MOVIMIENTO OBRERO

El “Caballo” Suárez preso: ¿un mensaje?

Miércoles 14 de septiembre de 2016 | Edición del día

Cristina Kirchner lo había llamado como uno de sus “sindicalistas favoritos” en un viaje a Angola. Había sido un fanático menemista pero en la última década se había convertido en el “Moyano de las aguas”. Había llegado a la conducción del SOMU (Sindicato de Obreros Marítimos Unidos) como chofer del secretario general y se había sostenido a fuerza de patotas. Allí estuvo en el poder desde durante 28 años.

Pero esta semana Omar “Caballo” Suárez “perdió”. La justicia lo investiga por considerarlo jefe de una asociación ilícita. Lo acusan de entorpecer vías navegables, “extorsionar a empresarios” y maniobras fraudulentas con fondos gremiales. El poder que siempre le dio impunidad, ahora lo hace caer. Antes del juez Canicoba Corral, el mismo Mauricio Macri había impulsado la intervención del gremio, colocando en ese puesto a la diputada del PRO Gladys González.

Detrás de la batalla judicial se esconden intereses comerciales y empresariales, de los que la burocracia sindical ha sido parte. Ningún intereses por los derechos de quienes dejan sus días en los barcos, desde los mares del sur hasta los ríos del interior.

La noticia ha retumbado en los pasillos de la CGT. ¿Cuántos hacen negocios con las patronales y el Estado y los defienden con métodos mafiosos? En pocas semanas, el propio Antonio Caló tendrá novedades en su causa por lavado de dinero y administración fraudulenta con fondos de la UOM. Por eso muchos lo ven como un mensaje que llega desde cerca del edificio de Azopardo: Macri quiere utilizar las causas para mantener (todavía más) a raya a las cúpulas cegetistas.

Pero ni el amigo de Venegas y Barrionuevo ni la corporación judicial pueden terminar con la corrupción, las patotas y alentar la democracia sindical. Esa tarea solo le cabe a la izquierda y el sindicalismo combativo que pelean por recuperar los sindicatos.







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