Política Chile

CRISIS GOBIERNO

El Gobierno y sus medidas: Chantajes, pildoritas y represión al pueblo trabajador

Piñera y sus ministros comienzan a ejecutar su agenda legislativa, la que busca principalmente descomprimir las movilizaciones masivas de las calles, a la par que instala la necesidad de un clima de "normalidad" con la excusa de reactivar la economía. Y claro está con mucha represión y criminalización hacia la protesta social.

Miércoles 4 de diciembre de 2019

FOTO: La Nación

Es evidente, el gobierno criminal de Sebastián Piñera busca dejar atrás las enormes movilizaciones que hace un par de semanas le tenían pendiendo de un hilo, y donde gracias a la “Oposición” con el Partido Comunista (PC) y el Frente Amplio (FA) incluidos, terminaron operando de salvavidas, aferrándose dramáticamente al acuerdo de “paz social” como una vía de escape.

Y como es de esperarse, esta hipócrita “paz social” resulta imposible sin instalar un discurso en contra de las movilizaciones y la protesta de masas. Para esto se vienen destinando horas de noticieros y matinales sobre cómo han aumentado los despidos por “necesidades de la empresa” en un 85%, o como el estallido a social ha afectado a los pequeños locatarios -de los que no se acuerdan hasta los días de crisis- como ha sido en el caso de los saqueos. De ahí, que la línea acuerdos entre la casta parlamentaria, apela a la vuelta a la "normalidad" en el país, y haciendo un llamado a la reactivación económica, en medio del porcentaje de aprobación más crítico del presidente Piñera (8,8%).

Pero la gente está cansada de mentiras, y el pueblo trabajador no confia plenamente en la patraña de la Convención Constituyente, acordada a espaldas de la población, y con miles de casos de violación a los derechos humanos a cuestas. Y es frente a esta incredulidad hacia el régimen y sus representantes que el gobierno ha tenido que tomar medidas a corto plazo, con tal de contener a los enormes sectores de masas que se venían movilizando en su contra, y buscando alejarlos paulatinamente de los sectores más combativos, a nivel nacional.

Lanzando píldoras para intentar contener el repudio de masas

Durante el día de ayer se pudo ver en distintos medios como Piñera anunciaba un bono de 100 mil pesos a las familias de situación más precaria, y que por cierto venía con la letra chica que tuvo que aclarar el Ministro de Desarrollo Social, Sebastián Sichel, señalando que este bono corresponde a 50 mil pesos por carga familiar, es decir un engaño. Un engaño al igual que el aumento de pensiones básicas solidarias votado por la Cámara de Diputados, al que se adhiere la gradualidad dependiendo de la edad de la persona jubilada. O por ejemplo el aumento en el salario mínimo a los 301 mil pesos líquidos, pero que se financia con un subsidio del Estado, es decir proveniente de nosotras y nosotros mismos.

Esto muestra claramente que el gobierno escribe con una mano, lo que borra con la otra, y que aunque un par de semanas se encontraba contra las cuerdas, bien poco le importa seguir con su engaño, frente a una “Oposición” e izquierda (Parido Comunista y Frente Amplio), que se ha negado sistemáticamente a organizar un plan de lucha para derrotar a este gobierno podrido.

Apoyo en la represión, criminalización y persecución para descomprimir las calles

Sin embargo todo este engaño mediático y medidas parche, no podrían instalarse sin un paquete de medidas represivas con el fin de aleccionar a los cientos de miles que han salido a las calles a movilizarse por casi dos meses, e instaurar un clima de criminalización hacia la protesta social.De allí que el proyecto de ley que resguarda la infraestrucura crítica –lugares estratégicos de la economía y servicios básicos por militares- comienza a tratarse en comisiones del Congreso.

Es así como el gobierno comienza a operar sobre un discurso tramposo, que por medio de pequeñas concesiones -que finalmente son migajas frente a los cambios estructurales que viene exigiendo el pueblo trabajador- apuesta a un retroceso en la subjetividad de amplios sectores de la población, que mediando a través de los métodos represivos del Estado, busca acabar con las masivas movilizaciones en las calles. Es por esto que el paro nacional productivo, y plan de lucha se vuelve esencial para imponer una Asamblea Constituyente Democrática, Libre y Soberana, que no se subordine al rayado de cancha y tiempos del gobierno, sino en la confianza y potencialidad de la fuerza de los organismos de trabajadores, estudiantiles, pobladores, mujeres, Mapuche, y todos aquellos sectores que vienen luchando por sus derechos, y barrer con este régimen podrido y sus instituciones.







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