×
×
Red Internacional

Opinión. Editorial de editoriales: el para qué del para atrás

Presupuesto y vuelta de página rumbo al 2023. Paso sí o paso no: fragmentación, candidaturas y preocupaciones de un sistema político agotado en sus repeticiones. Brasil decide en un mar de incertidumbre.

Escuchá esta nota
Domingo 30 de octubre | 10:34

Palacio blindado

En la misma semana que el Presupuesto para el 2023 obtuvo media sanción en el Congreso, la imagen de largas filas en filiales de Anses de todo el país para acceder al bono de $45.000 en dos cuotas pasaba en loop ante nuestros ojos. Está dirigido a los sectores más necesitados y que no reciben ninguna ayuda estatal. La pobreza no solo se muestra en movimiento con las repetidas protestas de organizaciones sociales opositoras. Hay otro enorme universo de pobreza extrema que se movilizó nutriendo esas cuadras de fila. Pero los requisitos son muy estrictos: sólo pudieron tener éxito entre el 10% o 15% de quienes lo solicitaron, según un relevamiento que también indica que el principal foco de problemas se registra en la provincia de Buenos Aires. “No cobro nada pero cuando quiero hacer IFE me dice ’incompatible’ (...) Si cobrara no me hubiese comido semejante fila” cuenta uno de ellos.

Los palacios de la política tradicional, donde se cocina el rumbo del país, siguen blindados de la realidad social. O mejor dicho, le ponen la firma a sellar esa fractura que echa raíces. Si hay algo que demostró la votación del Presupuesto 2023 en la Cámara de Diputados es la premisa de ser blandos con el poder económico, y duros con las mayorías trabajadoras. Solo la voz del Frente de Izquierda se alzó contra ese consenso. El diputado de izquierda jujeño, Alejandro Vilca, lo puso en proporciones: “cuatro veces más se están llevando los sojeros que los más necesitados en Argentina”. Denunció en el recinto la doble vara: “En este presupuesto en una planilla, una separata, se ven los multimillonarios beneficios que el Estado le va a dar a empresarios en materia de subsidios y exención impositiva. Estoy seguro que a ellos no les piden tantos requisitos”.

Un presupuesto que se destaca por batir dos récords. Uno, el que señala Horacio Rovelli en El Cohete a la Luna: es más austero que el de los años anteriores de este gobierno y es el menor de lo que va de este siglo”. Le agrega, como definición política que “es como ha sido este gobierno: generoso para una minoría de la población al que le da todo tipo de beneficios para que liquiden exportaciones y o blanqueen sus tenencias de dólares, pero reduce las partidas para gasto previsional y social, recorta los subsidios a energía y transporte y apuntala una economía orientada al mercado externo”.

El segundo récord es el apoyo que consiguió. Obtuvo la mayor cantidad de votos de los últimos 20 años. 180 positivos, 22 en contra y 49 abstenciones. La votación arroja algunos datos políticos relevantes. El Frente de Todos enterró el relato y se entregó a la austeridad y el ajuste para cumplir con el FMI. Incluido todo el sector referenciado con la vicepresidenta y La Cámpora. El apoyo del cristinismo a Sergio Massa se mostró con total nitidez. El récord de votos positivos no podría haber sido posible sin la unión entre la coalición de gobierno y Juntos por el Cambio: entre los dos le dieron el 91% de los apoyos. En la cobertura de la sesión de La Izquierda Diario están todos los detalles de esta “votación histórica”. La característica es particular: la foto del “consenso del ajuste” que ofreció la Cámara de Diputados, en uno de los peores momentos sociales de las últimas décadas, y con un sistema político tradicional cada vez más cuestionado.

Las filas que rodearon el Anses esta semana, coinciden con los resultados del informe que dio a conocer la Universidad Popular Barrios de Pie. Uno de cada cuatro niños y niñas dejó de recibir alguna de las comidas diarias, y en el 87% de las familias hay angustia porque los alimentos se acabarán en su hogar por falta de recursos. El flagelo de la inflación de la que no se salva nadie, y empuja como un dominó a nuevos “caídos del mapa”. En el extremo está la pobreza infantil que trepa al 51%. Y hasta los trabajadores registrados y bajo convenio están en ese espiral regresivo. El Observatorio de la Deuda Social de la CTA-Autónoma, muestra la caída acelerada de los salarios entre 2016 y 2022, que totaliza en negativo un 23,2%. “En agosto de 2022 el ingreso de los trabajadores registrados en términos reales era un 5% inferior al de diciembre de 2006” dice el informe.

