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Docentes conmueven a la Ciudad de México con paros y movilizaciones

No había despuntado el alba cuando maestros y padres de familia ya preparaban carteles y pancartas para hacer efectiva la convocatoria al paro docente en la Ciudad de México que lanzó la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

Jimena Vergara

@JimenaVergaraO

Miércoles 6 de julio de 2016 | Edición del día

Todavía está fresca la rabia de los mentores que el pasado 19 de junio vieron como 11 de sus compañeros fueron masacrados por la Policía Federal en la comunidad de Nochixtlán, en el estado sureño de Oaxaca.

Si el gobierno de Enrique Peña Nieto y su secretario de educación Aurelio Nuño pensaron que la cruenta represión aplacaría a los maestros, se equivocaron. La rebelión magisterial comienza a prender no ya solo en el sur, sino en la capital del país y los industriosos estados del norte.

En varias delegaciones de la Ciudad de México, el paro se hizo efectivo, a pesar de que en la capital, los charros sindicales (como le llaman en aquel país a los burócratas) controlan con el miedo a una buena parte de los docentes. Los maestros no asistieron solos a esta imponente jornada. Los acompañan los padres de familia, hombres y mujeres trabajadores que, como dice Amalia, una madre de familia que lleva al corte de calle a su pequeña en brazos “estamos con los maestros porque les están violando todos sus derechos”.

Una vez garantizado el cierre de escuelas, encabezado por los padres para que los maestros no puedan ser castigados por el gobierno con sanciones o despidos como ha amenazado el Secretario de Educación Pública Aurelio Nuño, los contingentes se reúnen en varias de las arterias principales de la metrópoli.

Al sur de la ciudad, en Avenida Universidad, por lo menos 20 escuelas se dan cita para cortar la avenida. Los acompañan también estudiantes normalistas.

Una de las principales arterias que rodean la ciudad es el Periférico. A la altura de una delegación sureña, en avenida Tláhuac, 1000 personas entre profesores y padres de familia realizan un corte.

A otra altura del mismo Periférico, en la Avenida Luis Cabrera, otros contingentes nutridos por pobladores del barrio San Bernabé hacen lo propio. No acaban de tomar la avenida cuando un contingente de granaderos (la policía capitalina) reprime la manifestación.

Y así a lo largo y ancho de la capital, contingentes de profesores, padres, pobladores y estudiantes van haciéndose camino, sin ceder la calle, sin amedrentarse por la represión. La escena se repite en Xochimilco, Tláhuac, Magdalena Contreras, Gustavo A. Madero, Iztacalco, Coyoacán, Iztapalapa. Las oficinas de la Secretaría de Educación Pública en la capital son asediadas por los manifestantes.

En sus manos, sostienen improvisados carteles que versan “Yo apoyo a los maestros porque me enseñaron a escribir” o “Nuño, entiende, la educación no se vende”. Muchas parodian diciendo “Que evalúen al presidente y lo despidan por incompetente”.

Sulem Estrada, maestra de secundaria de la agrupación docente “Nuestra Clase” que apenas en mayo compitió en las elecciones hacia la Constituyente de la Ciudad de México por la fórmula “Anticapitalistas” dice a Izquierda Diario: “ las asambleas por escuela junto a los padres de familia, la comunión expresada en la calle y contra la represión, el paro en escuelas donde los charros nos amedrentan hacen recordar a la “`primavera magisterial” de 1989 cuando los maestros de aquella época trataron con todas sus fuerzas de quitarse de encima el control burocrático de su dirección priísta. Este es un primer paso, nos falta llegar a todas las escuelas que hoy no pararon, para organizar asambleas de base que se saquen de encima a los burócratas y enfrentar todos juntos esta Reforma Educativa neoliberal”.

Todos juntos hacia el Zócalo

Hacia las 14 horas, los bloqueos se van desintegrando. Los contingentes dislocados parecen desaparecer pero hacia las 17 horas de México vuelven a encontrarse esta vez en el Ángel de la Independencia.

Allí, a los contingentes de las secciones 9, 10 y 11 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se van sumando los de otros sindicatos, organizaciones políticas y sociales.

Llegar al Zócalo es un desafío contra el gobierno de Enrique Peña Nieto y también del jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera quienes en el 2013 desalojaron violentamente un acampe del magisterio y desde entonces lo mantienen resguardado con miles de policías cuando los maestros se movilizan.

También es emblemático porque en el 2014, el Zócalo fue el escenario de las imponentes movilizaciones que al grito de “Fuera Peña” reclamaban la aparición con vida de 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa.

A la altura del llamado en México “antimonumento” (una gran escultura que representa un 43 en honor a los normalistas), ya son decenas de miles los que nutren los contingentes.

Al arribar a la plaza central de la capital, son ya por lo menos 30 mil profesores. Pero esta vez, no nutren la mayoría de los contingentes los mentores de Oaxaca o Chiapas que están en la capital. Son profesores de la Ciudad de México que se han espabilado. Unas 500 escuelas acataron el paro en esta jornada. Dicen que van por más ¿comienza un nuevo despertar de los docentes de la Ciudad de México?







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