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Red Internacional

La Plata. Dos escuelas de Villa Elvira realizaron un abrazo para exigir mejoras edilicias

La comunidad educativa de la secundaria 54 y la primaria 59 denunció la falta de edificio propio para la secundaria y problemas de infraestructura: hay pérdidas de agua, las estufas no funcionan y necesitan un horno para garantizar el comedor. Además afirmaron que hay sobrecarga laboral y que la crisis social y económica se traduce en violencia.

Lunes 9 de mayo | 20:06

Durante la jornada del lunes, se realizó un abrazo simbólico al edificio de la secundaria 54 y la primaria 59, ubicadas en 122 603 y 604. Docentes, auxiliares, estudiantes y familias dijeron basta a la violencia, y exigieron mejores condiciones edilicias y laborales.

La Izquierda Diario dialogó con Carolina Daglio, docente y delegada de la lista Multicolor del Suteba La Plata, quien contó sobre la lucha histórica por el edificio propio y las problemáticas que los atraviesan.

  •  ¿Cuál es el reclamo que están haciendo desde la escuela?
  •  Carolina: Hace ya algunos días que la escuela viene sufriendo algunos episodios de violencia, y por eso, docentes, estudiantes, auxiliares y padres conversamos los problemas que existen y que desencadenan en estas situaciones y decidimos abrazar a la escuela.

    Hace casi diez años que trabajo en la 54, y si algo sabemos es que esta escuela está en contacto con una comunidad muy castigada. Como suvedey en la gran mayoría de las escuelas, en los últimos cinco años hemos tenido situaciones conflictivas y delicadas hacia la juventud y las niñeces, y cada vez vemos más situaciones de extrema precariedad en la vida de nuestros estudiantes.

    Tristemente fuimos noticia cuando el municipio nos mandó comida podrida, un verdadero desprecio. Esta escuela es un lazo fundamental de nuestra comunidad, y después de dos años de pandemia, está más rota que nunca, y apenas de pie gracias a los docentes, auxiliares y padres y estudiantes que la sostenemos.

  •  ¿Por qué opinás que suceden estos hechos de violencia?
  •  Carolina: La pandemia fue terrible para nosotros. La falta de trabajo, los empleos basura, la imposibilidad de llegar a fin de mes y la incertidumbre de ver un futuro son parte de las violencias cotidianas que padecen todos los días las familias con las que trabajamos y que escuchamos. Y la escuela termina siendo una caja de resonancia de esta crisis social que estamos atravesando, donde se expresa esta bronca e impotencia.

    Nosotros somos los que contenemos todas estas problemáticas, porque el municipio ni se preocupa por garantizar lo mínimo para sostener la educación pública. Se han presentado reclamos cada vez que se podía, y a pesar de que saben las necesidades y urgencias que tenemos, no son capaces siquiera de dar un horno para que podamos dar una comida caliente en el comedor.

    El municipio con Garro a la cabeza subejecuta el presupuesto miserable que se da para infraestructura escolar desde el gobierno provincial de Kicillof. Parece que los únicos interesados en la escuela pública somos las y los que la abrimos y la ponemos a andar todos los días.

  •  ¿Cómo viven la crisis los trabajadores de la educación de ésta escuela?
  •  Carolina: Nosotros, al igual que nuestros estudiantes y sus familias, sufrimos esta realidad. Son más de mil estudiantes que se reparten en tres turnos, y con matrícula en crecimiento. Falta espacio; yo he llegado a dar clases en el pasillo otros años. Hoy ni siquiera existe espacio para el equipo de orientación ni para la preceptoría.

    También faltan docentes: se necesita con urgencia un cargo para la vicedirección y aún no lo crearon, y nos toca a los profes que estamos en la institución cubrir ese rol para el cual, por mejor voluntad que le pongamos, no estamos capacitados. Pero no es el único cargo que falta cubrir.

    De hecho, como hay horas que no están cubiertas porque no salen en los actos públicos, terminan dando clase los profes ATR. El equipo de preceptoría también tiene que cubrir esas horas sin docentes. Cumplen el mismo trabajo que un docente pero les pagan menos salario y tienen menos derechos. Nos sobrecargan de trabajo. Ponen sobre nuestros hombros la crisis. Cuando veo mi recibo de sueldo, me pregunto cómo voy a vivir con eso. Y cuando comparo la plata que el Gobierno pone para educación y la que pone para pagar una deuda que ni siquiera es nuestra, me lleno de bronca. ¿Con qué cara pueden pagar dólar por dólar al FMI cuando se nos está cayendo la escuela sobre la cabeza?

  •  ¿Cuál fue el rol de los sindicatos docentes?
  •  Carolina: La verdad es que los gremios aparecen cuando las y los docentes ya nos juntamos, ya debatimos y ya nos organizamos para decir basta a esta situación, o sea… tarde, siempre tarde. Pero tampoco sorprende, porque para dirigentes como Baradel es incómodo tener que salir a denunciar el Gobierno con el que comulgan.

    Por eso defienden la precariedad de los programas ATR, y en su momento el Forte y el Piedas. Por eso salieron a apoyar el anuncio del aumento de la jornada escolar, a pesar de que significa más explotación por el mismo salario de hambre. Pero a estas personas hay que decirles que los sindicatos no están para defender a los gobiernos, sino a los trabajadores.

    ¿Cómo puede ser que habiendo escuelas hacinadas que llegan al punto de separar las aulas con cartones, Suteba no llame siquiera a una asamblea? Los trabajadores de la educación somos los que nos ponemos la escuela al hombro, y por eso nos merecemos sindicatos que representen nuestros intereses. Por suerte… bueno, por suerte no, sino porque nos organizamos, tenemos a la Multicolor para votar en las elecciones de Suteba, que levanta la voz por todos estos reclamos de manera independiente del Gobierno.




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