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Red Internacional

Medievales del siglo XXI. El arzobispo de Salta creó el cargo de exorcista para expulsar demonios

El arzobispado salteño creó el Ministerio del Exorcista, asegurando que "el demonio puede actuar a través de la posesión", en un comunicado oficial a través del cual se anunció la decisión. El área creada por el arzobispo Mario Cargnello tendrá dos sacerdotes titulares y ofrecerá su servicio para "expulsar demonios" a los creyentes que lo soliciten.

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Viernes 4 de noviembre | 10:36

Los argumentos para justificar la creación de esta nueva área de la iglesia local, parecen extraídos de alguno de esos libros copiados a mano de la Edad Media, cuando aún no se había inventado la imprenta. Para Cargnello el demonio no sólo actuaría a través de la tentación a pecar, sino que a veces, llevaría a cabo un plan extraordinario "a través de la infección de lugares, la vejación a personas y, la más extrema, que es la posesión". Parecería que, como en el medioevo, el arzobispo Cargnello opina que las epidemias, los abusos sexuales y algunos cuadros psiquiátricos hay que atribuírselos a fuerzas esotéricas y remediarlos mediante rituales supersticiosos.

En la Conferencia Episcopal Argentina se limitaron a informar que es una práctica antigua de la Iglesia católica, bastante habitual.

Cuando Satán mete la cola en política

Lo cierto es que, en los años ’60 primaba una tendencia vaticana a eliminar todos los ritos sobrenaturales que aún conservaba la Iglesia, entre ellos el exorcismo, codificado en el Derecho Canónico en 1917. Las autoridades eclesiásticas temían perder influencia sobre las jóvenes generaciones, que se estaban radicalizando políticamente, si no se modernizaban. Con el éxito mundial de la película "El exorcista" de 1973, hubo sacerdotes que, incluso, se avergonzaban de este antiguo ritual e incluso quienes declararon que no creían en la existencia de los demonios.

Sin embargo, en los años ’90, los sectores conservadores presionaron en volver a poner los exorcismos en la agenda del Vaticano. Con la caída de la exUnión Soviética y el triunfo reaccionario del neoliberalismo, se propagaron las iglesias pentecostales, las llamadas iglesias electrónicas, con fuertes lazos políticos y económicos con los partidos de la derecha cristiana y empresarios de las finanzas.

Ante esta repentina competencia para la tradicional Iglesia católica, también acicateada por la aparición de corrientes espiritualistas "new age", los sectores conservadores volvieron a la carga para recuperar esos ritos espectaculares que los pentecostales sabían capitalizar tan bien, ganando adeptos. En 1990, se creó la Asociación Internacional de Exorcistas, una organización formada por sacerdotes con el objetivo de presionar al Vaticano para recuperar su lugar y prestigio.

Bergoglio: simpatía por el demonio

Lejos de lo que podría imaginarse, conociendo su origen jesuítico, el papa Jorge Bergoglio, animó a los sacerdotes, en 2017, a derivar a los feligreses a un exorcista cuando lo consideraran necesario.

Por considerar a los jesuitas como librepensadores, muchas veces las corrientes más conservadoras los imputaron de apoyar el comunismo o de corromper las tradiciones eclesiásticas. El papa Francisco no estuvo exento de estas acusaciones y hay quienes analizan que su apoyo a los exorcismos se trata de una concesión al ala más conservadora del Vaticano, para limitar los cuestionamientos y disminuir las tensiones internas.

Lejos de seres sobrenaturales, el abandono o el fomento de los rituales exorcistas tiene más que ver con los intereses políticos de la Iglesia católica de no perder su influencia sobre millones de seres humanos. Una fuente inagotable de poder político y enriquecimiento económico basado en la necesidad acuciante de creer que, más allá, hay una vida exenta de las miserias y los agravios que se soportan cada día.


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