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Red Internacional

Estado español.El debate sobre la reforma laboral abre una crisis en el Gobierno español

El objetivo de la iniciativa oficial busca desmontar la reforma laboral impuesta por el gobierno conservador de Mariano Rajoy, pero no está claro el alcance real.

Roberto Bordón@RobertoBordon13

Martes 26 de octubre | 20:15
La ministra de Trabajo de España, Yolanda Díaz, respondiendo ante los diputados. Imagen: EFE

La reforma laboral que debe ser presentada por el Ejecutivo español antes de fin de año, provocó tensiones en la coalición de gobierno. A fines de 2019 los integrantes de la coalición oficial, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Unidas Podemos, prometieron cambiar el marco laboral impuesto por el derechista Partido Popular (PP).

Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y Economía Social desde enero de 2020 y también vicepresidenta segunda del Gobierno desde julio de 2021, se cruzó en los últimos días con su socio del PSOE, en especial con Nadia Calviño vicepresidenta primera, al respecto de la derogación de la reforma laboral del PP.

Díaz habría anunciado la necesidad de una reunión de urgencia entre los socios de coalición ante un incumplimiento del acuerdo debido a que el PSOE se estaría negando a seguir lo que se habría pactado meses antes entre la propia ministra y el presidente del gobierno Pedro Sánchez, con el pretexto del paquete de medidas que desde Bruselas pedían a cambios de los Fondos Europeos. Díaz estaría amenazando con cesar en su cargo si la reforma no se deroga en los términos que ella propone. Un debate que podría poner en crisis al gobierno pero que no desvela grandes avances para los trabajadores.

La ministra de Trabajo cita el plan enviado por las autoridades de la Unión Europea, en concreto el artículo 23, para confrontar a sus socios de gobierno de que no quieran avanzar en alguno de los elementos de la contrarreforma: la reducción de la temporalidad en las empresas, la derogación de la prioridad aplicativa de los convenios de empresa sobre los convenios sectoriales y el mantenimiento de la vigencia de los convenios tras su caducidad hasta la negociación de uno nuevo. Cuestiones en las que el PSOE no quiere ceder, algo visible primero por la intervención de Nadia Calviño, vicepresidenta primera y recientemente por Pedro Sánchez, presidente del gobierno, que han planteado la necesidad del “diálogo social” para que salgan adelante las medidas, es decir, que la patronal dé el visto bueno a cualquier cambio.

El conflicto se plantea como el caballo de batalla entre los socios de gobierno y, también, desde el espacio de Unidas Podemos como una forma de promocionar a su futura candidata, Yolanda Díaz, como un perfil distinto al que votar en las próximas elecciones generales. Un debate en parte falso, porque en realidad ninguna de las partes se plantea derogar por completo la reforma del PP y mucho menos la del PSOE. Pero que se desarrolla como posible crisis de gobierno mientras los actores van mostrando sus cartas. Por un lado, la intervención directa de Sánchez para apoyar a Calviño, y por otro, Comisiones Obreras y UGT se posicionan del lado de Yolanda Díaz y amenazan con movilizaciones en caso de que se bloqueen las negociaciones.

Desde el neorreformismo se alude a un giro a la derecha del PSOE tras su 40º Congreso, como si hubiese un gran cambio en sus políticas de forma repentina. Por parte de Yolanda Díaz se ha vuelto a señalar al sector encarnado en Nadia Calviño, como el responsable de que aún no se haya derogado la reforma del PP, afirmando que la anterior ministra de Trabajo, del PSOE, Magdalena Valerio también lo habría intentado y habría fracasado por las mismas presiones internas. Lo que nos indica la poca ambición de Díaz si sus propuestas son asimilables a las de una ministra del PSOE, partido responsable de una reforma laboral de la que nadie pretende acordarse actualmente dentro de la política parlamentaria.

Con dos meses aún de margen hasta que la propuesta llegue al Consejo de Ministros, la mesa de negociación entre ambas partes se ha iniciado con tensión, pero con la "espada de Damocles" de los Fondos Europeos que fuerzan a que cualquier medida deba ser favorable a la opinión de Bruselas. Una cuestión que previsiblemente ambas partes utilizarán en su discurso, algunos para defender no tocar nada y otros para justificar medidas cosméticas ante su electorado. La posibilidad de acuerdo es previsible teniendo en cuenta que el plan al que ambas partes aluden, el presentado a Bruselas, fue avalado tanto por Díaz como por Calviño.

En cualquier caso y más allá de que esta negociación pueda ser usada por el neorreformismo para tratar de construir la candidatura de Yolanda Díaz, lo verdaderamente relevante en la actualidad sería plantear una movilización contra ambas reformas laborales, PSOE y PP. Una tarea que el neorreformismo es incapaz de llevar adelante.

La izquierda sindical, los sectores combativos de CCOO y UGT y la izquierda que se reivindica anticapitalista, tiene planteado exigir a las direcciones de estos dos grandes sindicatos un plan de lucha, con asambleas y una huelga de 24 hs, para imponer la derogación de las reformas laborales durante los gobiernos de Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero.




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