×
Red Internacional

AJUSTE.El Presupuesto de Arcioni anticipa un duro ajuste y sangría de recursos para los especuladores

El Presupuesto 2021 de Chubut contempla un fuerte ajuste en salarios, jubilaciones y recortes en áreas como salud y educación. La única partida que crece por encima de la inflación es el pago de intereses de la deuda.

Emiliano TrodlerEconomista.

Jueves 10 de diciembre de 2020 | 00:34

La Legislatura de la provincia tratará hoy (y probablemente apruebe) el proyecto de Presupuesto 2021 que presentaron el gobernador Mariano Arcioni y su ministro de Economía, Oscar Antonena.

Tomando los parámetros del presupuesto nacional, el proyecto provincial estipula una inflación del 29% y el tipo de cambio a $ 102,4 para diciembre de 2021. Aún así el proyecto provincial contempla un fuerte ajuste real en salarios y jubilaciones, así como también un recorte en áreas como salud y educación. A continuación analizamos los aspectos que consideramos más importantes.

Lo primero que hay que decir es que la confección de esta “ley de leyes” escatima información acerca de la ejecución presupuestaria del corriente año. Apenas se menciona que la recaudación efectiva hasta agosto se ubicó 18 puntos por debajo de lo que se había presupuestado, presumiblemente por impacto económico de la pandemia. Pero no hay información acerca de la ejecución de los gastos del corriente año y tampoco mayores detalles acerca de las fuentes de financiamiento. No por nada Chubut encabeza el ranking de las provincias con menor transparencia presupuestaria.

Si tomamos como parámetro la comparación entre los presupuestos 2020 y 2021, podemos observar que los ingresos corrientes apenas crecen un 20%, es decir, 9 puntos por debajo de la inflación. Pero por el lado de los gastos corrientes, el gobierno espera apretar aun más el torniquete ajustando las partidas salariales, con un aumento nominal del 6%, es decir, 23 puntos por debajo de la inflación proyectada. Un nuevo año de congelamiento salarial y fuerte pérdida de poder adquisitivo para los estatales.

Además se contempla una reducción de la planta de empleados públicos (permanentes y temporarios) que pasa de 41.983 a 40.251 cargos, es decir, una destrucción de 1732 puestos de trabajo. Esto puede ser el resultado de jubilaciones o despidos. De cualquier modo, la provincia no cubrirá las vacantes y eso redundará en una mayor carga laboral para los efectivos.

Para los jubilados y pensionados se proyecta un aumento que apenas llegaría al 19%, diez puntos por debajo de la inflación estimada.

La única partida que crece muy por encima de la inflación (46%) es la que se refiere al pago de la deuda provincial. En 2021 se pagarán 11.092 millones de pesos. Esto equivale a tres veces el presupuesto destinado al Instituto Provincial de la Vivienda, estipulado en 3.327 millones de pesos. Una clara muestra de las prioridades de un gobierno que no duda en sacrificar derechos humanos elementales, como el derecho a la vivienda, en el altar de la especulación financiera. Aun así, el proyecto de presupuesto estipula una nueva ronda de endeudamiento por 13.767 millones de pesos. Es decir que la provincia se endeuda más rápido de lo que cancela.

Cabe destacar que esta proyección se hizo incluso tomando en cuenta el reperfilamiento de la deuda pública. Es decir que a pesar de la renegociación de los vencimientos se espera pagar más, y no menos que en 2020.

Recordemos que en noviembre, el gobernador anunció el acuerdo con los tenedores de bonos provinciales en moneda extranjera atada a las regalías. Un acuerdo más que generoso, sin quita de capital y prácticamente sin quita la tasa de interés (7,5% anual a partir de 2022, casi duplica la que ya generosa tasa que cerró Guzmán con los acreedores de la deuda argentina). El acuerdo consistió apenas en un estiramiento en los vencimientos (y el negocio), que pasan de 2026 a 2030.

Si la comparación la hacemos por áreas vemos un claro contraste entre el ajuste que se prevé en las áreas de educación (-5%, nominal!), salud (10%) o Ambiente (8%), un ministerio que evidentemente está de adorno, respecto de los aumentos contemplados en la Secretaría de Gobierno (22%) o incluso el Poder Judicial (32%). “Hacete amigo del juez”, decía Martin Fierro.

Tampoco se pueden descartar escenas de menemismo explícito, como podría ser un nuevo un aumentazo por decreto para toda la casta política, algo que Arcioni ya hizo en plena pandemia, triplicándose el sueldo para convertirse en el gobernador con la dieta más alta del país. Este aumentazo naturalmente no estaba contemplado en el presupuesto 2020 y mucho menos en plena pandemia, mientras congelaba salarios y pagaba en forma escalonada a los docentes y trabajadores de la salud.

Aunque los presupuestos no se cumplen a rajatabla y tienden a estar elaborados en función de parámetros poco realistas, marcan el rumbo general de la política gubernamental. El presupuesto de Arcioni para 2021 anticipa la voluntad de alcanzar un superávit primario y reducir a la mitad del déficit financiero. Para ello en vez de aumentar la carga impositiva sobre las grandes empresas, se prevé un fuerte ajuste en los salarios y de las partidas destinadas a áreas de primera necesidad. Aun así la deuda seguirá siendo un pesado lastre que el año próximo se llevará casi el 10% de los ingresos corrientes de la provincia.

Al margen de los rasgos más infames de esta administración, lo cierto es que el plan de Arcioni está en sintonía con las políticas de ajuste del gobierno de Alberto Fernández y la hoja de ruta que marca el FMI para los próximos años. Hay que exigir a los sindicatos que rompan la tregua y rechazar en las calles este nuevo ataque a las condiciones de vida de las amplias mayorías.




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias