×
×
Red Internacional

Otro lema de campaña que quiere instalar el Frente de Todos es que “estamos saliendo” de la pandemia y de la crisis. ¿Qué dicen los números? El límite irrefutable al crecimiento del acuerdo con el FMI.

Lucía Ortega@OrtegaLu_

Miércoles 1ro de septiembre | 11:07
ECONOMÍA | ¿Estamos "empezando a salir de la crisis"? - YouTube

Después de “la vida que queremos” otro lema de campaña asociado a ese que quiere instalar el Frente de Todos es que “estamos saliendo” de la pandemia y de la crisis.

Ayer, en un acto de campaña en Tecnópolis, Alberto Fernández dijo que "Ya cruzamos la puerta de salida de la pandemia. Ahora tenemos que elegir qué camino vamos a seguir".

El “Estamos saliendo”, entonces, tiene dos objetivos: uno, volver a responsabilizar a la pandemia por el incumplimiento de muchas de sus promesas y que llevó a millones de trabajadores a un fuerte desencanto con su gobierno.

El segundo, volver a ilusionar y a prometer, pero sin precisiones de cómo se lograría “salir”. "No está lejos de ser lograda la Argentina que soñamos en diciembre de 2019", dijo Fernández.

¿Cuáles son los números que presenta el Frente de Todos para argumentar que salimos de la crisis?

Detrás del escenario en un acto de ayer en el que habló Alberto Fernández iban pasando distintosdatos, que después subieron a la cuenta oficial del Frente de Todos:

Un breve chequeo de los datos que allí se plantean:

  • Inversión: "+ 14,4 % vs 2019". Aún no están disponibles nuevos datos del año 2021, pero en el 2020 hubo un derrumbe de la inversión y en el primer trimestre fue de 13,3% el aumento en comparación con el mismo período de 2019. De todas formas, se trata de niveles bajos en términos de PBI para impulsar cualquier crecimiento sostenido.
  • Producción industrial: "+11,7 % en junio 2021 vs 2019". Este dato se basa en el último dato disponible en Indec, pero el promedio del primer semestre es mucho menor, de 4,7% contra el año 2019 que ya era bajo pues se trataba de un año de retroceso en la actividad.
  • Obra pública: "+68 % vs 2019". No se corresponde con ningún número del presupuesto ejecutado, menos aún si la medición pretende ser en términos reales.
  • Construcción "+ 5,5 % vs 2019". De acuerdo al indec, en el primer semestre de 2021 el promedio es de sólo 0,8 % de incremento respecto a 2019.
  • Crecimiento del uso de la capacidad instalada: "bajó de 58,7 % a 64,9 %". Son niveles similares a los últimos 5 años e históricamente bajos. Por tomar un punto de comparación, en 2010/2011 el uso de la capacidad productiva estaba arriba de 80 %.
  • Exportaciones récord: "las más altas en 8 años". El aumento de los precios internacionales no es mérito de ningún Gobierno sino un contexto mundial. P por el contrario, el “mérito” es no haber subido siquiera las retenciones para apropiar una mayor parte de esas ganancias extraordinarias.
  • Reestructuración de la deuda: "ahorro de U$S 42.000 millones 2020 a 2024". Justamente, el gobierno dicen "hasta 2024" porque se trató de eso, de patear el problema hacia adelante que es donde se acumularán los pagos pero el stock de capital de deuda casi no se afectó. De hecho la deuda creció con Fernández en U$S 12.5 mil millones.
  • Crecimiento estimado 2021: "+ 8% (contra 2020)".

Un punto correcto es que en casi todos los indicadores comparan la actividad con 2019, ya que el 2020 no es comparable pues se trata de un año de profunda caída y un año anómalo (excepto en el último indicador de crecimiento, lo cual no es casualidad). Pero los indicadores son cuidadosamente seleccionados. Se observan dos ausencias notables:

1- Actividad económica

El Frente de Todos señala que hay un crecimiento estimado de 8% para 2021. Justamente este es el indicador que sí comparan con 2020, que fue de crisis, entonces el dato de crecimiento queda totalmente sobreestimado. Además de que 8 % está por encima de todas las previsiones que indican que será entre un 6 y un 7 %.

