Política

MISERIA VATICANA

El caso Pell confirma que Francisco sostiene el sistema de encubrimiento de abusos sexuales

Esperó a que su ministro de Economía fuera condenado por abusar de monaguillos para recién sacarlo del C9, su núcleo duro de colaboradores. Pell seguirá siendo cardenal pese a las condenas en Australia.

Daniel Satur

@saturnetroc

Jueves 13 de diciembre de 2018 | 21:11

Foto Alfayomega

El miércoles el diario italiano La Stampa, en su sección Vatican Insider, publicó un artículo titulado “El ‘C9’ se vuelve ‘C6’; el Papa ‘despide’ a Pell, Errázuriz y Monswengo”. La referencia es a que Francisco decidió apartar de su grupo íntimo de nueve cardenales a tres de ellos. Y al no reemplazarlos por otros hombres de confianza, el grupo se redujo a seis miembros.

“Nunca mejor puesto el entrecomillado a la palabra ‘despide’ en ese título”, dijo a La Izquierda Diario Carlos Lombardi, abogado de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico de Argentina. Precisamente, lo que hizo Jorge Bergoglio no fue “despedir” cual patrón a un obrero a los cardenales, sino darle curso a los propios pedidos de los monseñores para abandonar el grupo y así tener más tiempo para dedicarse a atender sus asuntos personales.

Al menos en los casos del australiano George Pell y del chileno Francisco Xavier Errázuriz esos “asuntos” son bien pesados. Pell acaba de ser condenado por abusos sexuales cometidos sobre dos monaguillos australiano en la década de los 90. Sobre Errázuriz, arzobispo emérito de Santiago de Chile, pesan serias sospechas de haber encubierto varios casos de pedofilia eclesiástica.

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Ambos cardenales habían pedido a Francisco abandonar sus tareas en el “C9”, el núcleo duro de colaboradores que conformó en 2013, apenas nombrado Papa, con la excusa de “reformar” la Curia romana. Pell lo había hecho ya el año pasado, al iniciarse el proceso judicial en su contra en la ciudad australiana de Melbourne. Y Errázuriz había hecho lo propio en noviembre.

Greg Burke, portavoz oficial del Vaticano, buscó por estas horas darle otro sentido a los apartamientos de Pell (77), de Arrázuriz (85) y del congoleño Laurent Monswengo Pasinya (78), llegando a decir que el Papa los “despidió” a finales de octubre. Eso sí, a cada uno les entregó una carta de agradecimiento por “el trabajo desempeñado en estos cinco años”.

“Bergoglio no ‘despidió’ ni a Errázuriz, ni a Pell”, afirma el abogado Lombardi. “El primero se va por haber cumplido el mandato de cinco años en la C9 y al segundo ya le habían otorgado licencia ‘indefinida’ para que resolviera sus acusaciones en la justicia australiana”, agrega.

Para el letrado, el caso de Pell es emblemático de cuánto “compromiso” tiene Francisco con la causa de las víctimas de abusos sexuales por parte de curas, obispos, cardenales, monjas y demás miembros de la Iglesia católica. “Pell no solo es encubridor sino autor del delito de abuso sexual, sin embargo para él, como para Errázuriz, el Papa tuvo la dedicación de entregarles una ‘carta de agradecimiento’por los servicios prestados”, detalla Lombardi.

¿Qué demuestra esto? “Muy claro, el sistema de encubrimiento de abusadores con sotana permanece intacto” en el Vaticano, responde el abogado que lleva años asesorando a decenas de sobrevivientes de abusos sexuales eclesiásticos en el país del propio Bergoglio. Un conocimiento de causa imposible de desautorizar.

Mirá el documental de La Izquierda Diario No abusarás (el mandamiento negado en la Iglesia de Francisco)

En un texto publicado por este diario a fines de enero, el doctor Lombardi detallaba 55 “acciones del papa Francisco que consolidan el sistema de encubrimiento del clero abusador”.

Allí el autor enumeraba diversas medidas llevadas a cabo por el Sumo Pontífice “desde que fue elegido hasta la fecha de publicación del presente informe”, mediante las cuales fue consolidando “el sistema de encubrimiento de los sacerdotes abusadores que la institución religiosa mantiene en su estructura, cuyos efectos no son otros que el abuso de poder, la denegación de justicia y la violación de derechos humanos de las víctimas”.

Ninguna autoridad, vocero o siquiera agente de prensa de la Iglesia desmintió ninguna de esas acusaciones de Lombardi, que es este medio reprodujo asumiendo la responsabilidad del caso. Por el contrario, fiel a sus “principios”, la Curia argentina como internacional decide mirar para otro lado y seguir su tránsito a la eternidad como si nada.

Claramente, entre la publicación de ese informe de enero y las novedades alrededor del caso Pell, las acciones papales para consolidar el sistema de encubrimiento de los abusos sexuales eclesiásticos superaron aquellas 55 contabilizadas por Lombardi.

Teniendo en cuenta las novedades que hoy llegan desde el Vaticano ¿cómo pueden combinar por estas horas su solidaridad con Thelma Fardin, levantando el lema #MiraComoNosPonemos, quienes al mismo tiempo publican sus selfies desde Roma y se desbocan mostrando su admiración y su adhesión mística hacia Jorge Bergoglio?







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