Juventud

LIBERTADES DEMOCRÁTICAS

"¡Documentos?" la pregunta favorita de la Polícia local bahiense

En Bahía Blanca el proceso de identificación aumentó más de un 250% por parte de la policía local. Son 300 los jóvenes asesinados por la policía al año en casos de gatillo fácil, un pibe cada 28 horas.

Miércoles 27 de julio de 2016 | Edición del día

Purga en la bonaerense o “reforma profunda del sistema policial de la provincia” como dice Vidal, el dato es que ya son 1600 los efectivos de la bonaerense separados de sus cargos por tener relación con los negocios del narcotráfico, la trata, el robo de autos para la venta de autopartes y el juego clandestino. Parece que la caja negra de la cúpula de la policía de la provincia llega a recaudar unos 90 y hasta 100 millones de pesos, al mes claro.

La gobernadora apuesta a una policía modernizada y mejor preparada, por eso “ha venido el FBI a capacitarlos este año y estamos en conversaciones con Colombia para que también venga, con el mismo propósito, la policía de Medellín”. Con 800 nuevos patrulleros la propuesta de Vidal es la de ir a una vigilancia tecnológica, que se incorporen cámaras a los móviles policiales y anillos digitales para controlar la velocidad en las autopistas.

Pitufos y caranchos en Bahía

Bahía Blanca es una de esas ciudades colmadas de pitufos a la que desde hace alrededor de un mes se le sumaron los caranchos. El caso de Micaela, joven de 12 años víctima de femicidio, abrió una crisis en el relato PRO de la seguridad y el primer caballito de batalla, la policía local, comenzó a recibir críticas por izquierda y por derecha, desde la agrupación de mujeres de Pan y Rosas en el Frente de Izquierda se pidió la renuncia de Alvarez Porte, secretario de seguridad.

Héctor Gay, intendente de la ciudad, utilizó esta crisis política para reforzar su proyecto: “Bahía Blanca, una ciudad policial” y pidió refuerzos a la Gendarmería para patrullar las calles. Aun así el gobierno municipal da una imagen positiva de lo que fue el primer año de servicio de la policía local. En una entrevista publicada en el diario de Massot, La Nueva, Álvarez Porte dio a conocer que desde Enero hasta el mes de Junio el proceso de identificación por parte de la policía local aumentó más de un 250% y explicó que “esas variables ocurren porque antes se los destinaba a colaborar en operativos de tránsito con la Guardia Urbana y ahora las acciones se ampliaron”.

El bautismo de la local fue la brutal detención a los activistas de la Cofradía Cannábica en la Plaza Rivadavía, un video que mostraba el accionar de las nuevas fuerzas policiales se virilizó rápidamente en las redes haciendo eco de esta denuncia. En números fríos, en Enero la policía identificó a 3.210 personas y en Junio a 8.386. ¿Documentos?” es la pregunta preferida de los pitufos bahienses. El secretario de seguridad no da explicaciones de la “ampliación de acciones” de la que goza la policía local, pero deja bien en claro algo: el gobierno del PRO criminaliza a la juventud y la hace responsable del discurso de la “inseguridad”. Por eso son 340 los pitufos que vigilan los paseos públicos, los centros comerciales y las puertas de los colegios.

Como si no alcanzara con tanta policía, desde hace un mes la Gendarmería se suma a la batalla. En un momento las calles también eran vigiladas por la Prefectura. Una idea que no abandona Gay es la creación de la policía judicial, una nueva fuerza “no militarizada” para investigar los delitos junto a la fiscalía de la cuidad.

El gatillo fácil tiene antecedentes cercanos en el tiempo. Guiliano Gallo fue asesinado en manos de la policía en el barrio “Mi casita” en el 2008. Las pericias y las declaraciones contra Guidobono no alcanzaron según la justicia para encontrarlo culpable y hasta falleció impune. En Agosto del 2013 Nicolás Bazán recibió un disparo en el pecho por parte de la policía de la DDI (Delegación Departamental de Investigaciones) en Punta Alta. Los dos jóvenes de apenas 14 años de edad fueron víctimas del abuso y la brutalidad policial.

La brutalidad policial también tiene sus víctimas, aunque sin armas de por medio también podría hablarse de “gatillo fácil” cuando hablamos de Sebastián Bustos, Matías y Katherine Ortiz. Diciembre del mismo año, Sebastián Bustos de 16 años fue atropellado por un móvil de la policía. En Junio del 2015, Katherine y Matías, de 21 años, eran asesinados de la misma forma.

La policía local es un proyecto de seguridad que se conformó en el 2014 durante el último gobierno kirchnerista, y Scioli fue el vocero de esta política de fortalecimiento del aparato represivo. Base de negociaciones de los barones de conurbano y del poder de los intendentes, la policía local quiso ser una nueva cara para la vieja historia de corrupción y gatillo fácil de la bonaerense. El PRO y el FpV en las últimas elecciones hablaron de “la nueva policía” contra el narcotráfico, la realidad muestra que son esas mismas instituciones las que lo organizan. El FpV le dejó al PRO un aparato represivo fortalecido y legitimado para que pueda profundizar esta política criminal.

Son 300 los jóvenes asesinados por la policía al año en casos de gatillo fácil, un pibe cada 28 horas. Durante los 12 años de gobierno kirchnerista esta cifra se tornó escalofriante: 3.070 casos de personas asesinadas por gatillo fácil, represión en marchas y asesinatos en cárceles, comisarías e instituciones de encierro según el informe anual de CORREPI presentado en Noviembre 2015. Luciano Arruga, asesinado por la policía y desaparecido por el Estado, fue y seguirá siendo un ejemplo de la impunidad que se teje detrás del fortalecimiento de las fuerzas represivas y la complicidad estatal cuando se trata de jóvenes asesinados por el gatillo fácil.







Temas relacionados

Policía Bonaerense   /    Policía comunal   /    Gatillo fácil   /    Provincia de Buenos Aires   /    Libertades Democráticas   /    Bahía Blanca   /    Juventud

Comentarios

DEJAR COMENTARIO