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Red Internacional

Opinión.Editorial de editoriales: diciembre de definiciones

El gobierno acelera con el FMI. ¿Cuáles son las consecuencias del acuerdo? Asume el nuevo Congreso, entre consensos e internas de la política tradicional. Tiempo de definiciones: el 11 de diciembre movilización contra el ajuste y el Fondo.

Domingo 5 de diciembre de 2021 | Edición del día

Todo el poder a Washington

La Argentina entra en semanas decisivas que definirán el futuro de, por lo menos, la próxima década. La renegociación de la deuda macrista con el FMI que acelera el gobierno de Alberto Fernández por estas horas, prepara un trono ocupado por Estados Unidos con todas las contrapartidas que eso implica en la política, la economía y la geopolítica.

El gobierno puso primera y aceleró las conversaciones con el FMI apenas terminaron las elecciones legislativas. El apuro del oficialismo mira el próximo vencimiento con el organismo, en un momento delicado con escasas reservas en el Banco Central. Marcelo Di Bari en Tiempo Argentino explica que “hay una fecha crucial: el 22 de este mes, cuando Argentina debe abonar la segunda amortización de capital por U$S 1900 millones. Uno de los objetivos de corto plazo es que se alcance el entendimiento antes de esa “deadline” de manera tal de incluir esa suma en la refinanciación y ahorrar el pago, con el visto bueno del staff”.

El sábado, una delegación argentina de funcionarios del Ministerio de Economía y el Banco Central llegó a Washington para reunirse este mismo domingo con los técnicos del FMI. Es parte del plan de acelerar el acuerdo.

El gobierno corre detrás de los tiempos y los condicionamientos del organismo. Y corre con desventaja. Martín Rodríguez Yebra en La Nación analiza que “los técnicos del Fondo tienen menos incentivos aún para ser tolerantes con un gobierno que acaba de sufrir un castigo electoral enorme y perciben la desesperación por evitar un default que podría derivar en una crisis políticamente inmanejable”. La titular del organismo, Kristalina Georgieva dijo estos días que "todavía queda mucho por hacer" al referirse a la negociación con Argentina.

En los condicionamientos económicos que trae el acuerdo con el FMI, si ya venía siendo un eje de debate la velocidad del ajuste por la vía de achicar el déficit fiscal, estos días fue ganando cada vez más terreno la devaluación. Una herramienta privilegiada para licuar los salarios de la clase trabajadora. Fue el propio titular del Banco Central, Miguel Pesce, quien hizo sonar la música para los oídos del poder económico más concentrado. Frente a la Unión Industrial Argentina afirmó que planea acelerar el ritmo del aumento del tipo de cambio oficial, “en la medida que lo permita el proceso inflacionario”. Estas declaraciones se leyeron por algunos analistas económicos, como la intención de subir el dólar oficial a lo que está marcando la inflación: “En otras palabras, del actual 1% mensual a un nivel cercano al 3%”. De confirmarse este rumbo, sería una aceleración de la devaluación, algo que el FMI y el agropower vienen reclamando como contamos el domingo pasado.

No fue el único condicionamiento económico que ganó protagonismo por estos días. Si al presidente Alberto Fernández le tocó hablar frente a los industriales para llevarles tranquilidad en sus negocios reafirmando que el acuerdo con el FMI está cerca, en el caso de Martín Guzmán fue con la cúpula de la CGT. El ministro de economía expuso frente a los líderes sindicales con el objetivo de que respalden el acuerdo con el organismo internacional, con una vaga promesa de “inclusión social” y que no habrá ajuste. Una promesa que no duró mucho. Héctor Daer, de la cúpula de la central sindical, dialogó con La Nación y “sugirió que el Fondo no pedirá una reforma laboral (…), pero quizás sí cambios previsionales a largo plazo”. ¿Más ajuste del que ya hicieron a los jubilados y jubiladas la reforma de Macri y el cambio de la movilidad en 2019? Martín Rodríguez Yebra, en el mismo diario, incluye que a los sindicalistas les quedó claro que, el acuerdo con el FMI va a tener “alguna noción -aunque disimulada- de cambios en la legislación laboral”. ¿Será el “camino Toyota” de implementarla por sector o empresa?

Aunque en el oficialismo se repita como un mantra que no pagarán la deuda a costa del hambre y el ajuste del pueblo argentino, “cuando se atraviesan las puertas del Fondo y se entra en los despachos de la burocracia, mueren todos los relatos” como dice Diego Genoud en El DiarioAr. Rodríguez Yebra en La Nación también lo da como un hecho y lo define como “un ajuste disfrazado de ´plan plurianual para el desarrollo sustentable´”. Más allá de la retórica oficialista, dice que el acuerdo de facilidades extendidas que buscan con el FMI, “por definición incluye reformas estructurales”.

