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El Estado en épocas de pandemia

El despliegue de las fuerzas de seguridad durante la cuarentena vuelve a reafirmar cuál es el verdadero rol del Estado dentro de este sistema.

Domingo 29 de marzo | 22:28

Desde que se decretó la cuarenta y más aún desde que se implementó su obligatoriedad (que solo es para un sector) los gobiernos nacionales, provinciales y municipales se encuentran desplegando todas las fuerzas represivas a las calles.

En esta línea es que Sergio Berni hace de vocero, demostrando toda la artillería con la que cuenta. Es quien se regocija de estar habilitado y a rienda suelta, para poder imponer el terror de la cuarentena.

¿Pero cuál es el verdadero rol de Berni, las fuerzas represivas y el Estado en este momento?

Para ello, tomaremos las definiciones escritas por V. Lenin en su obra “El Estado y la revolución” y así poder pensar una salida de la clase trabajadora ante la crisis capitalista; profundizada por la pandemia del corona virus.

Lenin sostiene que la idea fundamental del marxismo en cuanto al Estado es que el mismo surge por el carácter irreconciliable de las contradicciones de clase.

Desde que llegó el COVID-19 el Estado viene mutando. Uno de los primeros síntomas fue al cerrar el Congreso y gobernar unilateralmente mediante decreto de necesidad de urgencia en vez de habilitar los medios para sesionar y debatir la mejor salida ante la pandemia.

En estos tiempos de crisis profundas el estado abandona su rol de república democrática, que como bien dice Lenin, es la mejor envoltura en la que se pude revestir el capitalismo al dominar. Y pasa a convertirse en una agencia de contención social con lógica represiva.

Entonces los síntomas de la mutación se profundizan y la fuerza pública armada comienza por tener un “rol de asistencia social”, en los lugares más precarios. Pero su objetivo final no es otro que el de volcar la distintas fuerzas represivas en las zonas y barrios donde hay mayores posibilidades de estallidos sociales, ante una situación económica que se agudiza por la pandemia y la cuarentena. Por esto encontramos al ministro Berni patrullando los barrios de la provincia de Bueno Aires, como La Matanza y Quilmes entre otros.

Por lo cual el Estado demuestra nuevamente, ser un órgano de dominación de una clase sobre otra. Esta es la forma de la creación del orden que legaliza y afianza la opresión. La que no es otra cosa que privar a las clases oprimidas de ciertos medios y procedimientos de lucha contra quienes los oprimen.

La mutación que vamos viviendo del estado necesita legitimarse. Para ello, están los medios oficiales de comunicación. Ellos son los encargados de instalar campañas de enemigos públicos, como los que se fueron a vacacionar a la costa atlántica, o el “boludo del surf” entre otros. Consiguiendo así la aceptación y el consenso social para militarizar los barrios donde la cuarentena no es ni siquiera una opción, ante el vivir al día en condiciones precarias.

Con esto evitan hablar de que el verdadero enemigo de la sociedad es el desfinanciamiento de la salud pública y la especulación de negociar con ella, en el sector privado. Manteniendo así los privilegios de una de las clases por sobre el malestar de la otra. Por eso es que se hace imperioso obtener un sistema de salud unificado, que afecte la ganancia de quienes se beneficiaron lucrando con la salud y esos recursos sean dirigidos a favor del cuidado de la población.

Pero el gobierno prioriza fortalecer la seguridad preparándose para acciones represivas ante un escenario convulsionado. Se presentan en aquellos lugares donde se pueden llegar a dar estallidos sociales de los sectores más vulnerables ante el avance de la pandemia y debido a las condiciones de vida en la que se encuentran.

Sin embargo en contra partida al estado y sus métodos de represión, se encuentra la organización de la clase trabajadora. La cooperativa Grafica Madygraf, junto a las y los trabajadores de CNEA. y estudiantes de la universidad de San Martín, lograron reconvertir un sector de la fábrica para producir alcohol en gel y máscaras de prevención. En la misma sintonía se vienen organizando en el astillero Río Santiago con el asesoramiento de la Universidad Nacional de La Plata. Una demostración de cómo encontrar una salida colectiva ante las necesidades de los trabajadores y los sectores populares, que nada tienen que ver con la represión estatal como respuesta.

En tiempos de crisis como la del coronavirus, el Estado muestra su verdadera rol de opresión de clase.







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