Internacional

POLÉMICA EN LA IZQUIERDA

El PSTU y la sociedad de los amigos del golpe en Brasil

Identificar a los golpistas es facil. Michel Temer, la corporación mediática Rede Globo, los parlamentarios, el poder judicial, dejaron en claro sus intenciones y métodos. Con un discurso aparentemente distinto, con justas críticas al gobierno del PT, muchas de las cuales compartimos, están los que sin ser golpistas constituyeron una verdadera sociedad de amigos del golpe. De ella participaron varias corrientes de la izquierda brasilera, pero la más destacada es el PSTU.

Leandro Lanfredi

Trabajador petrolero | Rio de Janeiro

Domingo 22 de mayo de 2016 | 12:47

La principal cámara patronal del país, la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp), la Rede Globo, los tucanos (partidarios del PSDB), buena parte de la oligarquía política, está fortalecida con la caída de Dilma. Su fortalecimiento no significa que la clase trabajadora y la juventud estén derrotadas. Los golpistas se apuran en tomar medidas para intentar derrotarlos, porque su fortalecimiento en las instituciones no significa automáticamente un fortalecimiento en el terreno de la lucha de clases.

Las principales fuerzas en movimiento para enfrentar este fortalecimiento de los golpistas son la juventud (con sus ocupaciones y huelgas), y sectores de la clase trabajadora que comienzan a movilizarse para resistir al golpe y los ajustes. El desarrollo de estas tendencias depende de identificar enemigos, aliados y desarrollar decididamente tácticas que lleven al proletariado a plantearse como un sujeto independiente contra los golpistas, ajustadores y este régimen del soborno.

Para una izquierda que se deleitó encontrando héroes en el poder judicial y en su operación Lava Jato, que investiga los esquemas de corrupción en Petrobras, como el PSTU, los primeros movimientos del gobierno Temer abren el piso bajo sus pies. Alexandre de Moraes, nuevo encargado del Ministerio de Justicia, autorizó desalojos sin mandato judicial en todo el país, apoyado por jueces golpistas y en su experiencia en San Pablo. Dijo que habrá mano durísima contra las protestas, y no tolerará ocupaciones de edificios o inmuebles. Desde su antiguo gobierno, operó una brutal represión a los estudiantes secundarios de las escuelas técnicas estaduales para sacarlos de las escuelas.

Lo hace porque es de fundamental importancia para Temer derrotar a quienes hoy son la vanguardia en la lucha contra los ajustes de los gobiernos, para que su ejemplo no contagie y entre en escena el movimiento obrero y sus principales batallones, capaces de parar los principales centros de la economía. Ver el evidente avance de la derecha no significa decir que los trabajadores "están derrotados". Justamente porque la relación de fuerzas entre las clases no fue aun hacia la derecha y las fuerzas de la clase trabajadora siguen intactas, es que derrotar a los secundarios de San Pablo constituye parte de plan estratégico de este nuevo gobierno, que tiene plena conciencia de que la juventud puede ser una chispa que incendie a la clase trabajadora. Como dijimos, el fortalecimiento del poder judicial aplaudido por el PSTU y por el PSOL está al servicio de dejar más vulnerable a la izquierda y "pacificar la nación", es decir, imponer con hierro el fin de las luchas en curso para cosechar los frutos del golpe.

Antes de la consumación del golpe, el PSTU fracasó fragorosamente en el test de la independencia de clases, levantando la consigna de "Que se vayan todos" que comenzaba con el "Que se vaya Dilma" que también levantaban parlamentarios reaccionarios como Jair Bolsonaro, Marco Feliciano y la asquerosa derecha del Congreso y de la Fiesp, que adornaba su campamento con los carteles del PSTU. La continuidad de la política del PSTU va hacia un fracaso aún mayor. El PSTU aplaude, cada día más efusivamente, los resultados del golpe. No organiza una línea contra la represión a los secundarios en San Pablo, sino que se constituye como una verdadera sociedad de amigos del golpe, primero por omitir combatirlo, después por celebrarlo.

Una visión distorsionada de los golpistas y del PT

Pocas horas después de la consumación del golpe institucional en el Senado, Eduardo Almeida, uno de los principales dirigentes del PSTU escribía en su cuenta personal en una red social: "El proletariado no está derrotado. Al contrario, se siente fortalecido con la caída de un gobierno odiado". En la sede de su partido puede ser que este sea el sentimiento. En la sede del Movimiento Brasil Libre (MBL), del PMDB y en las redacciones de los grandes diarios ciertamente ese era el clima. En el Brasil real no hay derrota, sino aprehensión, duda de cómo actuar. "Y ahora ¿cómo derrotamos a la derecha?" Duda sembrada en primer lugar por la completa inacción de la principal central sindical del país, la CUT. Recién ahora el PSTU comienza a exigir un "plan de lucha a la CUT" después de concluido el plan de la derecha y sin ninguna denuncia de cómo esas centrales petistas se rehusaron a oponer cualquier resistencia al golpe con los métodos de la lucha de clases, temiendo más a la radicalización de las bases obreras que ser atropelladas por la derecha. En esta exigencia, dejan un pie afuera en caso que la CUT denuncie el golpe, sin dejar claro, si así fuere, si el PSTU se rehusará al frente único.