Genoud agrega al combo de ajuste en lo económico, que “el Fondo vuelve para disciplinar a un sistema político (…). Si se aprueba como todo indica, el ajuste que exige el organismo va a poner en caja al gobierno actual y al próximo, a tono con las demandas del establishment local, que está cansado de sus políticos”. Lo que Bercovich llama el “co gobierno con el FMI”.

Las presiones geopolíticas también están a la orden del día. Como cuenta Alejandro Rebossio en El DiarioAr, “Estados Unidos, la Unión Europea y Japón prefieren evitar un impago de la deuda que vence en marzo sobre todo ante la amenaza implícita de la Argentina de buscar en ese caso auxilio en China y Rusia”. Una muestra de los intereses que hay detrás del acuerdo, que pueden abrir la puerta a otros condicionamientos en cuanto a la política internacional.

En la economía, la política y en el tablero mundial, el acuerdo con el FMI viene con la entrega del timón de los destinos del país a Estados Unidos. El gobierno de Macri nos endeudó con una montaña de dólares, y el Frente de Todos lanza la “nueva etapa” de su gobierno convalidando la estafa y con un “todo el poder a Washington”. Se estima que las definiciones de la negociación lleguen con el “plan plurianual” que presentará el oficialismo durante el mes de diciembre. Algunos dicen que el 15, y otros que será entre navidad y año nuevo. El siguiente paso formal estará a cargo del Congreso que tendrá que sentar posición sobre el plan.

Burbuja vs realidad

En este contexto donde gana protagonismo la injerencia norteamericana a través del FMI, el Frente de Todos dejó trascender que preparan un festival para el viernes 10 de diciembre por el “día de la democracia” y cuando se cumplen 2 años de la asunción del presidente. Telam adelantó que contará con la presencia de Alberto Fernández, Cristina Fernández y el ex presidente de Brasil, Lula Da Silva.

Paradojas de una burbuja ensimismada del Frente de Todos en una Argentina endeudada, dependiente, y con los peores índices sociales de los últimos años, sobre los que pretenden acrecentar el ajuste que viene con el FMI. Según el INDEC, la participación de los asalariados en la riqueza nacional cayó 10 puntos entre el segundo trimestre del 2020 y el del 2021, transformándose en el valor más bajo desde el 2017 que se mide ese dato.

La única cita que propone desplegar fuerzas para rechazar el ajuste y que se escuche el NO al FMI, es la convocatoria a movilizar el sábado 11 de diciembre en Plaza de Mayo y en todo el país que impulsan diputadas y diputados del Frente de Izquierda junto a decenas de organizaciones sociales. Un baño de realidad que pone en el centro las urgencias del pueblo trabajador, de las mujeres, las organizaciones socioambientales. Con el objetivo de que sea el puntapié para construir la fuerza social necesaria para una alternativa al camino de estafa y el ajuste con el FMI.

La rosca del palacio y la fuerza de la calle

Entre comitivas en Washington y extraños festejos, el Frente de Todos también prepara las negociaciones en el Congreso con Juntos por el Cambio y otras fuerzas para que acompañen el “plan plurianual” y el acuerdo con el FMI.

Este martes asumirán en el Congreso, los nuevos diputados electos en los recientes comicios, que reconfiguraron la relación de fuerzas parlamentaria que detalla Andrés Fidanza en El DiarioAr. El oficialismo contará con 118 bancas y Sergio Massa tendrá la tarea de buscar el quórum de 129 y acuerdos entre Juntos por el Cambio (116), el Interbloque Federal (8) -un mix entre lavagnistas, cordobeses de Schiaretti y otros entre los que se sumó Florencio Randazzo-, y otras fuerzas provinciales de Neuquén y Río Negro. El Frente de Izquierda con una bancada de cuatro diputados (Del Caño, Bregman, Vilca y Del Plá) es el único polo que ya adelantó que no va convalidar la estafa de la deuda ni ningún ajuste contra el pueblo trabajador. El esquema se completa con los ajustadores seriales y ultra liberales de Milei y Espert (4), más cercanos al ala del PRO que encarna Patricia Bullrich.

