Sociedad

ESTIGMATIZACIÓN Y PERSECUCIÓN

Docentes “pobres, fracasados y zurdos” le contestan a Soledad Acuña

La Ministra de Educación porteña se despachó (una vez más) con declaraciones que generaron amplio repudio por parte de la comunidad educativa. Ni Micky Vainilla se atrevió a tanto. Le responden las y los docentes que fueron blanco de sus brutales acusaciones, y exigen a UTE-CTERA que convoque a una caravana callejera masiva para pedir su renuncia ya.

Camila Martínez

Docente de Nivel Primario

Claudio Vilardo

Docente de Educación Media

Lunes 16 de noviembre de 2020 | 20:58

Entre el domingo y lunes explotaron las redes sociales de docentes, estudiantes y familias de la escuela pública ante la difusión de las brutales declaraciones de Soledad Acuña.

En una entrevista en vivo a través del Instagram del polémico diputado Fernando Iglesias, la Ministra de Educación de la Ciudad, expuso un bochornoso desconocimiento de la educación en la Ciudad y de su desprecio por quienes la construyen y la sostienen.

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El contraste entre el tono amable y relajado de la Ministra con las brutalidades pedagógicas, políticas y sociales que dijo, es notable. Durante la extensa entrevista, y en el marco de un contexto de vuelta a las escuelas en medio de una crisis sanitaria, sostuvo que su gestión hace “todo bien” pero los docentes, los sindicatos, los institutos de formación y la política partidaria, son los culpables que perjudicaron, perjudican y perjudicarán la educación. Veamos.

“Un chico pobre tiene casi predestinado un trayecto educativo pobre” (y si el maestro también es pobre, ni te cuento)

No estimado lector, no estamos hablando de María Eugenia Vidal. La expresión es de Soledad Acuña, quien tampoco esconde su odio de clase afirmando que “los chicos que nacen en familias pobres (...) seguramente nunca terminen la secundaria ni vayan a la universidad” y a continuación afirma que “todavía no logramos solucionarlo”. Vaya uno a saber cómo imagina la solución.

Pero lo preocupante para Acuña no es sólo la presencia de la pobreza en la vida de los estudiantes, sino también en la de los docentes: alarma sobre “el perfil de los estudiantes” (de profesorados) que “va tomando un sesgo cada vez más claro”.

Parece que a la ministra le inquieta que quienes eligen la formación docente son literalmente unos fracasados, ya que se trata de “personas cada vez más grandes de edad” que eligen el profesorado “como tercera o cuarta opción después de haber fracasado en otras carreras” y que además (encima) provienen de “los sectores socioeconómicos más bajos”, impactando negativamente en la enseñanza ya que carecen de “capital cultural y experiencias enriquecedoras al momento de aportar en el aula”.

Dice que el factor socioeconómico “no debiera ser un factor determinante pero…”. Estas repudiables declaraciones son inadmisibles, de una funcionaria que ni siquiera tiene formación en el área que dirige.

Agrega que los docentes “enseñamos mal” y que es por este motivo que “hay que dejar de hablar de aprendizaje para hablar de enseñanza”. De manera absolutamente lineal y reduccionista concluye que las consecuencias de una mala enseñanza se expresan en el bajo desempeño de “pruebas internacionales”. Pruebas que no son más que instancias estandarizadas de evaluación, como las pruebas PISA, diseñadas por organismos internacionales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional. Entidades que demás está decir que no tienen ni de cerca los mismos intereses que comparten los docentes, estudiantes y familias de la escuela pública de la Ciudad de Buenos Aires, quienes año a año la sostienen a pesar de la precarización laboral, el constante recorte presupuestario, las decenas de miles de vacantes negadas en todos los niveles educativos, entre otras tantas muestras de desprecio por la educación pública que ejerce la ministra.

“Estás muy politizada, muy de izquierda, demasiado…”

La ministra personalizó una “remake” del famoso y desafortunado lamento de Mirtha Legrand, al responder por la fundación y puesta en marcha de la Universidad de la Ciudad de Buenos Aires (más conocida como “UNICABA”) dedicada a la formación de los docentes porteños.

Reivindicó la creación de la Universidad a pesar de “un grupo muy politizado, muy violento y que gritaba muy fuerte, que lo único que defendía era el status quo (?) de los veintinueve institutos de formación docente”, desconociendo de forma bochornosa el rechazo detalladamente desarrollado y expresado en innumerables instancias por parte de personalidades muy destacadas y experimentadas en materia educativa (por cierto, un perfil muy lejos del que tiene la ministra). Lo que Acuña no dice es que la cartera que dirige jamás consideró ni tuvo en cuenta estas fundamentadas posiciones para la planificación de dicha Universidad: su creación no sólo se dió a espaldas de estudiantes y docentes sino que también se utilizó la represión para imponerlas.

No es en vano el foco que pone en los institutos, puesto que, según sus declaraciones, ahí está "la raíz" del problema, a saber: la "sobreidiologización". Y haciendo alarde de una supuesta asepsia ideológica, propone literalmente un adoctrinamiento de los estudiantes de profesorado, determinando el “aprender bien” de los futuros docentes. Por si todo esto fuera poco, exhorta a las familias a denunciar formalmente las supuestas "bajada de línea" que haríamos los docentes en las aulas. Persecusión política que la ministra no dudó en hacer valer ya en varias oportunidades en la ciudad.

Una filosofía muy barata

Mientras las y los docentes escuchábamos atónitos las barbaridades que decía Acuña, no podíamos dejar de pensar en el contexto en que las dice: en lo que va del año el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a través del Ministerio de Educación, no sólo sigue sin reconocer dos fallos de la Justicia que lo intiman a garantizar canastas nutritivas de calidad para las familias y estudiantes de la escuela pública, sino que incluso ha apelado otro fallo que establece la necesidad de conectividad y dispositivos electrónicos adecuados para el desempeño de la educación a distancia en el marco del aislamiento obligatorio.

Ni hablar del fracaso de la vuelta a clases presenciales con decenas de contagios en las escuelas y el decreto que pasa por alto el estatuto docente, modificando el ciclo lectivo 2021 adelantando nuestro regreso a las escuelas para el 8 de febrero, comenzando las clases junto a nuestros estudiantes diez días después.

En este marco, el tono de campaña presente en toda la entrevista, tirando cifras al voleo y frases vacías de contenido, vanagloriándose de una virtualidad garantizada gracias a los dispositivos y el esfuerzo docente (no reconocido de ningún modo, ni siquiera a nivel salarial), no podría ser más cínico. La publicidad de las supuestas “canastas nutritivas" que reparten en las escuelas, desconociendo el fallo judicial que existe por la baja calidad de los alimentos y la supuesta apertura de escuelas mientras cierran jardines y hay más de veinte mil familias que aguardan una vacante y se ven en la necesidad de presentar recursos de amparo para acceder a un derecho tan elemental, son otros ejemplos lamentables.

El final de la entrevista es muy significativo: "A veces ’hacer’ por la educación, es tomar la palabra para defender una posición". Le faltó agregar que esto se da siempre y cuando dicha posición no sea contraria a los intereses del gobierno del que forma parte.

Las y los docentes no podemos ser indiferentes a los atropellos expresados por la Ministra, y que van de la mano con sus políticas educativas. Por eso, creemos fundamental la organización y movilización de toda la comunidad educativa para exigir la renuncia de Soledad Acuña. Se tiene que ir YA.







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