Política

El PTS: un partido vivo que reconstruye la tradición revolucionaria

Fernando Aiziczon

Comité editorial revista Ideas de Izquierda

Miércoles 10 de diciembre de 2014 | Edición del día

La práctica militante

En la Argentina actual, y en el mundo, son escasas las organizaciones de izquierda revolucionaria que han logrado reconstruir una tradición y al mismo tiempo mantener una dinámica activa en la lucha de clases. Por el contrario, las nuevas izquierdas que hoy abundan aborrecen la tradición y desesperan por vestidos nuevos, aunque ese vestido sea una sotana de curas o un traje presidencial. El PTS no. Logró ambas cosas (tradición y vitalidad militante) y comienza a disfrutar la dulce cosecha de años de paciente y perseverante trabajo militante. Los que estuvimos presentes en este caliente “6D” en el estadio de Malvinas Argentinas lo confirmamos: la abrumadora mayoría de esos 6000 militantes eran jóvenes trotskistas. Esos jóvenes construyen su subjetividad acompañando con el cuerpo a las más importantes luchas que tuvo la Argentina en estos últimos años y que no casualmente las protagonizó el PTS, casi en soledad: Lear, Donnelley, Gestamp, la recuperación de centros de estudiantes en la UBA, las luchas obreras de VW (Córdoba), los municipales (Jujuy), Zanón (Neuquén), las denuncias contra el Proyecto X, contra el espionaje y represión de la Gendarmería de Berni en la Panamericana, por la absolución de los Petroleros de las Heras, la inclaudicable pelea por la legalización del aborto, etc. Pero claro, no se trata de luchar sin perspectivas o de patear hacia adelante “y después vemos”; no, el PTS es una verdadera escuela militante que ha sabido unir teoría y práctica reconstruyendo una tradición que solo un necio todavía puede negarle vigencia plena: el trotskismo. Esta tradición se está redescubriendo a sí misma en una nueva época, probando sus ideas en el terreno de la lucha callejera y parlamentaria, y estoy seguro que tiene aún mucho por ofrecer, porque no solo se aprende de estas luchas actuales sino que también hay dónde echar raíces, y eso es fundamental. La línea no tan imaginaria que une Zanón con Donnelley-Madygraf es la más clara. Ellas son fábricas de política y de militancia inigualables. La emotiva voz de Raúl Godoy en la apertura el acto, que es también la voz de la “vieja guardia” de obreros ceramistas de Zanón, hasta el cierre con los obreros y obreras de Donnelley así lo testimonian. El que no conozca estas experiencias (Zanón-Donnelley) ya se puede dar por condenado a repetir frases superficiales sobre la política del PTS. Más aún, el desarrollo de agrupaciones como Pan y Rosas, los colectivos LGTB (presente con 2 oradoras descollantes), la participación de Madres de la Gorra (madres de hijos de asesinados por la policía en Córdoba), más las acciones en común con pueblos originarios (los mapuce en Neuquén, que saludaron la conferencia previa del PTS en esa provincia) han enriquecido enormemente la política del Partido que además, no hay que olvidar, también tiene una “vieja guardia” que está muy lejos de jugar un rol pasivo y conservador que obture la emergencia juvenil: Emilio Albamonte, Titín Moreira, el negro Montes, entre otras figuras cargadas de historia resultan fundamentales para comprender la evolución teórica y política del PTS, planteando otra relación de cara a las nuevas generaciones.

La teoría en su banco de pruebas

Adentro del estadio de Malvinas Argentinas, bajando de las gradas, se instalaron dos nutridas mesas con las publicaciones y producciones teóricas del PTS a través del prestigioso Instituto de Pensamiento Socialista (IPS), lugar donde se intenta reelaborar todo lo anterior. Entre la Revista “Ideas de Izquierda” y las ediciones de escritos de Trotsky, Lenin, Luxemburgo, Marx-Engels, el caudal de análisis y reflexiones sobre el pasado y presente están allí, vivos. Y otra vez digo: el que desconozca las elaboraciones en torno a la hegemonía obrera, el frente único, los sindicatos, el movimiento obrero, o los cruces teóricos posibles entre Trotsky y Gramsci, las discusiones actuales sobre la relación entre parlamentarismo y lucha de clases, los debates desde el feminismo, la posición de los pueblos originarios, los abordajes a la cuestión ambiental, o la novedades en el campo de la cultura y el arte, las discusiones con la Nueva izquierda o fenómenos similares como el PODEMOS en España, insisto, el que desconozca estos aportes está condenado a repetir una pose reaccionaria, esa que dice (y repite) que el PTS es “obrerista”, “dogmático”, “autoritario”, “cerrado” y otras frases absurdas.

Finalmente, el acto del “6D” también mostró el soberbio despliegue “comunicacional” y audiovisual del PTS, que no tiene parangón en la izquierda. De “Izquierda Diario” a TVPTS, pasando por las destacables producciones de “Marx ha vuelto”, el esfuerzo de difusión de ideas de izquierda ya está dejando su huella profunda. Se comprende entonces que el PTS exhiba el orgullo como pecado de juventud, pero mientras tenga esa juventud militante y pujante, y reelabore hasta el cansancio su tradición, todo pecado será bienvenido.

Por todo esto destaco la juventud y la tradición vivas que se hicieron presentes ese gran sábado 6 de diciembre, un sábado que muchos esperaban, donde se pudo apreciar un desfile interminable de jóvenes trabajadores, jóvenes dirigentes, excelentes oradores (recomiendo ver las intervenciones de Nicolás del Caño, Andrea D´Atri, Miryam Bregman), empapados de calor, abrazándose, besándose. Es que la imagen del inagotable León Trotsky estaba allí, en una bella gigantografía, como sonriendo porque su lucha y su legado hoy resurgen y están aquí, entre nosotros, vivos.







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