Sociedad

CON REBROTE DE COVID-19

El Gobierno porteño ratificó el regreso a clases el 17 de febrero, sin acuerdo de los sindicatos

En una reunión donde la Ministra Soledad Acuña seleccionó a dedo los sindicatos con quién discutir, la Ciudad propone reabrir las escuelas durante la mayor crisis de contagios.

Claudio Vilardo

Docente de Educación Media

Viernes 15 de enero | 15:13

Foto Télam

Hoy viernes, se reunieron a la mañana los representantes de los sindicatos docentes UDA, UTE, CAMYP, ADEF, SEDEBA, AMET, SEDUCA, ADIA, SUETRA con portavoces del Ministerio de Educación de la Ciudad, para discutir las condiciones de regreso a la presencialidad de las clases para el ciclo 2021. Proponen la reapertura de las escuelas para el 17 de febrero, mientras la Ciudad atraviesa el crecimiento más acelerado de contagios en lo que va de pandemia, llegando a un total de contagios diarios récord.

La Ministra Soledad Acuña, que había dicho públicamente hace pocos meses que “las políticas educativas no las va a consultar con nadie” (entre otras barbaridades), decidió elegir a los representantes con quién hablar por separado, en clara actitud antidemocrática para con las organizaciones de docentes. Al sindicato opositor Ademys no le permitieron el ingreso en la reunión de la mañana y participó en la convocada a la tarde con otros sindicatos.

Desde La Izquierda Diario venimos denunciando que las medidas preventivas que tomaron los gobiernos a comienzos del 2020 (en aquellas conferencias tripartitas de Fernández, Larreta y Kicillof) eran “sin GPS”. Al menos en lo que al cuidado de la población refiere, esto se sigue verificando. Las ramas declaradas “esenciales” fueron expuestas al contagio tomando como única medida el aislamiento de todo el resto de la población. Las calles se llenaron de jóvenes en bicicleta, intentando sortear la crisis y el virus pero las medidas concretas para el cuidado de los “esenciales” no llegaron. La eliminación por parte del Gobierno Nacional del ya escaso IFE empujó a millones de trabajadores a aceptar la extorsión derechista de “la economía o la salud”, cuando las cifras no cierran ni a una ni a otra. La escalada de contagios no responde al fin de la cuarentena obligatoria, tampoco a una evolución natural del virus, sino a la preservación de la ganancia empresaria por sobre la salud de las y los trabajadores.

Roberto Silva, delegado docente de UTE-CTERA por la lista Marrón se hizo presente en la puerta del ministerio y planteó: “Se habla de si hay o no hay semáforo rojo en relación al rebrote epidemiológico, pero debemos decir que el gobierno nacional ya puso un semáforo rojo a las IFE, eliminándolas del presupuesto nacional del 2021 y así dio luz verde, obligando a las familias de nuestrxs pibes a salir a la calle a buscar un ingreso en estas condiciones. Por eso, el ministro Trotta plantea que la vacunación de lxs docentes no será condición indispensable para la presencialidad y deja las manos libres a Larreta y a los gobernadores, para que puedan decidir en cada distrito la vuelta a clases”.

En el caso de la CABA no hubo, durante todo el año, un plan de obras para asegurar el reingreso de las y los estudiantes a las aulas con las condiciones sanitarias mínimas. La premura con que el gobierno quiso (y quiere) reabrir las escuelas, no tuvo (ni tiene) correlato alguno en las acciones concretas. La educación virtual que pudo mantenerse se llevó a cabo con el compromiso de miles de docentes y familias, que tuvieron que destinar sus ingresos a compras de dispositivos, conexión a internet, haciendo en muchos casos un enorme esfuerzo por mantener el vínculo escolar.

Paradójicamente, y como si fuera una broma macabra,el Gobierno de la Ciudad recorta el plan Sarmiento que provee dispositivos a las y los estudiantes y desfinancia la inversión en infraestructura escolar en los momentos que más necesario se hace. El cinismo de Larreta y Acuña es hablar de la necesaria presencialidad, mientras simultáneamente recortan casi un 80% el presupuesto destinado para trabajos edilicios. Por no mencionar las denuncias que familias y docentes presentaron contra el Gobierno de la Ciudad por la calidad de los alimentos que proveían durante el aislamiento obligatorio.

Es claro que la educación no es, para el gobierno, prioridad alguna. Lo manifiesta claramente en la expresión “abrir las escuelas”, como si de una caja se tratara. Sin embargo, para las familias, docentes y estudiantes, la vuelta a las clases presenciales con seguridad es muy importante. Somos nosotras y nosotros, integrantes de la comunidad educativa, quienes realmente trabajamos por eso día a día.

Desde nuestra agrupación Marrón en la Multicolor, planteamos que en los primeros días de febrero en cada escuela deberemos realizar asambleas y discutir un plan de obras para la adecuación de las escuelas y los entornos formativos a este contexto, con todas las medidas epidemiológicas pertinentes. Tenemos que exigir y asegurar el control periódico sanitario al personal de las escuelas. Aumento del personal educativo, auxiliar y de limpieza de los establecimientos, escaso en condiciones normales, completamente insuficientes en pandemia. Necesitamos organizar comisiones de higiene, integradas por trabajadoras y trabajadores de la educación, familias y estudiantes quienes puedan relevar las condiciones para el reingreso seguro. Nuestrxs pibes necesitan dispositivos electrónicos y conectividad gratuita para las familias, esto es indispensable si se quiere mantener la escolaridad en esta situación como lo vimos durante todo el año pasado. Es imprescindible la entrega de canastas de alimentos nutritivas y saludablesEs una exigencia de primer orden la regularización de todas y todos lxs trabajadores contratados y en condiciones de precariedad laboral, que fueron quienes más sufrieron durante el cierre de las escuelas. Es imperioso y urgente discutir una recomposición salarial docente.

Estas son algunas medidas mínimas que no tuvieron ningún intento de resolución durante todo el 2020 y serán necesarias implementar en el 2021. Por este motivo, desde la agrupación Marrón 9 de Abril, exigimos la vuelta a las escuelas en condiciones sanitarias adecuadas y avanzar en la pelea por los puntos anteriores. Para finalizar Roberto Silva agregó, “después de un 2020 sin plenarios de delegadxs, exigimos a la conducción de UTE que rompa la tregua con el gobierno nacional y para enfrentar las imposiciones de Larreta y Acuña convoque a un plenario general de delegadxs virtual para principios de febrero, para discutir estos temas y decidir cómo lxs docentes damos una respuesta a esta situación. Este plenario también debería convocar en común con Ademys, un plenario unificado de delegadxs, para dar una pelea en común entre los sindicatos que se oponen a la imposición del GCBA y sumar así a la docencia junto a la comunidad educativa a lograr estos objetivos”.







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