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Red Internacional

Golpe a Piñera.El Senado de Chile aprobó el tercer retiro anticipado de pensiones

La medida permite a los trabajadores retirar una parte de los fondos que aportan al sistema privado de jubilaciones.

Jueves 22 de abril | 22:14

El Senado aprobó en general la reforma constitucional que permite el tercer retiro anticipado de pensiones, y contó con 31 votos a favor y 11 en contra. De los votos a favor, fueron 7 oficialistas, ya que la coalición de Piñera votó dividida.

Esta medida implica un retiro del 10% de las Administradoras de Fondos de Pensión (AFP). Replicado en los 90 en buena parte de Latinoamérica y pionero en la capitalización individual, el sistema de pensiones chileno está fuertemente cuestionado hoy en día por las pírricas jubilaciones que otorga y cada vez son más las voces que piden transitar hacia un modelo más solidario.

Esta votación se da en medio de la crisis sanitaria y económica profundísima que atraviesa el país. La utilización del mas del 95% de las camas a nivel nacional en el sistema público de salud, el aumento del contagio que cotidianamente alcanza nuevos picos, la extensión de la cuarentena que contempla a más del 90 % de la población, son el reflejo del fracaso del plan sanitario del gobierno de Piñera.

En este marco el presidente de Chile anunció nuevas ayudas a la población como el Bono Clase Media y más recientemente una IFE para intentar apaciguar el descontento y la bronca que crecen en las calles.

Todas estas medidas son completamente insuficientes ya que solo están pensadas para descomprimir y no para ayudar a los trabajadores y el pueblo pobre a superar esta situación. El objetivo real es mantener las ganancias de las empresas y los privilegios de los más ricos, que aumentaron sus patrimonios en un 73% desde que comenzó la pandemia

Por eso la gente reclamó su “tercer retiro” del 10% de de los fondos privados de pensiones (AFP). Aunque 4 millones de personas ya no tienen fondos en el sistema de pensiones con los retiros previos, aún son casi 11 millones de personas que podrían acceder, muchos de ellos trabajadores que durante años aportaron dinero que solo generó beneficio a las grandes corporaciones, empresas y banqueros.

El Ejecutivo informó que recurrió al Tribunal Constitucional (TC) para anular este nuevo proyecto de retiro de hasta el 10% de las pensiones con el argumento de que "atenta contra la calidad de vida de los chilenos", que verían mermadas sus pensiones futuras. En efecto, este es un debate que está pendiente y que se debería saldar haciendo que la recomposición de las pensiones mermadas por estos retiros para afrontar la crisis corra por cuenta de las empresas que las gestionan y que ganaron millones durante años, y no por los aportantes.

Sin embargo, esto no es lo que verdaderamente preocupa a Piñera. La medida, que tiene el apoyo de la mayoría de la sociedad, es cuestionada por las empresas que administran las pensiones, la derecha y el propio Piñera que se oponen ya que cuestiona directamente la estafa que significa la privatización de las jubilaciones, que se heredó de la dictadura pinochetista y se reforzó durante años de neoliberalismo, sin que ningún Gobierno las afectara.

Desde la oposición llamaron al gobierno a que “recapacite” y entregue más ayuda social, ya que el Bono Clase Media o el Ingreso Familiar de Emergencia reforzado no llega a todos los sectores. La oposición se vio forzada a votar esta medida por el enorme descontento que se manifiesta desde abajo.

Piñera dijo que apelaría con el requerimiento de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional (TC), esto encendió el clima social y se desarrollaron cacerolazos, así como paros en varios puertos del país, además, se anuncian movilizaciones de distintos sectores de trabajadores y un paro.

El TC es un organismo autoritario, herencia de la constitución de la dictadura, que funciona en los hechos como "tercera cámara" del Parlamento para rechazar los proyectos que no son del agrado del Gobierno empresarial de Piñera.

El anuncio de Piñera de ir al TC ya había provocado durante la noche del martes una enorme rabia popular que se expresó en decenas cacerolazos en distintas zonas del país.

Tal es el descontento que hasta la Central Única de Trabajadores (CUT), que ha mantenido un silencio y una tregua vergonzosa en casi toda la pandemia tuvo que salir a criticar al gobierno y convocar, aunque sea testimonial, a una “huelga general sanitaria” el 30 de abril.

Del paro participarán diversos sectores. Más de una decena de sindicatos junto al Comité de Huelga de Trabajadores y Trabajadoras del Hospital Regional de Antofagasta, se encuentran haciendo un llamado a los sindicatos y organizaciones sociales a organizarse este viernes 23 de abril y buscar coordinación regional para preparar la huelga.

Ya desde antes de la votación diversos sectores de trabajadores y trabajadoras dieron muestras de su descontento y de su disposición a enfrentarse a Piñera. Los trabajadores portuarios realizaron este miércoles paros, movilizaciones y cortes de ruta a nivel nacional. El International Dockworkers Council – Consejo Internacional de Estibadores, una agrupación mundial de portuarios, amenazó con bloquear la carga chilena en todos los puertos del mundo donde tiene influencia.

Además la Coordinadora de Trabajadores de la Minería (CTMIN), mediante un comunicado público, expresó su descontento hacia el gobierno actual, indicando que se llegó a un acuerdo de “abandonar y romper cualquier espacio de relaciones con representantes de este gobierno”. Además llamaron a “convocar a las asambleas de bases a todo nivel y que se delibere acerca de cuál es el rol que en este momento histórico de Chile nos corresponde jugar".

En conversación con La Izquierda Diario, Dauno Tótoro del Partido de Trabajadores Revolucionario de Chile señala que "Este llamado debe ser un punto de apoyo. Para esto es necesario que la CUT prepare activamente la movilización que firmaron 190 dirigentes a nivel nacional, partiendo por hacer un llamado a los sindicatos a organizar asambleas desde las bases y comités de huelga en cada lugar de trabajo. Impulsar a través de reuniones de coordinación entre los sindicatos, trabajadoras y trabajadores no sindicalizados, organizaciones territoriales, juntas de vecinos, ollas comunes y otras organizaciones sociales".

"Hoy más que nunca, para derrotar al gobierno, para conquistar nuestras demandas, hay que organizar la bronca y el descontento, en hospitales, lugares de trabajo y en las calles, para que no seamos quienes paguemos la crisis. Piñera debe irse, y debemos sacarlo con la movilización", finalizó Tótoro.




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