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El avance de la tercerización laboral en los años del PT y el actual gobierno

Temer logró esta semana aprobar la ampliación de la tercerización a todas las actividades. Avance de la tercerización bajos los gobiernos del PT al actual gobierno de Temer.

Sábado 25 de marzo de 2017 | Edición del día

El gobierno de Temer logró esta semana aprobar la ampliación de la tercerización a todas las actividades. El PT hace discursos de oposición y las centrales sindicales como la CUT y CTB se muestran escandalizadas, sin embargo se niegan a enfrentar efectivamente la tercerización. Por su lado, partidos como el PSDB y la derecha argumentan que bajo los gobiernos del PT ya existía la tercerización laboral. Lo cierto es que el PT aplicó la tercerización pero “restringida”, alcanzando a casi 13 millones de trabajadores, mientras “sus” centrales sindicales aceptaban pasivamente ese ataque y la división de las filas obreras. Para derrotar los ataques necesitamos una huelga general ya.

Como el Proyecto de Ley 4302 significa un inmenso ataque a los derechos laborales, que se traducirá en el aumento del desempleo, de la jornada laboral, la reducción salarial y mayores accidentes laborales, ni siquiera los que apoyan este plan entre las filas de los golpistas quieren aparecer como sus patrocinadores. El discurso de que el PL 4302 “será bueno para el país” fue rápidamente complementado con el de “el PT ya tercerizaba”.

En ese contexto es que algunas páginas de derecha difundieron masivamente un artículo de Esquerda Diário, con fecha del 2015, que mostraba cómo bajo los gobiernos de Lula y Dilma el número de tercerizados se había elevado de 4 a 12,7 millones. “Ven, el PT ya había comenzado”, como si eso justificase la total e irrestricta tercerización aprobada hace unos días. Esquerda Diário y la organización que lo impulsa, el Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT), apoya todas las luchas de los trabajadores tercerizados y exige a los sindicatos y a las centrales sindicales que adopten un programa para unir las filas de los trabajadores, defendiendo el pase de los tercerizados a planta permanente de las empresas donde trabajan y sin concursos públicos en las reparticiones públicas. La naturalización de esa división fue abriendo el camino a esta situación, que permite al gobierno avanzar en este ataque sin lucha. Pero aún hay tiempo de revertirlo, es posible derrotar este ataque. Sacando lecciones del pasado podemos encarar esa lucha y sobre ello escribiremos en este artículo.

Después de dos mandatos de Lula y uno de Dilma Rousseff, el número de tercerizados llegó a 12,7 millones en 2013. En la época, en medio de una situación económica estable, el gobierno del PT difundía esos números como algo positivo vinculándolo la generación de empleo. Por aquellos años Lula también se “autoelogiaba” por ser el gobierno en el que los bancos más habían ganado. Aún con crecimiento económico el gobierno del PT avanzó en la precarización del trabajo justamente para garantizar los “años donde los bancos más habían ganado”.

De esta forma el discurso actual del PT contra la tercerización al no venir acompañado de ninguna media concreta para parar el país, solo puede estar conectado a su objetivos electorales de 2018, que incluyen estar permanentemente en la oposición aunque eso significa no poner toda la fuerza de la CUT para paralizar el país para dejar en jaque el plan de los capitalistas. No es posible “gobernar para todos” y al mismo tiempo “estar en contra la tercerización”. La fuerza de la paralización nacional del pasado 15 de marzo se dio por presión de las bases y no por decisión de las cúpulas sindicales que siempre limitaron el accionar de los trabajadores.

El pasado 15 de marzo los trabajadores tuvieron una pequeña experiencia de la fuerza que pueden tener si actúan unidos, con una agenda de demandas políticas comunes y a favor de los intereses de los sectores de la población pobre y oprimida.

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Justamente para impedir que esta voluntad de lucha se transforme en una fuerza que supere a las direcciones burocráticas, el PT orienta a sus centrales sindicales a no poner en pie un plan de lucha concreto, llamando a acciones aisladas y dividiendo a los trabajadores, sean en diferentes luchas, sea aceptando las maniobras de Temer al trasladar a los Estados la reforma previsional, sea para dividir la lucha contra esta reforma de la lucha contra la ampliación de la tercerización.

El hecho es que las centrales sindicales en su mayoría petistas en los 13 años de gobierno de Lula y Dilma aceptaron pasivamente la tercerización, naturalizaron la división de la clase trabajadora así como impidieron que los trabajadores con mayor estabilidad tomaran en sus manos las demandas de los trabajadores tercerizados, unificando sus luchas. Esta política también es la base para que los golpistas logren pasar actualmente sus medidas.

La aprobación del PL 4302 es un ataque de magnitud, que sumado a la tentativa de aprobar la reforma previsional y laboral, conforma un escenario en el que los políticos están intentando descargar los costos de la crisis sobre los trabajadores.

La votación de la tercerización busca ser la antesala para aprobar la reforma previsional. Es urgente la convocatoria a un plan de lucha que unifique la respuesta ante los ataques. Y no puede quedar en manos de la CUT y la CTB que intentarán utilizarla en función de sus intereses electorales. Es necesario exigir que estas centrales pongan su fuerza para convocar una huelga general. Basta de discursos, mientras la CUT habla de una huelga general para abril, el gobierno avanza en sus ataques contra los trabajadores.

Como plantea Diana Assunção, dirigente del Movimiento Revolucionario de Trabajadores: “Necesitamos una huelga general ya, organizada desde las bases, con asambleas democráticas, comités de delegados electos en las bases para imponer por la fuerza de la lucha una Asamblea Constituyente Libre y Soberana que debata los grandes problemas del país, garantizando el no pago de la deuda publica y destinar esos fondos a salud, educación, sistema previsional bajo control de los trabajadores, el fin de los despidos, la reducción de la jornada laboral sin reducción salarial, efectivización inmediata de los 12 millones de tercerizados. Serían algunas de las medidas inmediatas para enfrentar la crisis que quieren descargar sobre nuestras espaldas. Que los capitalistas paguen por la crisis”.







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