Un día después de este "análisis" sobre el fortalecimiento de los trabajadores con el golpe, con la filosofía de que toda caída de gobierno es buena para los trabajadores -que ya los llevó a aplaudir la toma del poder por los militares en Egipto- llegaba a la negación de la realidad, que hubo un golpe institucional y negar a sus agentes. En un texto polémico con el oficialismo pero también con todas las corrientes que se posicionaron contra el golpe, como el MRT, decían: "La izquierda oficialista afirma que hay un golpe institucional en curso, articulado por la mayoría del Congreso, del poder judicial, de la Policía Federal y de los medios de comunicación. Por eso, se movilizó alrededor de slogans como ’No habrá golpe’ (...)".

Este texto fue saludado en internet por el MBL, estos sí golpistas. Para el MBL, que haya corrientes identificadas con la izquierda que defiendan tesis similares a las suyas es algo muy positivo, siembra confusión, ayuda a consolidar el golpe. Sin ser golpista, es posible ser amigo del golpe y de la sociedad de los golpistas.

¿Qué prueba ofrece el PSTU para su tesis de que no hubo golpe y que no critica a ninguna de estas instituciones reaccionarias y golpistas? "Basta ver cuáles fueron los métodos de lucha del gobierno y del PT para intentar evitar dicho golpe: la utilización de la máquina estatal para distribución de ministerios, cargos y todo tipo de favores. La principal política del campo oficialista para enfrentar un supuesto golpe fue, y sigue siendo, la de utilizar los métodos de corrupción del estado burgués".

Su prueba de que no hubo golpe es que el PT es conciliador.

Esta constatación inédita y profunda es incapaz de esconder que el PSTU defendió una política que fortaleció a la derecha y confundió a los trabajadores con la demagogia de que el "impeachment es cambiar seis por media docena", cuando está claro que mientras el PT abrió el camino al fortalecimiento de la derecha, esta derecha aplicará golpes aún más duros de lo que venía aplicando Dilma. No alertó para que se pusiese en movimiento una fuerza real contra la derecha con la que el PT tanto concilia, derrotándolo en los lugares de trabajo y estudio, oponiendo la voluntad de resistir al golpe de amplios sectores de la juventud y de los trabajadores a la conciliación de su dirección. No, esta no era la política del PSTU. Con esta visión tan partidular, plantean lo que debería ser el punto de partida para una política decidida hacia las bases de la CUT como punto final. Grande o pequeña, una política de secta para consumo interno y no para influir en la realidad, salvo que el objetivo sea conseguir el aplauso del MBL y consortes, que generó el cuestionamiento de un amplio sector de la juventud y de los trabajadores que correctamente desconfiaban del golpe a pesar de no defender al PT.

Volviendo a la "prueba" de que no fue un golpe porque el PT no resistió (lógica que, extrapolada a 1964, tampoco habría existido golpe ya que ni Jango ni el PCB movieron un dedo). Recurramos a un ejemplo algo básico para ilustrar lo absurdo de esta idea. Pensemos en un conflicto físico entre dos niños en una escuela. Mientras un niño amenaza pegarle al otro, este segundo apela a las divinidades, a las reglas escolares, a que la "seño" aparecerá para salvarlo, o a la razón del agresor. Y el agresor agrede. Posteriormente, el niño agredido llega a casa herido y conversa con su madre, que pregunta si él se resistió, si intentó devolver el golpe, el niño lo niega, luego la madre concluye que no hubo agresión, por más que las heridas sean visibles.

PSTU: Digo ’estoy en contra del impeachment’ pero en realidad lo aplaudo entusiasta

En el mismo texto polémico, el PSTU decía: "estamos en contra del impeachment, no porque el gobierno no haya cometido crímenes, sino porque ese instrumento es una forma de la clase dominante de cambiar el fusible quemado (en este caso, el gobierno de Dilma) que no funciona, por otro (el de Temer), tan o más corrupto que el anterior y que va a continuar atacando nuestros derechos".

Su política nunca fue contra el impeachment. Al contrario. Agitaban "Fuera Dilma, Fuera Temer, Fuera Cunha, Fuera Renan, Fuera Aécio, ¡Que se vayan todos!". Decíamos que esa política no existía en la realidad, que el único movimiento real era "Que se vaya Dilma" y en manos del Congreso, del MBL, etc. Una política que siempre le lavaba la cara a la derecha, que nunca era mencionada con alguna importancia en sus artículos. La nueva agitación, en la tapa de su nuevo periódico, "olvida" a Aécio y celebra el resultado del alejamiento (¿pero no estaban en contra? ¡Claro que no!). Eduardo Almeida, dirigente del PSTU, escribe además que "Si el gobierno petista cayó, no fue por fuerza de la burguesía". Es la continuidad de la narrativa de Zé Maria y diversos redactores de Opinião Socialista, que escriben literalmente "este impeachment es del pueblo pobre y de la clase trabajadora". Entusiastas (¿inconscientes?) del fortalecimiento de la derecha.

