Política

OPINIÓN

Editoriales del domingo: el polvorín detrás de la grieta

Un repaso por las editoriales del domingo. Otra semana movida: dólar, FMI y Venezuela. El presidente entre las críticas y el operativo blindaje. ¿Cambios de gabinete? La lucha de clases que emerge desde las profundidades.

Jesica Calcagno

@Jesi_mc

Domingo 11 de octubre | 13:31

El gobierno de Alberto Fernández transitó otra semana de cuestionamientos propios y ajenos. A la crisis sanitaria que no cede -y en las estadísticas choca de frente con la “épica” del inicio de la pandemia-, aparece un gobierno debilitado, tironeado para un equilibrio imposible de intereses contrapuestos. Lo que sucede en “las alturas” de la política es eso que pasa mientras la crisis social y económica avanza, y ya la están pagando los sectores populares. Las consecuencias de seguir cediendo a los intereses del poder económico más concentrado y la derecha, ya se sienten en las 27 millones de personas que ya están en la pobreza y la indigencia a junio de 2020. En la desocupación que trepa el 20%.

Los pedidos de cambio de gabinete alcanzaron su climax esta semana. Empezó Roberto Navarro disparando “El plan fracasó. Hay que cambiar el gabinete”. Continuó con sus críticas días después, preocupado en “cómo se sostiene el núcleo duro de Cristina”. Si ya pedían un cambio de rumbo económico, la semana sumó una nueva crisis interna en el Frente de Todos por el tema Venezuela.

Las editoriales de este domingo se hicieron eco de ese pedido, de los dos lados de la grieta. Ambos coinciden que el gobierno tiene que cambiar el rumbo. Cada uno con su marca distintiva.

El “periodismo de guerra” juega a todo terreno

Joaquín Morales Sola y Eduardo Van Der Kooy apuntan contra la vicepresidenta Cristina Fernández como el eje de la desconfianza de los mercados para reactivar la economía. “No puede ser la jefa política de un país con la economía en crisis”, sentencia en La Nación. El editorialista de Clarín aprovecha la volteada para meter su agenda contra los más empobrecidos. Apunta contra “las usurpaciones de tierras que no cesan” como motivo de esa desconfianza para las inversiones. La cara de piedra de pedir mano dura contra familias y niños sin techo mientras el macrismo porteño acaba de cederle Costa Salguero al negocio inmobiliario.

Como voceros de los grandes poderes agroexportadores, dan sus volteretas para ocultar lo evidente: es el campo quien presiona a la devaluación y sigue sin liquidar su cosecha. El viernes cerró con el dólar blue en 167 pesos. En 5 días subió 17 pesos. Las señales del Ministerio de Economía y el Banco Central terminaron dando rienda suelta a esa especulación con el anuncio de una especie de “devaluación dosificada”. Pero no fue sólo la especulación devaluatoria. Los rumores u operaciones de cambio de gabinete empezaron nominando la salida del titular del Banco Central, Miguel Pesce.

En una crisis económica y social que se agrava, la devaluación es un arma que no hará más que profundizar las consecuencias que ya están sufriendo los trabajadores y sectores populares.

Alberto Fernández: entre las críticas y el blindaje

Para intentar despejar dudas, habló Alberto Fernández con Horacio Verbitsky en El Cohete a la luna. “Por ahora no tengo previsto cambios en el gabinete” dijo. Aunque las incertidumbres de la crisis persisten. En la larga entrevista, el presidente afirma “tenemos la economía virtualmente contenida desde el comienzo de la pandemia” y se refiere a la contención de precios, tarifas y alquileres.

Si casi el 50% de pobreza y 20% de desocupación llegan con esa “contención”, preocupa más el horizonte condensado en el Presupuesto 2021 que directamente eliminará el IFE. Algo que viene señalando el diputado del FIT, Nicolás del Caño, que ahora también se hacen eco en medios afines al oficialismo. Es que el presupuesto que se está debatiendo en comisiones del congreso, prevé destinar 1.339 millones de dólares en pago de intereses al FMI y 150 millones a construcción de viviendas. Prioridades.

Es Mario Wainfeld de Pagina 12 quien cuestiona “el avance de la lógica de los equilibrios fiscales sobre la política social”. Retrata la impotencia gubernamental de no poder “mantener un anuncio auspicioso en agenda por un día”. O que las internas del Frente de Todos son más resonantes que las de Juntos por el Cambio. Pide también, como otras voces afines, “revisar la agenda”, y reforzar la palabra presidencial.

El operativo blindaje al presidente está en marcha con el acto del 17 de octubre, “todos unidos…” ¿triunfaremos? Las elecciones legislativas del 2021 pisan los talones al compás de la crisis económica y social.

