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Red Internacional

ESTADOS UNIDOS.El apriete de Trump a las autoridades de Georgia: "Quiero encontrar 11.780 votos"

El diario The Washigton Post reveló este domingo una grabación en la que se escucha a Donald Trump presionando a la principal autoridad electoral del estado de Georgia, para que "encuentre" votos a su favor que le permita modificar el resultado electoral.

Juan Andrés Gallardo@juanagallardo1

Lunes 4 de enero | 10:24

Una grabación obtenida por el diario The Washington Post relevó este domingo que el presidente saliente de EE.UU., Donald Trump, presionó a la máxima autoridad electoral de Georgia para que manipulara los resultados de los comicios de noviembre, un nuevo escándalo que algunos ya comparan con el caso Watergate.

La revelación de The Washington Post, bautizada en redes sociales como "#Georgiagate" en referencia al caso Watergate, ha provocado un terremoto político en Washington, pero la mayoría de los miembros del Partido Republicano guardan silencio.

En la grabación se oye a Trump pidiendo al secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, la máxima autoridad electoral del estado, que "busque" los votos que sean necesarios para anular la victoria de Biden.

Primero, Trump halagó a Raffensperger, también del Partido Republicano, para, luego, rogarle que actúe y, ante su negativa, le amenazó con presentar cargos criminales en su contra, al mismo tiempo que le avisó de que estaba corriendo un "gran riesgo" al no aceptar sus peticiones.

"La gente de Georgia está enfadada, la gente del país está enfadada (...) Y no hay nada malo en decir, ¿sabes? Creo que te han fallado los cálculos", se oye decir a Trump en las grabaciones de The Washington Post.

Ante ello, Raffensperger respondió: "Bueno, señor presidente, el desafío que usted tiene es que sus datos están mal".

En la conversación, de más de una hora, Trump directamente le pidió que manipulara el cómputo al decirle: "Mira, lo que quiero es que busques los 11.780 votos, porque ganamos ese estado".

Trump usó esa cifra de 11.780 papeletas porque Biden le ganó por 11.779 votos en Georgia, que contribuye con 16 votos al Colegio Electoral, el órgano encargado de elegir al presidente de Estados Unidos.

En diciembre, después de recontar los votos dos veces, las autoridades de Georgia certificaron la victoria de Biden, que fue el primer demócrata en ganar en ese estado desde que en 1992 lo hiciera Bill Clinton (1993-2001).

Sin pruebas, Trump ha alegado que hubo fraude en las elecciones y ha presentado decenas de demandas, incluso ante el Tribunal Supremo, pero no ha tenido éxito.

Esta revelación se produce, además, mientras al menos 12 senadores y cien legisladores republicanos planean oponerse a la ratificación del triunfo del presidente electo, Joe Biden, durante la sesión del Congreso del 6 de enero programada con ese objetivo.

Esa es la última esperanza de Trump, aunque difícilmente pueda cambiar algo. Sería la primera vez en más de 100 años que el Parlamento cuestiona la decisión del colegio electoral, en lo que en general es solo un acto formal para confirmar al presidente electo y que esta vez promete convertirse en un show trumpista.

El propio Trump llama por redes sociales a sus seguidores a manifestarse este miércoles en Washington para presionar ante la sesión del Congreso.

Esa estrategia está abocada al fracaso y no logrará impedir que el Congreso confirme el triunfo de Biden, pero sí asegurará una votación sobre el triunfo del presidente electo y un largo debate, que podría extenderse hasta la madrugada del 7 de enero. Será un show televisado en cadena nacional destinado a socavar de entrada la legitimidad de Biden. Recordemos que 77% de las más de 70 millones de personas que votaron a Trump piensan que hubo fraude en las elecciones, que favoreció a Biden.

El Partido Republicano está atravesando una profunda crisis tironeado por un sector que ya le ha soltado la mano al magnate neoyorkino y quiere volver a una relativa normalidad, mientras que otro sector se encuentra presionado por la base trumpista, decenas de millones de electores que votaron por el actual presidente y a la que Trump radicaliza todo el tiempo con sus arengas. La últimas de ellas, la negativa a firmar el paquete de rescate exigiendo un cheque de 2.000 dólares para cada contribuyente, contra los 600 aprobados en el Congreso. Ese mensaje estuvo teñido de una mescla de demagogia, xenofobia y nacionalismo, con el que Trump se prepara tanto para pensar su futuro político como para mantener a su base activa durante el próximo período.

Entre los senadores que han impulsado esa iniciativa figura el texano Ted Cruz, que suena como posible aspirante a la nominación presidencial republicana en 2024 y desea ganarse el favor de la base leal a Trump.

El vicepresidente saliente, Mike Pence, que presidirá la ceremonia para certificar la victoria de Biden, ha dado la bienvenida a la estrategia de algunos miembros de la bancada republicana y dijo "compartir" su preocupación por el "fraude electoral", indicó en un comunicado su jefe de gabinete, Marc Short.

El líder de los republicanos en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, dio este domingo luz verde a la iniciativa; mientras que el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, guardó silencio durante el fin de semana, aunque anteriormente se posicionó en contra.

La iniciativa tampoco agradó al senador Mitt Romney, excandidato presidencial republicano en 2012, y a antiguos pesos pesados del partido, como el expresidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan.

La presión en contra de la maniobra de Trump es fuerte. De hecho diez exsecretarios de Estado y de Defensa de EE. UU. han firmado una carta en la que dan por finalizado el proceso de las elecciones presidenciales ganadas por el demócrata Joe Biden. La carta, también publicada este domingo por The Washington Post y recogida por otros medios locales, está firmada por Dick Cheney, James Mattis, Mark Esper, Leon Panetta, Donald Rumsfeld, William Cohen, Chuck Hagel, Robert Gates, William Perry y Ashton Carter.

Hay que ver si la divulgación de este escandaloso audio es un punto de inflexión y servirá para que el Partido Republicano le dé la espalda, algo que parece poco probable ya que Trump tiene una amplia base social y política.

Por otra parte, este domingo comenzó la 117 legislatura del Congreso de EE.UU. con la reelección como presidenta de la Cámara de Representantes de la demócrata Nancy Pelosi y con el Senado como incógnita, ya que no se sabrá que partido lo dominará hasta después de las elecciones de este martes 5 de enero en Georgia.

No está claro cómo afectaran los incendiarios comentarios de Trump a esa elección, donde las encuestan auguran una carrera muy ajustada.

El fenómeno trumpista, que llegó para quedarse, tendrá implicancias severas sobre el reordenamiento del propio partido republicano en los próximos años, como así también sobre la legitimidad del presidente electo Joe Biden, que no solo deberá lidiar con una oposición activa y con alas radicalizadas de extrema derecha, sino con la contradicción de su propia base social que alberga grandes esperanzas de cambio, y a la que Biden parece estar dispuesto a defraudar una y otra vez.




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