Una vez más sobre el sujeto, el programa y la estrategia

Todos los trabajadores y jóvenes con algún nivel de conciencia política vieron con qué métodos y a manos de quienes cayó Dilma. Su programa, como el de Dilma, no tenía nada que ver con la defensa de los intereses de la clase trabajadora. Al contrario. Eran claros enemigos y sus medidas de ataque, aún más duras que los de Dilma, ya se hacen sentir. Igualan lo diferente para, con un discurso rojo, quedarse cómodamente en casa. Es un creciente desafío encontrar la militancia del PSTU, incluso en las movilizaciones de la juventud paulista. Los ataques mayores y distintos ya se mostraron con la represión ilegal en San Pablo, ahora hecha norma nacional por el tucano ministro de Justicia del golpista Temer. La constitución que dicen defender fue interpretada y vulnerada para fines golpistas. Alertamos sistemáticamente que eso tarde o temprano se volvería en contra de la clase trabajadora. Y no tardó en suceder, como lo vemos en la “innovación” de los nuevos desalojos sin ningún tipo de orden judicial (como lo hicieron con los estudiantes secundarios). Una acción que promete mayores ataques.

Una buena parte de la izquierda brasilera no quiso verlo. Aplaudía la operación Lava Jato. Decía, como hacía el MES de Luciana Genro (corriente interna del PSOL), que la Lava Jato era una "revolución política" que el único golpe en curso era el intento de frenarla (posición compartida con el ultraderechista Merval Pereira de O Globo). Desde la mayoría del PSOL hasta esta corriente, llegando al PSTU, todos se unieron para exigir "queremos Lava Jato hasta el final". Como si fuese posible separar sus objetivos (proimperialistas, ignorados por esta izquierda), sus métodos (autoritarios) de objetivos ’nobles’, supuestamente de combate a la corrupción. Es una posición de principios oponerse a todo y cualquier fortalecimiento de instituciones represivas del Estado porque siempre se volverán en contra de los trabajadores. Pero a esta izquierda no le importan los principios, para ella se trata de buscar estar junto a alguna corriente antioficialista, sin importar si es junto con la Fiesp y ayudando (o como mínimo no combatiendo) los métodos que ahora se vuelven contra los estudiantes secundarios.

Pero el PSTU no se contentó con aplaudir al Lava Jato, sino que directamente posaron de "neutrales" con respecto al impeachment, evolucionando a aplaudir sus resultados.

Su programa sigue siendo el de "elecciones generales". Un programa con el que todo gran medio imperialista tiene acuerdo. Folha de S. Paulo, uno de los principales diarios del país, también. Marina Silva, líder en las encuestas, ni hablar. ¿Por qué a la burguesía le gusta esta tesis esgrimida por el PSTU, MES/PSOL y otros? Porque le puede servir para sustituir a Temer, si éste enfrentara mayores dificultades, por otro gobierno ajustador, pero ahora con la credibilidad de las urnas.

Un programa funcional a consolidar una correlación de fuerzas más favorable a los golpistas y sus ajustes. El PSTU se sumerge día a día en un "marxismo" sin sujeto (al menos sin sujeto obrero) ya que las acciones progresistas para ellos pueden ser tomadas por la Corte Suprema (STF), por el parlamento, con un programa funcional a los ajustes, que no cuestiona ni un átomo de este régimen político brasilero del soborno. La estrategia de un marxismo, ¿sin sujeto y con un programa como este? No me alcanza con decodificar, me faltan los anteojos especiales que sus articulistas usan.

En el mundo real hay un sujeto tomando las calles y sus escuelas y facultades. En Opinião Socialista, el periódico de esta corriente, ese sujeto apenas existe.

Es la juventud y un sector de los trabajadores de la educación. Desde ahí, con su fuerza, se puede enfrentar a los golpistas y sus ajustes. Esas luchas pueden ser coordinadas y construir una huelga general de la educación como fuerza viva para sacar a las burocracias sindicales de su inmovilismo y poner en pie a la clase trabajadora brasilera. No para que "vuelva Dilma", como quiere el PT, o entre Aécio o Marina como quiere el PSTU, el MES y otros de esta sociedad de los amigos del golpe, sino para desarrollar la contestación a todo este régimen podrido, luchando por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana. Este programa "democrático radical" de una nueva Constituyente que se cuestione todo el régimen político burgués -y no intente relegitimarlo, como lo harán las elecciones del PSTU- es la manera de que, en base a la movilización y enfrentando a la democracia de los ricos, luchemos para que la clase trabajadora y la juventud avance hacia nuestra perspectiva estratégica de un gobierno de los trabajadores que rompa con el capitalismo y el imperialismo.







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