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NEUQUÉN

El Centro de Fortalecimiento Familiar “Hue Quiñe” sin edificio y denuncian vaciamiento

Trabajadoras de la Subsecretaría de Familia de Neuquén denuncian abandono por parte de las autoridades. Además se quedaron sin edificio propio.

Elizabeth Hayas

Estudiante del ISFD N 12 - Neuquén

Miércoles 10 de febrero | 14:25

Trabajadoras del Centro de Fortalecimiento Familiar “Hue Quiñe”, dependiente de la Subsecretaría de Familia, dieron a conocer mediante un video en las redes sociales las condiciones en las que se encuentra el dispositivo, desarrollar su actividad y dar respuesta a la creciente demanda de decenas de familias en la ciudad neuquina.

El año pasado ya se habían declarado en asamblea permanente, reclamando al gremio ATE medidas de lucha por el pago de aguinaldo completo, actualización salarial por IPC, pago de ropa de trabajo, bonificación por responsabilidad y actividad crítica, pase a planta de los trabajadores precarizados

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Hoy se suma a la serie de denuncias y reclamos el vaciamiento a la vivienda institucional que tenían, con la promesa de que les darán otra. Al momento, no saben dónde ni cuándo se las darían. El nuevo lugar sería alquilado, no propio.

Desde La Izquieda Diario conversamos con trabajadoras del dispositivo. Algunas de las cuales tienen contratos eventuales, lo cual agrava la situación de precarización laboral.

-¿Cuáles son las exigencias que hacen?

En el video intentamos mostrar cómo nos encontramos trabajando en la actualidad y todo lo que va del contexto de pandemia. Hay abandono por parte de la Subsecretaria de Familia al permitir que en nuestros lugares de trabajo no estén dadas las condiciones dignas para que desarrollemos nuestra tarea, por ello definimos visibilizar esta situación.

Las exigencias del equipo de trabajadores de Hue Quiñe son varias, y vienen hace mucho tiempo antes de la pandemia. Recursos asistenciales para las familias usuarias, recursos para llevar adelante nuestra tarea, de librería y de materiales para las actividades que hacemos. También recurso humano para poder abordar las situaciones familiares del amplio sector de intervención que tenemos.

Somos uno de los centros de fortalecimiento familiar que tiene mayor radio de intervención en el oeste neuquino. Desde hace varios meses venimos exigiendo tener una vivienda institucional donde funcionar, acorde a las demandas de la población usuaria con la que trabajamos y acorde a las necesidades de les trabajadores.

En segundo lugar, y esta es una exigencia histórica, pedimos recursos para las familias usuarias. Como bonos de gas, módulos de alimentos, entre otros. Desde la Subsecretaria de Familia nos proveen con suerte de 10 bonos de gas al mes para las más de 100 familias con las que intervenimos. El acceso a los módulos de alimentos es aún más difícil y hay meses que no se consiguen.

Por otro lado, exigimos la estabilidad laboral de las compañeras que se encuentran trabajando bajo la modalidad de contrato eventual, su pase planta permanente y la apertura de concursos para todes les trabajadores.

-Sobre esto último que comentan ¿Cómo son las condiciones laborales y de contratación que mantiene el Estado con ustedes?

Las condiciones laborales en el ministerio de desarrollo social han sido deficitarias. No se cuenta con edificio propio en la mayoría de los dispositivos por ejemplo de la subsecretaria de familia. Los lugares que tienen edificio propio están deteriorados, falta casi siempre mantenimiento, elementos básicos de funcionamiento, entre otros carencias.

Ahora bien, respecto de las condiciones laborales contractuales sobre todo en este tiempo pandémico se han visto precarizadas a pesar del convenio colectivo de trabajo que tenemos. Es decir, no se han abierto concursos para el ingreso, aun faltaría finalizar con el encuadramiento de las trabajadoras.

Por ejemplo, la respuesta a la falta de recursos humanos y no apertura de concursos para el ingreso se han contrato a trabajadores que su condición es eventual, por lo cual su situación es muy precaria y de una inestabilidad laboral que repercute directamente en la tarea que hacemos y con la población con la que trabajamos.

Estas compañeras que trabajan con esta modalidad la cual esconde todo un entramado de precarización laboral que el mismo Estado ejerce sobre sus trabajadores con el aval del sindicato, se les niegan derechos básicos como presentación de certificado médico por enfermedad o el derecho al goce de vacaciones, entre otros tantos derechos conquistados por les trabajadores.

Y como decíamos, se sufre de la incertidumbre por la inestabilidad laboral, hoy por hoy les eventuales no saben cuándo los pueden echar o “dejar a disposición”, como le llaman ahora.

-Entendemos que con el inicio de la pandemia fueron declaradas y declarados esenciales ante el empeoramiento de las condiciones de vida de cientos de familias trabajadoras de Neuquén ¿esto se vio reflejado en el trabajo que llevan adelante? ¿Cómo se vienen organizando ante la falta de recursos?

Fuimos declaradas trabajadoras esenciales y la verdad que no nos hemos visto protegidas como corresponde. A mitad del año pasado nos quedamos sin agua en el edificio. Además de organizarnos para pelear más recursos asistenciales, que ya eran escasos en estos tiempos, se le sumo completar más documentación que hace muy difícil el acceso para las familias usuarias.

Se burocratizo el acceso a los recursos asistenciales económicos de las familias y en conjunto con ello se precarizo también nuestras condiciones de vida y laborales. No solo respondimos a nuestra tarea con nuestros recursos propios de luz, internet, impresiones, computadoras, teléfonos, sino que también en nuestras casas con nuestra familia al lado, situación que complejizo aún más lo laboral.

La organización para hacer frente a esto entendemos que es colectiva. Entonces como equipo seguimos sosteniendo nuestros espacios de organización semanal (reuniones de equipo y de áreas). Participamos de las asambleas autoconvocadas del sector, informamos a las defensorías, juzgados y demás instituciones con las que trabajamos la situación en la que nos encontramos. Les comunicamos a nuestros usuarios, realizamos reclamos administrativos e institucionales y hacemos parte al gremio de la situación.

-¿Cómo se están organizando entre ustedes para llevar adelante estos reclamos? ¿El sindicato está acompañando?

Venimos organizándonos en asambleas de base autoconvocadas con otros dispositivos de la Subsecretaria. Hemos realizado notas con los reclamos, visualizando la situación, también movilizaciones y difusión por las redes sociales y medios de comunicación.

El sindicato sabe de nuestra situación y cada acción los hacemos participes. Sin embargo, durante ya hace más de año que no tenemos aumento salarial, durante todo el 2020 no pudimos tomarnos vacaciones ni pedir días personales, fuimos amenazadas con sumarios y sufrimos descuentos por parar para reclamar condiciones dignas de trabajo.

-¿Tuvieron respuesta del Gobierno? ¿Cuál es la perspectiva que se tienen ustedes?

En el día de la fecha se están mudando nuestras cosas y esperamos pronto tener el lugar, por ahora el resto de los reclamos siguen tanto para la asistencia directa a las familias usuarias como la exigencia de realización de concursos y pasa a planta de nuestras compañeras.

Si bien el año está comenzando las perspectivas no son alentadoras ya que el contexto socio sanitario sigue con el covid, veremos qué pasa en la mesa salarial y si abren las escuelas consideramos que la situación se volverá más riesgosa, sobre todo para la población usuaria de nuestro centro. Así que seguiremos organizándonos y cuidándonos entre nosotras.







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