Como analiza Fidanza, Sergio Massa buscará dialogar con “María Eugenia Vidal (con quien Massa tuvo un pacto de cogobierno en la provincia de Buenos Aires durante el 2016 y el 2017), más los PRO-peronistas Emilio Monzó y Diego Santilli”. Desde Juntos por el Cambio es probable que ofrezca sus voluntades para el acuerdo con el FMI con quien ellos mismos se endeudaron con el gobierno de Macri. El interés cambiemita, estará centrado en que “se imponga la línea de la austeridad y el ajuste antes del 2023”. Prefieren un shock de ajuste a velocidad más rápida. Previsible por los intereses económicos que buscan representar y por interés electoral. En caso que les toque gobernar en 2023, quieren que el “trabajo más sucio del ajuste” esté hecho. Aunque los vencimientos de deuda con el FMI va a condicionarlos de todas formas.

Al interior de los dos bloques parlamentarios mayoritarios, sin embargo, las tensiones están a flor de piel. Especialmente en Juntos por el Cambio, sumergidos en disputas por cargos del Congreso. Lo que está detrás es su propia competencia presidencial y el liderazgo de la coalición. Frente al lanzamiento de Rodríguez Larreta, la UCR busca competir con sus propios candidatos y en esa disputa pueden quedar al borde de una ruptura interna. El enfrentamiento es entre los radicales alineados con el cordobés Mario Negri y los radicales porteños del tándem Lousteau-Yacobitti-“Coti” Nosiglia.

Claudio Mardones en Tiempo Argentino bucea en la interna radical de Juntos por el Cambio, y afirma que “el sector que responde a Negri cree que el nosiglismo busca separarse para mantener un contacto directo con el oficialismo y condicionar las decisiones que tome la UCR y también el futuro interbloque de JxC”. Se materializa en la pelea por quién será el titular del interbloque de Juntos por el Cambio en Diputados (Negri tiene las de ganar) y por la presidencia de la UCR( este mes será la Convención Nacional de este partido). Los cruces incluyeron declaraciones y acusaciones de Lilita Carrió de la Coalición Cívica que petardeó a Yacobitti y Nosiglia, y en defensa de Mario Negri. Según Mardones, “en el espacio liderado por Yacobitti, sus integrantes aseguraron a Tiempo que este lunes anunciarán la separación del bloque radical y constituirán un espacio propio”.

Del lado del Frente de Todos tienen sus propias internas. En el senado, algunos hablaron de la intención de un sector de Entre Ríos, Corrientes, Jujuy y Salta de separarse del ala kirchnerista. Otros, siembran dudas sobre cómo actuarán sus distintas alas con el acuerdo con el FMI. Claudio Lozano, titular del Banco Nación e integrante del oficialismo, hizo públicas sus críticas. Además de afirmar que “no debería pagarse” la deuda, agregó que “la idea de que el default es la muerte es una construcción política, por parte de los acreedores, de un sentido común y lo que hace es alimentar un funcionamiento que en algún momento habría que interrumpir si se quiere plantear ejes de desarrollo. Hay que interrumpir el ciclo de endeudamiento y su lógica”. Todavía resuena la última carta de Cristina Fernández, que Alejandro Bercovich en BaeNegocios interpretó como “la resignación del oficialismo a aceptar el pacto con el Fondo Monetario”.

Las energías que ponen en la rosca parlamentaria o en festejos inoportunos las fuerzas políticas tradicionales, contrasta con la realidad de las mayorías que engrosan las filas de ese 40% de pobreza, del trabajo informal y precario, o de quienes no llegan a fin de mes porque siguen corriendo detrás de la inflación. La agenda del gobierno les da la espalda, para sumergirlos en un ajuste mayor.

Así también lo indica su agenda pro empresarial para conseguir dólares dándoles más beneficios impositivos. Insiste Horacio Rovelli en El Cohete a la Luna con dos leyes claves que impulsa el Frente de Todos. Una, para el agropower que “sobre todo le da estabilidad fiscal hasta el año 2025, por lo que no se le puede subir los derechos de exportación (retenciones), que son muy bajos”. La otra, “un régimen de promoción hidrocarburífera que le confiere a las empresas del sector una vigencia por veinte años de estabilidad tributaria e incentivos y tratamientos diferenciales en lo tributario, arancelario y cambiario, cuando el complejo petrolero está fuertemente concentrado y cartelizado”.

Arrancó diciembre y es un mes de definiciones. El oficialismo solo se acordó de “escuchar el mensaje de las urnas” en las PASO, porque faltaba la elección de noviembre. Hoy vemos cómo el poder político y económico ya está jugando sus verdaderas cartas. La fuerza de la movilización tiene que jugar las suyas en la calle: el próximo sábado 11 de diciembre se hace más necesario llenar la Plaza de Mayo y las plazas de todo el país de quienes rechazan el ajuste y dicen NO al FMI.




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