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Red Internacional

Algunos aspectos de la reforma laboral en curso en el Estado provincial que cuenta con el aval de todas las direcciones sindicales. Desde la Marrón Clasista proponen organizarse para resistir esa reforma regresiva.

Lorena TimkoSecretaria general ATE – Desarrollo de la Comunidad|@LorenaTimko

Miércoles 23 de junio | 20:49
Foto: ANDigital

Como se plantea acá, la paritaria sectorial en Educación mostró el objetivo del gobierno de Kicillof: aprovechar el estado desesperante de los trabajadores estatales, que con su salario no llegan ni a mitad de mes, para avanzar en un reforma del régimen horario.

La propuesta, que también le hicieron a los trabajadores de Desarrollo de la Comunidad, es el paso del régimen de 30 horas al de 40 horas, con el cobro de una bonificación del 125% del básico, dejando de percibir bonificaciones ya existentes así como las horas extras y viáticos. Quienes “opten” por quedarse en las 30 horas perderán lo que ya vienen cobrando y no percibirán la del 125%, un verdadero chantaje.

Un ajuste profundo

No es solo salarial, aunque es muy importante y vital para los miles de estatales que tienen que vivir con un salario promedio de $35.000 cuando la canasta de la pobreza está en $64.500. La pérdida salarial lleva más de 5 años consecutivos, sólo en lo que va de 2021 la primer cuota de aumento fue del 14% y la inflación fue de 21,5%.

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El gobierno, basado en la necesidad real que tienen los trabajadores de mejorar ingresos, quiere imponer trabajar más horas. El valor de la hora en el régimen de 40 horas es menor al de 30 horas; de aplicarse la bonificación a ambos regímenes los salarios podrían mejorar en ambos.

¿Por qué solo la propuesta es para las 40 horas? Dicen que, porque con un régimen de 30 se pueden tener otros trabajos y en el de 40 no. Una confesión de parte en dos sentidos; por un lado, sobre el pluriempleo en estatales debido a la miseria salarial y por el otro que muchos trabajadores, si se da el traspaso, no podrían optar por incompatibilidad horaria, y serian decenas de miles que quedarían en 30 horas con perdida salarial, sin bonificaciones, ni horas extras o viáticos que desde hace años se suman al salario. Incluso muchos compañeros podrían “optar” por renunciar.

Por la tanto es ajuste de la masa salarial, con una redistribución interna de ingresos a cambio de más horas de trabajo y un avance en el intento de achicar los planteles básicos sin echar mano a las herramientas de ajuste estatal como las jubilaciones anticipadas y los retiros voluntarios de Vidal.

Además, esa bonificación solo atada al régimen de 40 horas no impactaría en los haberes de los jubilados del régimen de 30 horas, abriendo las puertas a la pérdida de la movilidad jubilatoria y a una reforma previsional encubierta.

En este marco se inscribe el intento de avanzar sobre al Astillero Río Santiago, la única fábrica estatal que nadie pudo privatizar por la lucha de sus trabajadores y donde el gobierno plantea el cambio de figura jurídica a Sociedad Anónima o Sociedad del Estado, lo que abre el paso a la tercerización, a que la relación laboral se regule por la Ley de contrato de trabajo, entre otras cosas y contra lo cual los trabajadores se empiezan a organizar.

Un ajuste que afecta la salud

Son la OMS y la OIT las que vienen planteando las consecuencias en la salud con la extensión de las jornadas de trabajo. En un estudio reciente pudieron observar el aumento de defunciones por cardiopatía isquémica o por accidentes cerebrovasculares al extenderse la jornada laboral.

Poniendo el acento en que “la pandemia de COVID-19 ha cambiado considerablemente la forma de trabajar de muchas personas. El teletrabajo se ha normalizado en muchos sectores y la línea que separa el trabajo y el hogar se ha difuminado.” Esta pérdida de la separación entre el trabajo, las tareas de cuidado y las ligadas al ocio y la recreación junto a la individualización de la pelea por hacer valer el “derecho a la desconexión”, afectan la salud de los trabajadores.

Por eso estas mismas organizaciones dicen claramente que “los gobiernos, los empleadores y los trabajadores deben colaborar para poner límites a esta situación y proteger así la salud de los trabajadores”.

Un ajuste que recae en las mujeres

El cuidado de hijos, personas con discapacidad, adultos mayores, de quienes se enferman en el hogar recae en la propia familia, principalmente en las mujeres, por eso hablamos de su doble o triple opresión, la que se desprende de la explotación laboral y la de las tareas de cuidado no remunerado que recaen en ellas.

La extensión de la jornada de trabajo profundiza este mecanismo dado que no viene de la mano de medidas que permitan socializar las tareas de cuidado: jardines materno parentales en todos los organismos, escuelas públicas doble jornada, casas de día, talleres protegidos, etc., ni de lavaderos y comedores públicos en los sectores de trabajo o en los barrios.

Incluso se da la imposibilidad económica, aun con la escala salarial de las 40 horas y la bonificación, de poder pagar esos servicios y de contar con electrodomésticos que alivien algunas de las tareas de cuidado, porque siguen siendo salarios de miseria.

La propuesta de cambio de régimen horario se choca de frente con la perspectiva de género y feminista que el mismo gobierno dice tener. Una cosa son los dichos y otra los hechos.

Trabajar 6 horas para que trabajen todos

Los sindicatos estales, UPCN, SSP, los de Fregepba, y ATE PBA no solo firmaron las paritarias a la baja, sin siquiera una consulta a los trabajadores, sin plenarios de delegados, sino que algunos como UPCN promueven el cambio de régimen (SSP va por más y pide 48) y ATE que históricamente tuvo como programa la defensa de las 30 horas, ahora deja correr o avala este plan del gobierno.

¿Por qué? Porque son parte, están integrados y peleando lugares en las listas del Frente de Todos. ATE ha roto, como lo hizo con la alianza, toda barrera entre Estado, gobierno y sindicato, y ese rumbo los ha llevado a fortalecer sus rasgos más burocráticos.

Habiendo una desocupación del 28% como plantea la UCA o cercana al 20% según el Indec (tomando a quienes ya no buscan trabajo) la salida desde los trabajadores y las organizaciones sindicales debería ser la reducción de la jornada laboral, sin rebaja salarial y con un salario que permita vivir para que todos puedan trabajar.

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Un ajuste a tono del FMI

Se trata de una reforma del régimen de trabajo por ministerios que se consolidará en un Convenio Colectivo de Trabajo que los gremios quieren discutir a espalda de los trabajadores de la Ley 10430, una reforma laboral regresiva a tono con los requerimientos del FMI y el Club de París, a quienes el gobierno nacional les pagará 430 millones de dólares.

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Desde la Marrón Clasista en ATE proponen tomar el ejemplo de las y los elefantes de Neuquén organizándose para pelear por aumento salarial, por mantener el régimen de 30 horas con un salario al valor de la canasta familiar, la defensa de la movilidad jubilatoria y lograr el pase a planta de todos los precarizados. Con asambleas de base en cada sector y coordinando entre los sectores en lucha, participando de las paritarias con delegados electos con mandato y exigiendo a ATE que abra el debate para discutir un plan de lucha que le ponga freno al plan de ajuste del gobierno de Kicillof.




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