Géneros y Sexualidades

OPINIÓN

El aguante que la CGT no tiene: hacia el #ParoInternacionalDeMujeres

A pesar del discurso de Moyano en la movilización el 21 F, poco alegre -ya que no anunció ninguna medida concreta- para los trabajadores en general y para el movimiento de mujeres en particular, la convocatoria a la movilización del 8M se coló desde abajo.

Marilina Arias

Docente CABA Miembro del Consejo Directivo de Ademys

Viernes 23 de febrero de 2018 | 13:03

En su discurso Hugo Moyano intentó mantener divididos dos movimientos reales y de peso en la Argentina: al movimiento de mujeres hablándole solo a los que tienen “huevos”; y al movimiento obrero. Como si la pelea contra el ajuste de Macri y los gobiernos provinciales que sufren el conjunto de los trabajadores no tuviera nada que ver con las mujeres. No es casual. Antes que todo es un buen burócrata y es muy consiente – no tanto por machismo sino por auto preservación- de la potencialidad que tiene el movimiento obrero cuando toma en sus manos la lucha de los sectores más oprimidos de la sociedad, como las mujeres, gran mayoría de las oprimidas dentro de la clase trabajadora.

Sin embargo y más allá de sus intenciones de hablarle solo a los “huevones”, a Moyano el paro del 8M se le coló en el propio palco. Donde los oradores tuvieron que hacer mención al Paro Internacional de Mujeres que ya se gesta en varios países y que en la Argentina viene dando numerosas asambleas de preparación, no solo en la Ciudad sino en cada rincón del país. No pudo evitar que el pacto de silencio para no hablar de “paro” se rompiera. Y es que más allá del consenso para no mencionar la “mala palabra” que tanto asusta a todas y cada una de las centrales sindicales, el paro de mujeres es una consigna que ya atravesó fronteras y se debate en distintos idiomas en los barrios, asambleas, escuelas, fábricas y universidades.

Tal es así que desde la columna independiente encabezada por las trabajadoras del Hospital Posadas, los sectores combativos y la izquierda le exigieron a las centrales, durante la movilización, el paro nacional activo, contra el ajuste y para que este 8 de Marzo la tierra tiemble por todos los derechos que tenemos las mujeres, por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, por la separación de la Iglesia y el Estado, por el derecho al trabajo y a no ser las más pobres entre las pobres.

¿Sindicalistas vs feministas?

Nadie puede negar ni la justeza ni el amplio consenso que despierta en sectores de trabajadoras y trabajadores el Paro Internacional de Mujeres. Sin embargo y a pesar de ello, a casi dos semanas de la convocatoria ninguna Central Argentina ha llamado al Paro Nacional para el 8M. Yasky -que viene de un gremio de maestras- desde el palco habló de “acompañar” a las mujeres ese día, nada ha dicho acerca de un paro efectivo. Pero tampoco es casual: así como vienen dándole la espalda al reclamo sentido desde las bases, que plantea la necesidad de un paro nacional para frenar el ajuste, las conducciones sindicales también le dan la espalda a una demanda tan sentida como las de miles de mujeres que reclaman un paro por todos sus derechos.
Después de la experencia realizada en estos últimos años, desde la primera movilización por Ni Una Menos, el debate por abajo ya no es si "es necesario" o no el paro efectivo por los derechos de las mujeres, el debate es cómo se lo imponemos, cómo se lo arrancamos a esas conducciones que nos dan la espalda.

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Mientras en el movimiento de mujeres se debate si hay que exigir el paro a las centrales y mientras en las centrales las conducciones se debaten cuánto más pueden estirar la famosa cuenta regresiva para llamar al paro, hay sobradas muestras de la voluntad de las mujeres que no solo ya se decidieron por exigirlo, sino que ya se organizaron para imponerlo y le pusieron fecha para este 8M. Así lo demuestran las trabajadoras estatales del Ministerio de Hacienda, las docentes de Suteba Matanza y Ademys que votaron en sus sindicatos impulsar el paro ese día y exigir a las centrales que convoquen. Del mismo modo lo decidieron las aeronáuticas de LATAM y las ferroviarias del Sarmiento. También así lo discutieron las mujeres en lucha del Hopsital Posadas, como las trabajadoras despedidas de Pepsico, las mujeres de la Mina de Río Turbio, las mujeres azucareras del Ingenio la Esperanza, que junto a sus compañeros han debatido en el Encuentro de trabajadores en lucha, la importancia de que las centrales y sindicatos convoquen a parar ese día.

Tal como lo remarcaba Myriam Bregman en una entrevista que realizó para el programa A los botes, por Futurock, es llamativo que las mujeres que ocupan cargos sindicales y estaban en el palco, no repararan en un acto donde hubo 5 oradores varones. Más aún es llamativo que ocupando cargos sindicales de peso, -como es el caso de las conductoras del acto, de las dirigentes sindicales de Curtidores y de la CTA-, no impulsen en la base de sus sindicatos asambleas para que no quede un solo gremio sin debatir y votar el paro de este 8M.

Esa es la pelea que vienen dando las trabajadoras telefónicas de la agrupación Violeta y las trabajadoras del Subte en la línea D por ejemplo, ante la negativa de sus conducciones de convocar asambleas para que sean ellas junto a sus compañeros los que juntos construyan este Paro Internacional de Mujeres. Esa es la pelea que tiene por delante el movimiento obrero y el movimiento de mujeres si queremos lograr que este 8M la tierra tiemble para conquistar nuestros derechos. Las jornadas de diciembre con miles en las calles han demostrado que fuerzas hay para derrotar al ajuste. Recientemente y gracias a la movilización parecería que por primera vez en la historia el derecho al aborto se trataría en el Congreso. Fuerzas hay y están en las calles. A ganarlas.

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