Un acto virtual con sede en la CGT que fue mutando. Pasó de presentarse como una interna entre Alberto y Cristina, a un acto blindaje de la figura presidencial y de “unidad” con la participación de todos los sectores de la coalición. Va a incluir además, la formalización del pedido para que Alberto lidere el PJ.

Mario Wainfeld dialoga con la columna de Martín Rodríguez que en La Política Online se preguntó esta semana “¿Es más importante Bruglia que Guernica?”. Su conclusión quizás podría interpretarse en algo así como “si vas agrietar, hacelo con una agenda socioeconómica”. El pequeño detalle es que es justamente lo que el gobierno viene demostrando que no está dispuesto a hacer (pagar deudas sin siquiera investigarlas, Vicentin, el olvidado decreto de las telecomunicaciones, baja de retenciones al campo, extorsionar a las familias de Guernica para acompañar el pedido de desalojo, y un largo etc).

La misión del FMI y la crisis del imperio

Más allá del humo de un FMI “de rostro humano” y la nueva foto de una CGT entregadora reunida con el organismo internacional, la verdadera noticia pareció ser otra. El Fondo parece que, en su visita al país, estuvo más interesado en las relaciones con China. El tablero geopolítico está moviendo fichas, y los ojos están puestos en las elecciones presidenciales de EEUU. La cuestión, dicen, es que no habrá decisiones del FMI hasta que se sepa el resultado electoral de EEUU que son el 3 de noviembre. Pero con la crisis que se agudiza en el corazón del imperio, esa fecha puede fallar.

Lo que es seguro, es que la votación de Argentina en la ONU contra Venezuela, es parte de un alineamiento con la política norteamericana para la región (y particularmente de Donald Trump). Fue un mensaje amistoso del gobierno con la misión del FMI.

Las incertidumbres sobre el imperialismo norteamericano son muchas: ¿regreso a la “normalidad” o más desorden mundial? es la pregunta que intenta desandar Esteban Mercatante hoy en el semanario Ideas de Izquierda

El polvorín detrás de la grieta

Entre tanta vorágine a veces se hace difícil mirar dónde estamos parados. Pero las cosas están cambiando en un mundo que está hecho un polvorín. La crisis económica golpea -la pandemia agudizó las contradicciones de una lenta agonía capitalista-, las polarizaciones y crisis políticas están a la orden del día (con epicentro en EEUU), y la lucha de clases con protestas masivas en distintos países se producen en simultáneo (EEUU, Francia, Chile, Ecuador, Costa Rica, Colombia, Indonesia, y van…).

Argentina, con sus propios ritmos y particularidades, tiene lo suyo. Las direcciones sindicales aprovechan la pandemia para hacer su gracia (desmovilizar mientras se sientan con el FMI y la desocupación sigue escalando). Pero la lucha de clases emerge desde las profundidades: familias sin techo, las y los informales, precarios, ese enorme universo de la clase trabajadora que está por fuera de los sindicatos que tiene mucho menos que perder y se lanza a la acción. La asamblea de las familias de Guernica debatiendo con funcionarios del gobierno de Kicillof que pudo documentar exclusivamente La Izquierda Diario, es la demostración de una fuerza emergente.

La disyuntiva no es grieta o agenda socioeconómica como la presentan algunos. Están en juego las relaciones entre las clases fundamentales que se reconfiguran en las crisis profundas cuando “contener” a todos no es ni remotamente posible. Cuando Juntos por el Cambio apela a la calle (como hará nuevamente este lunes), cuando el poder judicial amenaza la división de poderes, son expresiones o adelantos de la disputa por nuevas alianzas sociales, apelando a ganar fuerza en ese péndulo de la llamada clase media.

Cuando las clases dominantes están en decadencia y se ven amenazadas por la crisis, son incapaces de mantener su poder con los “métodos normales” de la propia democracia que crearon. La derecha en Argentina está en esa disputa. Los costos de ceder a su agenda como viene haciendo el gobierno y la paralización de las conducciones sindicales, son mucho más que una pelea comunicacional o de cambios parciales. La clase trabajadora en acción y unificada con su agenda propia, será la única capaz de dar una salida a la decadencia y la dependencia, y de inclinar el péndulo de las fuerzas sociales en disputa.

PostData. Estoy terminando de ver la mini-serie francesa “El Colapso”, que recomiendo (se encuentra fácil). Distopía del colapso de la civilización en ocho entregas filmadas en plano secuencia, que te meten en la adrenalina de cada una de las historias. Me recordó las palabras de Enzo Traverso en “Melancolías de izquierda” que contrapone las revoluciones a las tragedias. Las revoluciones son ese torbellino colectivo redentor, liberador, emancipador y apasionante. Pero la visión trágica del mundo viene de un sentimiento de desesperación, cuando no hay una salida visible.







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