Recalculando

Pasó la votación del presupuesto, y la política tradicional busca dar vuelta la página rápidamente a la disputa electoral. Una semana concentrada: el desfile de Máximo Kirchner, Alberto Fernández y Wado de Pedro por El Destape, Mauricio Macri presentó su libro y el radicalismo hizo su acto. Sobrevuelan las tensiones en las dos coaliciones mayoritarias: quiénes se perfilan de candidatos, cómo dirimir esas disputas, paso sí o paso no. El ex presidente gana protagonismo imponiendo su agenda del recetario liberal respondiendo el “¿Para qué?” que titula su libro. El Frente de Todos sigue embarrado en su experimento: sin proyecto a futuro para ofrecer, se concentra en un pasado que quedó lejano para unos y es ajeno a las generaciones que ni siquiera lo vivieron, y se entrega al pragmatismo de un presente signado por la opción del ajuste. Al decir de Máximo Kirchner “administrar las consecuencias”.

“Mientras en Juntos hacen cola para ser candidatos, en el oficialismo no sobran voluntarios y se concentran en disputar la audiencia de los convencidos, que cada vez son menos” analiza Diego Genoud en La Política Online. Agrega que “Paralelo al proceso de ajuste, se extiende en el gobierno la sensación de derrota. No es una proyección hacia el futuro sino una constatación en el presente”, donde “el viejo kirchnerismo se divide entre nostálgicos y adaptables”.

El maltrecho destino del Frente de Todos está atado a Sergio Massa y su posibilidad de bajar la inflación. Desde el kirchnerismo dejan trascender que marzo será el plazo para recalcular y tomar más definiciones (electorales y para lo que les queda de gobierno).

Gimena Fuertes en Tiempo Argentino abre los tres escenarios que están barajando en el reducido círculo que rodea a Alberto Fernández, que sueña con representar al “peronismo no kirchnerista”. Uno de ruptura y otros dos como variantes de competencia en las PASO. En el de ruptura, el presidente podría recostarse en el armado que preparan gran parte de la CGT y el Movimiento Evita. Si la disputa se da en los marcos de una PASO, una opción es encabezar él mismo la contienda, y otra es cederle el lugar a Daniel Scioli, actual embajador en Brasil y de muy buenos vínculos con Jair Bolsonaro.

Entre los socios de la coalición de gobierno, Sergio Massa está entre los más impulsores de la eliminación de las PASO. El kirchnerismo dio dos definiciones esta semana. Wado de Pedro se ubicó como “vocero” de los gobernadores e intendentes que están en el bando de eliminarlas y quieren convencer al presidente de hacerlo. Pero Máximo preguntó “Si no hay PASO, ¿cuál sería la otra opción?”. El titular del PJ bonaerense, sin embargo, le agregó un reparo: considera que hay que acortar los tiempos entre las primarias y las generales, para intentar evitar lo ocurrido en el final traumático de Mauricio Macri que generó más descalabros en ese período de derrota anunciada.

En Clarin, Eduardo Van Der Kooy observa que las disputas que existen ya no son de coaliciones sino de tribus. Algo que aplica también a la vereda de Juntos por el Cambio.

Claudio Mardones hace una radiografía en Tiempo Argentino de las hipótesis que se van perfilando en la oposición de derecha. Indica sus “dos destinos posibles en 2023: competir en primarias para definir los liderazgos de JxC, sin romper, o profundizar el distanciamiento con el PRO, debido a la orientación hacia la ultraderecha del discurso de su fundador”. El pasado domingo apareció con más fuerza la posibilidad de un 2023 con un menú electoral más fragmentado. La presentación del libro de Mauricio Macri aceleró la dinámica opositora, con nuevas confirmaciones de su preferencia por Patricia Bullrich. Diego Genoud asegura que el ex presidente está pidiendo a sus empresarios amigos que “Ayuden a Patricia” con el financiamiento.

