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Red Internacional

La histórica lucha contra la megaminería en nuestro país y en la provincia que busca que cese esta práctica extractiva y contaminante que afecta la salud y la calidad de vida de comunidades y ecosistemas es una bandera de lucha en las calles y en el Congreso de la izquierda clasista y socialista.

Martes 17 de agosto | 12:10

La megaminería, lejos de ser un polo de desarrollo, es un polo de saqueo, de acumulación por desposesión mediante la cual se extraen a simple declaración jurada estos minerales y se remiten a sus casas matrices.

El extractivismo lejos de generar puestos de trabajo y lejos de generar desarrollo económico, lo que genera es mayor dependencia y mayores índices de pobreza por todas las otras ramas económicas que va arruinando, particularmente la agricultura que queda completamente devastada con la contaminación de los cauces de agua y la imposibilidad de seguir llevando adelante esas actividades agropecuarias.

Capitalismo y naturaleza: una contradicción peligrosa

En Chubut, el gobierno provincial está decidido junto al gobierno nacional del Frente de Todos en avanzar con la megaminería. Todo el tiempo el gobernador, Mariano Arcioni, está declarando que se debe impulsar la megaminería. Por ejemplo, lo que expresó hace algunas semanas fue “no importa que hayan elecciones a la megaminería hay que tratarla ahora”.

Todo el tiempo está diciendo que la Legislatura debe tratar su proyecto de zonificación minera que, en caso de aprobarse, permitiría el inicio de la explotación. Pero Arcioni no está solo, sino que tiene el explícito acompañamiento del Gobierno nacional, uno de los mayores interesados en que se habilite la megaminería en la provincia como lo fue, por ejemplo, la pretendida visita del secretario de Minería Hensel a Chubut, en julio, finalmente suspendida. En esta coyuntura electoral han dejado la zonificación para después de noviembre, porque no tiene licencia social y los partidos del régimen serían repudiados -con consecuencias negativas en sus planes electorales- si se votara ahora.

Desarrollo y medioambiente: las falacias de un debate

El último gran ataque se desarrolló en el mes de mayo, cuando la Legislatura provincial rechazó tratar el proyecto de Iniciativa Popular que le dice no a la megaminería, construído por las asambleas ambientales que conforman la Unión de Asambleas de Comunidades de Chubut (UACCh) y firmado por más de 30 mil chubutenses que en plena pandemia apoyaron la Iniciativa Popular 2020. En aquella sesión se pusieron de acuerdo todas las fuerzas políticas que componen la Legislatura, desde Juntos por el Cambio hasta las distintas alas del peronismo para darle la espalda al“No a la Megaminería, no hay licencia social”que expresan miles con movilizaciones y asambleas multitudinarias. Las distintas alas del peronismo funcionaron de manera tal que garantizaron el rechazo de la IP ya sea votando en contra o manifestando acompañar el proyecto del pueblo pero dando quórum a la sesión que lo rechazó.

¿La megaminería genera empleos como dicen el gobierno y la UOCRA?

El Frente de izquierda Unidad, la única lista 100% antiminera

En marzo de este año, Nicolás del Caño, presentó en el congreso un proyecto para prohibir el 100% el fracking y la megaminería en Argentina.

El proyecto señalaba que ““El avance de la megaminería asociada a empresas multinacionales como Barrick Gold es una política compartida transversalmente por los partidos capitalistas de la Argentina”.

A fines de 2019 el pueblo de Mendoza derrotó en las calles el acuerdo entre el gobernador Rodolfo Suárez de la UCR y el Gobierno de Alberto Fernández, que buscaba imponer la megaminería contra la ley 7722 que protege el agua de las sustancias tóxicas usadas por aquella. Pero el plan extractivista no se detuvo y encontró otro capítulo de lucha y resistencia en Chubut, provincia que hace casi veinte años conquistó la ley 5001 que prohíbe la minería metalífera a cielo abierto y el uso de cianuro. Hoy promueven la Iniciativa Popular, con más de treinta mil firmas, y resisten la persecución del Gobierno de Arcioni al servicio de Pan American Silver.

“La lucha por salvar nuestra cordillera, nuestros ríos y glaciares, la vida de nuestras comunidades es parte de la lucha por darle un futuro a la juventud, que no es otra cosa que darle un futuro al mundo”, dice Del Caño, que a través de su proyecto espera dar herramientas para pelear por un cambio profundo en la matriz productiva, sin los condicionamientos del extractivismo, a través de la nacionalización del petróleo, que permitiría usar la explotación y refinación convencional para financiar un plan de obras públicas que ayuden a mejorar el uso del agua, atender la necesidad de viviendas, fijar tarifas de combustibles y servicios que dependen de este, y “financiar un plan de reconversión profunda y estratégica hacia una matriz energética limpia y renovable” para abandonar progresivamente los combustibles fósiles que aportan al calentamiento global y la contaminación del planeta.

La falacia de la megaminería “responsable”

Por eso, no es lo mismo que en estas elecciones legislativas votes a la lista 504 A del Frente de Izquierda Unidad, una lista de luchadores obrero y socialistas que en las calles y en el Congreso siempre estamos contra la ofensiva megaminera.




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