que son el hábitat de aves como flamencos, garzas, martinetas, gallaretas, cisnes y tijeretas, y de un extenso bosque de chañares. Con los pozos y los ductos también conviven guanacos.

“Para Oldelval resulta indispensable realizar acciones para el cuidado de las personas y el ambiente, con dos focos: mantener la productividad del negocio y prevenir y actuar ante derrames, medidas fundamentales de mejora continua”, reza el informe de sustentabilidad ambiental 2020 de Oldelval. La primera puede ser. La segunda, te la debo. El derrame comenzó el viernes a las 11:45hs, pero las tareas de contención, recién iniciaron a las 17:00hs.

El “greenwashing” de Oldelval

Si bien la capa superficial de petróleo ya habría sido removida, la posibilidad de precipitaciones intensas es preocupante teniendo en cuenta los escasos 4 kilómetros que separan el derrame del Río Colorado. Así lo expresó el delegado de La Pampa de COIRCO, quien afirmó que ya desplazaron barreras de precaución al río. A su vez, la limpieza del terreno implicó la remoción de flora autóctona.

Responsabilidades compartidas

Hasta el momento son más los trascendidos que la información oficial. Lo que se sabe es que un ducto de 16 pulgadas, expuesto a la corrosión y a la presión de bombeo, se rompió. La dirección del flujo al momento del incidente habría sido de Medanito hacia Puesto Hernández (Rincón de los Sauces). Es decir, cuesta arriba, con una diferencia de altura de aproximadamente 380 metros en un trayecto que recorre 80 kilómetros.

El diario La Nación publicó comunicaciones internas de Oldelval de junio de este año, en las que el Jefe de Operaciones de la empresa consideró “de carácter urgente” la necesidad de realizar pruebas hidráulicas antes de habilitar el ducto roto en el sentido Medanito - Puesto Hernández. Pero lo más urgente para las petroleras como YPF, ExxonMobil, Chevron, Pan American Energy, Pluspetrol, Tecpetrol y Pampa Energía, accionistas de Oldelval, es obtener ganancias.

Además de las empresas, los gobiernos provincial y nacional son responsables. En el caso del gobierno nacional, por partida doble: es quien controla la sociedad anónima YPF, y a su vez es la autoridad de aplicación desde la Secretaría de Energía y el Ministerio de Ambiente. El titular de la cartera de Ambiente, Juan Cabandié, aún no pisó el lugar del desastre.

En Río Negro, la Secretaria de Ambiente y Cambio Climático es Dina Migani, quien viene apañando a la empresa y haciendo propias sus versiones de los hechos. Migani es empresaria del sector: Quinpe SRL se dedica a la provisión de productos químicos y servicios para la industria de petróleo y gas.

Extractivismo feroz

Según la propia empresa, Oldelval transporta el 100% del petróleo shale de Vaca Muerta, y el 85% del total de la cuenca neuquina. Sus representantes se encargaron de aclarar que el petróleo derramado no es de Vaca Muerta. Antes de derramarse, fluía en sentido contrario al petróleo de Vaca Muerta, que se dirige a Puerto Rosales. Lo que ocurre es que el ducto que bombea el petróleo a Puerto Rosales está saturado.

La producción de la Cuenca Neuquina superó los 306.000 barriles diarios, la marca más alta desde 2008. 190.000 los aportó el no convencional, extraído con la destructiva técnica del fracking. Todo esto, a fuerza de estímulos, ajuste a los salarios y baja de retenciones, que sumado al precio en alza del petróleo, condujo a un récord de exportación desde Vaca Muerta. En diciembre, partirán 4 buques desde el puerto de Buenos Aires, cargados con 1.8 millones de barriles de crudo.

Para las petroleras, en 2021 lejos de ajuste hubo aumento de los subsidios. En 2022 aspiran a contar con una nueva ley de hidrocarburos, que cuenta con elvisto bueno del FMI, y les permitiría disponer más fácilmente de los dólares para girarlos a sus casas matrices o a paraísos fiscales.

Más producción y más presión, con los mismos caños, en peor estado. Se trata de un “horizonte de crecimiento sin infraestructura, un cuello de botella en la capacidad de transporte que, previsiblemente, pone en riesgo al ambiente, a las poblaciones y a quienes trabajan en la industria”, como lo definieron Leonora Jáuregui y Martín Alvarez Mullally, del Observatorio Petrolero Sur.

Mientras las petroleras perforan sin parar, queda expuesto el lado B de la industria: sismos en Sauzal Bonito, basureros petroleros, consumo millonario de agua en medio de una emergencia hídrica, accidentes laborales, avasallamiento a las comunidades. Río Negro, además de los graves impactos producidos en Allen, sufre las consecuencias de la extracción y transporte de las arenas silíceas del fracking. Para el saqueo capitalista, los territorios son zonas de sacrificio.

Basta

Frente al secretismo que sobrevuela el derrame en Medanito, es necesario exigir a la empresa y a los gobiernos nacional y provincial que publiquen toda la información relacionada con el incidente. La investigación no puede quedar a cargo de las mismas autoridades que alientan el saqueo. Hay que conformar una comisión investigadora independiente junto a la comunidad local, organizaciones ambientales y profesionales de universidades públicas. La empresa Oldelval debe ser expropiada inmediatamente, y puesta bajo control de sus propios trabajadores.

La irracionalidad con que se maneja la industria energética responde a un problema de fondo. Para el capitalismo, la energía es considerada un negocio, y no como un derecho. Incluso aquellos megaproyectos “verdes”, como el que impulsan Carreras y Fernández para el hidrógeno, están regidos por la búsqueda de ganancias, y no por las necesidades de la población. Por eso el proyecto incluye entregar como zona franca una franja de la costa rionegrina a la empresa australiana Fortescue.

Para terminar con el problema de raíz, es necesario estatizar el conjunto de la industria energética, bajo control de trabajadoras y trabajadores, las comunidades afectadas, profesionales de universidades públicas, y organizaciones ambientales. Solo así se podrá iniciar una transición energética y ecológica. La lucha por este programa es urgente si queremos evitar desastres mayores. No hay planeta B.




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