El acto radical de este sábado, con la excusa de los 39 años de la victoria electoral de Raúl Alfonsín, les sirvió como plataforma para posicionarse en esa disputa. La participación de Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli, que difundieron las fotos junto al jujeño Gerardo Morales y el porteño Martín Lousteau, dieron el mensaje de una alianza alternativa. Mardones deja constancia de la opinión de algunos asistentes del acto radical que “opinaron que quedaron sentadas las bases para un agrupamiento de centroderecha en JxC. (...) Esos jugadores tejen una forma de medirse con Macri, su primo y Bullrich”. Los impulsores de esta alianza, agrega, “siguen de cerca los movimientos del gobernador cordobés Juan Schiaretti y del exmandatario salteño Juan Manuel Urtubey”.

Macri gana protagonismo, no sólo porque aceleró los reacomodamientos y alianzas en la coalición de derecha. El fracaso del Frente de Todos y la aplicación del ajuste como “su horizonte posible”, le permite al ex presidente marcar la cancha con su “para qué”. Un programa económico de ajuste de shock, que agradece explícitamente a Javier Milei en su “batalla cultural” para que las viejas ideas de Menem y Cavallo que nos hundieron en los ´90, vuelvan a aparecer como opción en el debate público.

Mirando Brasil

Llegó el día y Brasil define quién será el próximo presidente en un país partido: 57 millones de votos fueron a Lula y 51 millones a Bolsonaro en el primer round. Sea cual sea el resultado, la gobernabilidad será una tarea titánica y muy difícil.

El sistema político argentino está mirando de cerca lo que ocurre en el país vecino. No solo por los estrechos vínculos comerciales y el peso específico de Brasil en el tablero regional y mundial. La preocupación por “presidentes débiles” fue señalada por Carlos Pagni en La Nación, y ahí también hay algo de lo que se juega en el debate de PASO sí o no (además del intento del oficialismo para maniobrar cambiando reglas electorales a su favor, como intentó la oposición de derecha con el debate de boleta única). “Si no hay PASO estamos construyendo un presidente débil, del signo que sea. (...) un presidente débil con una gran dispersión electoral y con poco poder parlamentario, está pasando en toda América Latina” analizó en Odisea Argentina. Lo virtuoso de las primarias sería que permiten algo así como un “volumen político” (ficticio) a los gobiernos.

Diego Genoud abre otras reflexiones sobre el país vecino. Retoma definiciones de Fabio Luis Barbosa Dos Santos, uno de los autores del libro “Brasil autofágico, aceleración y contención entre Bolsonaro y Lula”. Una, es que más allá del resultado, la misión de Lula es “evitar el desborde de una crisis muy profunda y apelar a la contención, 20 años después de su momento de auge”. Barbosa fue entrevistado por El Círculo Rojo, conducido por Fernando Rosso, donde profundizó sobre esa idea que atraviesa su libro. Observa que el rol de contención que adoptaron Lula y los progresismos latinoamericanos, al no implicar cambios estructurales, terminan produciendo la aceleración de las crisis.

Genoud señala otra definición de Barbosa, que también puede encontrar paralelismos en la realidad argentina. “El bolsonarismo está impulsado por la dinámica social del ´todos contra todos´ en un Brasil muy desigual y expresa algo muy fuerte, la politización del resentimiento social. Consecuencias de la miseria planificada que se canaliza con expresiones de ultraderecha.

De fracaso en fracaso, la democracia capitalista contiene el germen de esa radicalización a derecha, que si busca “cambios estructurales” son para atacar de frente a la clase trabajadora. Ahí está el legado de la última dictadura militar y las décadas que le siguieron como las reformas regresivas del menemismo. Las “nuevas derechas” son esas viejas ideas.

Para salir de ese espiral de decadencia y deja vú noventista que sobrevuela entre autopercibidos progresistas, se necesita mirar la vida con los ojos de las mayorías trabajadoras. Nadie mejor que ellas mismas para tomar las riendas del futuro y escribir una nueva historia.


Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias

Editorial-de-editoriales-el-para-que-del-para-atras