Fuente: La Izquierda Diario en base a Emae-Indec
Fuente: La Izquierda Diario en base a Emae-Indec

La “recuperación” nos deja en un nivel todavía inferior al ya bajo nivel de crisis del año 2019. La demora en la vacunación por no enfrentar a los laboratorios es parte de la explicación. La otra es el ajuste de Guzmán, tanto en el plano fiscal como en el monetario, para renegociar con el FMI, un ajuste que es contractivo de la economía.

2- ¿Se dieron cuenta de que son todos indicadores de producción, pero no hay Indicadores sociales?

En ese terreno el relato hace aguas. En cuanto al empleo, las estadísticas del Ministerio de Trabajo muestran en mayo de 2021 una pérdida de 76 mil puestos registrados y 231 mil puestos registrados menos que en mayo de 2019. La desocupación en el primer trimestre alcanzó 10,2 %, mientras que en el mismo período de 2019 era de 10,1 %.

También en lo salarial, hay una pérdida de poder adquisitivo de 8 % promedio en junio de 2021 respecto a 2019, de acuerdo a los datos del Indec, y 5,3 % cayó el salario real en el sector privado registrado.

El recorte en las jubilaciones implicó una caída de al menos 5,6% de poder adquisitivo que es el retroceso que tuvo el haber mínimo entre junio de 2021 contra el mismo mes de 2019. Muy lejos de "recuperar lo perdido". En tanto que la pobreza escaló de 35,5 % en el segundo semestre de 2019 a 42 % en el mismo de 2020.

En síntesis, todos los datos que presenta el Frente de Todos como “mejoras en la producción” son en realidad un gesto hacia los empresarios, la muestra de que están recuperando rentabilidad, y en algunos casos obteniendo ganancias millonarias como en el agro. Pero no existe el "derrame": las mejoras en la actividad y las ganancias no necesariamente son un buen dato para los trabajadores.

Por el contrario, se dan a costa de ellos. Ya vimos cómo en el primer trimestre de 2021 empeoró la distribución del ingreso entre empresarios y asalariados, a favor de los primeros.

¿Y no puede ser cierto que hay un impulso hacia una recuperación, crecimiento, y más bienestar?

Más allá de este rebote posterior a la crisis de deuda en los últimos años de Macri y a la desfavorable gestión de la crisis pandémica, y que tuvo la suerte de contar con un año de extraordinarios precios de exportación, hacia adelante el panorama no es alentador:

De un lado, porque se desconoce el impacto de la variante delta y nuevas “olas” de coronavirus, a las que seguimos yendo por detrás en el proceso de vacunación y testeos y rastreos.

En segundo lugar, porque a nivel mundial la economía va a desacelerarse respecto a 2021, lo cual podría esfumar parte del “viento de cola” de las exportaciones.

Pero fundamentalmente, porque después de las elecciones viene el acuerdo con el Fondo Monetario, y las condiciones que adelantó que exigirá para el nuevo endeudamiento son de mayor ajuste y reformas antiobreras como la laboral, tributaria y previsional.

La carga de la deuda significará una enorme sangría, todos los recursos de las exportaciones netas se irán en pagos de deuda, y se buscará mayor endeudamiento para subsanarlo, en un espiral de deuda que ya sabemos dónde termina.

En otras palabras, la “vuelta a la normalidad” en el mejor de los casos es una normalidad en donde los beneficios del crecimiento permanecen concentrados, en donde unos se la llevan con pala mientras otros pelean para llegar a fin de mes, en una creciente precarización del trabajo y de la vida.

Por ello es que más allá de las promesas, el Frente de Todos no dice el “cómo” propone salir. Porque el ingrediente secreto de la receta económica del Fondo, a la cual aspiran, es el ajuste y la explotación laboral.




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Banner elecciones 2019

Destacados del día

Últimas noticias