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El VAR le robó la ilusión a la hinchada del humilde Halcón de Varela

Crónica de un trago amargo -por una injusta eliminación- pero a la vez de una noche memorable por la actitud de Defensa y Justicia en cancha de Independiente por Copa Sudamericana.

Viernes 2 de noviembre | 18:50

Me acuerdo los años en la B, en los que uno escuchaba los partidos por la radio, a veces incluso escuchaba partidos de otros equipos para ir siguiendo las actualizaciones de los resultados, porque la radio no sintonizaba. Cuantos partidos de Ferro habré escuchado solo para saber cuánto iba el Halcón. Y qué campañas desastrosas uno seguía. Mitad de tabla, para abajo. "Insignificancia", en los medios; Defensa y Justicia era sinónimo de risa. Pero qué bueno estaba ir de vez en cuando a la cancha, gritar goles, a veces entre pocos.

Pero eso era antes. Hoy en día América conoce al Halcón. Y qué bien que juega. Con poco y con mucha humildad. Y ayer era un partido histórico. Otrora una realidad solo de videojuego. El Halcón se jugaba el paso a las semifinales de una competición internacional. Y la tenia difícil. Había que remontar un 2 a 0 contra el Junior colombiano. “Lo damos vuelta”. Esa era la consigna y la convicción de su hinchada.

Ya lejos de tierras sudamericanas hace varios años, no me podía perder ese partido. Puse el despertador a la 1:30 de la mañana, el partido empezaba a la 1:45. Afuera hace frío, a la noche hace frío por acá. Pero bueno. Mantita y ya está. Los primeros minutos del partido me los pasé buscando una retransmisión en vivo relativamente de buena calidad. No la encontré. El primer tiempo lo vi pixelado. Pero qué importa. Ya es mejor que la radio de antes.

Y valió la pena. Qué actitud. Qué equipo. Y qué lindo ver esa tribuna copada, llena. Lástima que no sea en el Tomaghello, como tendría que ser si no fuese la arbitrariedad y la discriminación hacia los equipos humildes. Pero bueno es así. Valió la pena, decía. Y si. El Halcón hace dos goles rapidísimo. Hay penales. Por el momento.

Pero hacia el fin del primer tiempo, el gran pero chiquitín Uvita Fernández la manda a guardar otra vez. Delirio en la tribuna. Delirio solitario en casa. Golazo. No tengo a quien decírselo pero no importa, es un golazo. Pero ahí el árbitro hace ese gesto desagradable, ese cuadrado idiota. Va a “verificar” la jugada en el VAR. Y ahí lo veo; y ahí lo vemos, impotentes. Analizando la jugada del gol, dudando. ¿Qué analiza? No pasó nada, fue un golazo, basta. Y otro gesto desagradable. Cobró falta. Anuló el gol. Juro que me dije: “el árbitro brasilero este tiene cara de botón, el domingo votó a Bolsonaro, seguro”.

Todo fue tan confuso que algunos en la tribuna tal vez ni se dieron cuenta que el gol había sido anulado. Qué odio. Como te pueden robar bochornosamente así. Y se fue el segundo tiempo.

Encontré una transmisión de buena calidad. Pero la bronca está ahí. Impotencia. Empieza el segundo tiempo y rápidamente, este equipo increíble, que huele a campeón, logra el tercer gol. Ese árbitro y esa porquería del VAR me arruinaron el tercer gol. No lo grité. Pensé que lo iban anular otra vez. Pero lo confirmaron. Y ya era tarde. Contento estaba pero no es lo mismo. Me robaron el grito. No importa, 3 a 0, pasa Defensa.

Pero faltando unos minutos para el final, el Junior hace un golazo de otro partido. La única que tuvieron. Resultado global 3 a 3 pero el gol de visitante da ventaja (qué idiotez distorsionante). El golpe anímico fue muy duro. No se pudo luchar con la misma fuerza. Así y todo el “Memo” Bordagaray, en el último remate, la estrella en el travesaño. Se acabó. Qué injusticia.

Sebastian Beccacece, el gran DT de Defensa y Justicia, expulsado en el entretiempo, baja a increpar al árbitro y a decirle una gran verdad: “nos robaron, ladrones”. Antes de eso saludó a los jugadores y cuerpo técnico de Junior que pasó injustamente de ronda pero que no tienen nada que ver con ese error vergonzoso. Después, gran actitud del DT, fue a alentar a sus jugadores tristes en el campo y arengar y saludar el público que se quedó ovacionando al equipo a pesar de la dura e injusta derrota. Al final declaraba a la prensa: “las injusticias ayudan a crecer y a reforzar”. Grandes palabras de un técnico que volvió de la Selección Argentina a dirigir a un club humilde y con el cual está llevando a cabo una campaña increíble.

Para terminar: soy muy favorable al uso de la tecnología para asistir al arbitraje. Pero no para manipular. En el marco de un sistema basado en la sed de ganancia económica, “no conviene” que equipos humildes lleguen a lo más alto. Pero la magia del fútbol a veces crea “milagros” deportivos. No son milagros en realidad, es el fruto del trabajo duro de deportistas y cuerpos técnicos. Pero tal vez con el VAR, los tiburones de la ganancia financiera encontraron el “truco” para manipular resultados y configurar “duelos vendedores”.

Y así destruyen la ilusión deportiva de gentes humildes. Simples hinchas. Personalmente, lo que más me causa pena son los chicos que estaban en las tribunas. Esos chicos que deciden hacerse hinchas del un club humilde como Defensa y Justicia y no caen en exitismo para hacerse de Boca, River o cualquier otro “grande”. Pero bueno. Es solo un final parcial. Ya vendrán otras oportunidades. Y qué alegría ver al Halcón tan alto. Nuestra ilusión sigue intacta. Como dice el canto mítico: “Nooo pasa nada, siempre estuvimos en las malas…”







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