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6 HORAS POR DÍA 5 DÍAS DE LA SEMANA

Docente: ¿qué harías con tu tiempo si trabajaras 6 horas y no te llevaras tareas a tu casa?

Si trabajaras seis horas sin reducción salarial, y las tareas que hacés en tu casa ya estuviesen reconocidas, ¿qué harías con tu tiempo libre? ¿Pasarías más tiempo con tu familia? ¿Harías una nueva carrera? ¿Se podría aplicar la jornada extendida en todo el país?

Ivana Otero

Docente | Agrupación 9 de Abril

Lunes 8 de mayo de 2017 | 12:25

Carla, maestra de primaria, nos comenta que trabaja 2 turnos en diferentes escuelas. Están a unas 15 cuadras de distancia, “apenas puedo almorzar en el camino, muchas veces como mientras camino o si estoy llegando justo, en el colectivo”. Además nos comenta que tiene tercer grado a la mañana y séptimo a la tarde, “tengo 32 chicos a la mañana y 25 a la tarde y siempre me llevó todo para corregir a casa”. Tiene una hermosa hija de 5 años que va al Jardín “No pude conseguir vacante en la escuela pública, va a un privado porque no había escuelas de inicial en la zona donde trabajo”.

Ante la pregunta de ¿Qué harías con tu tiempo libre si solo trabajaras 6 horas y tendrías 4 frente al grado y 2 para tareas pedagógicas? responde en forma contundente “Está buena la propuesta también para los estudiantes. En lo personal me gustaría pasar más tiempo con Milagros, mi nena, pero también quisiera hacer una nueva carrera algo que tenga que ver con la Historia o el Arte”.

Trabajando todo el día en la escuela, y en la casa

Son cerca de un millón de docentes en todo el país, de los cuales según el censo del año 2014 el % 81,6 están frente a un curso. Solo el 12% es parte de tareas de dirección y administración. De estos el 78 % lo hace en escuela pública. El 49,7% de los docentes tiene entre 35 y 49 años de edad. Del mismo censo surge que 724.801 son mujeres es decir que el 76% son trabajadoras de la educación. Habría que agregar, en su mayoría sostenes de hogares.

No se tienen en cuenta las dificultades del proceso de enseñanza aprendizaje trabajando en aulas pequeñas con muchos chicos, que no están sonorizadas y donde se pierde la voz rápidamente. Tampoco las diferentes enfermedades como el conocido síndrome del “bourn out” –del “quemado”-. Con estas dificultades, sumadas a las problemáticas sociales vinculadas a los niños y niñas, la jornada laboral se extiende en dos jornadas simples o una jornada extendida.

Esto hace un promedio de 9 horas y media en dos jornadas simples (4 horas y 15 minutos por jornada) y en diferentes o en la misma escuela; o una jornada de 8 horas y 30 minutos en la jornada completa (con tareas distintas como comedor escolar). Para llegar a fin de mes muchos docentes trabajan hasta tres turnos. Hay casos donde lo que se “gana” por el tercer turno, se pierde por impuesto a las ganancias. Tan solo el 7% trabaja un solo cargo. Por otra parte los docentes de educación media, mal llamados docentes “taxis”, van de una escuela a otra sin parar. Algunos hasta con 4 o más escuelas por día.

La clave de la explotación laboral en el gremio es que muchas de las tareas que se realizan como tareas de correcciones, preparación de clases, proyectos y trabajos o preparación de actos escolares, quedan para el hogar al regresar de la escuela. Este trabajo “gris y cotidiano” no es reconocido y tampoco remunerado. No es reconocido porque los gobiernos, según sus intereses económicos, quieren transformar a las escuelas públicas en depósitos de niños y niñas, mientras sus padres trabajadores cumplen con su jornada laboral. Por eso, también es necesario una jornada de 6horas para todas las familias trabajadoras.

Trabajar un cargo de 6 horas sin reducción salarial

Desde el PTS y el Frente de Izquierda de Nicolás del Caño y Myriam Bregman, junto a la agrupación Marrón de docentes, proponen cuestionar esta forma de trabajar en las escuelas, desde la raíz. Los gobiernos quisieron acostumbrar a la docencia a trabajar entre dos y tres turnos para llegar a un salario que permita desde pagar el alquiler, la comida o hasta el propio jardín privado de sus hijos –ante la falta de públicos- hasta poder salir, ir al cine o a cenar, comprar libros o viajar. ¿Acaso es un “pecado” que un trabajador tenga esta vida?

En general el “derecho al ocio” es relegado solo para los fines de semana. Además el acceso a la cultura también tiene su costo. ¿El desarrollo de la práctica pedagógica de un docente no sería mejor con una jornada diferente y con más tiempo libre? ¿Cambia para los chicos y chicas una organización de la jornada educativa acorde a sus necesidades?

¿Se podría pensar una jornada reducida de 6 horas por cada docente? Donde 4 horas se esté frente al curso y otras dos horas se puedan utilizar para formarse 2 veces por semana en forma gratuita y en servicio, y los otros 3 días para corregir, planificar y pensar proyectos y programas o reuniones de ciclo. En el caso de zonas donde hay muchos docentes y muchos de ellos sin cargo, se podría repartir los cargos para que todos puedan trabajar.

Nuestra educación vale más que sus ganancias

Según plantean desde el Frente de Izquierda, para plantear una jornada extendida en todo el país y una jornada laboral basada en esta propuesta sin reducir los salarios el presupuesto educativo debería ser del 10% del PBI. Algo que está al alcance si tenemos en cuenta que son 191.503 millones destinados al Ministerio de Seguridad y Defensa para reprimir la protesta social, que podrían destinarse a la educación y la salud pública. También podría financiarse quitando los millonarios subsidios que reciben las escuelas privadas (muchas de ellas religiosas) y poniendo todo ese dinero al servicio de la educación pública.

Con una jornada de este tipo y un presupuesto acorde se podría realizar una jornada extendida en todo el país. Los niños podrían elegir si quieren estar desde la mañana hasta la tarde en la escuela, con dos docentes diferentes en dos turnos de 4 horas. Un turno sería destinado a materias como lengua, matemáticas y ciencias. En el otro turno podrían hacer deportes, laboratorio, música, plástica o la orientación que cada chico elija. En escuelas nuevas, más grandes y acordes a las necesidades de los chicos. Y docentes que por su jornada, formación y desarrollo puedan ser los mejores para desarrollar esta tarea.

Con gabinetes psicopedagógicos por escuela, psicólogos y profesionales que puedan ayudar a combatir las problemáticas sociales que se expresan en la escuela y en las que el 95% de los casos es el propio docente quien se hace cargo sin tener las herramientas necesarias. Esta naturalizado que el docente sea enfermero, psicólogo, nutricionista, entre otras cosas.

Para los futuros docentes sería necesario lanzar un plan político del gobierno de formación integral con becas del 100% para los estudiantes de profesorados donde puedan desde el primer día trabajar un turno de 6 horas en la escuela como auxiliares pedagógicos para ir aprendiendo y acreditando las residencias a la vez. Y al recibirse tener un cargo docente.

Este nivel de organización y planificación de la educación no correrá por cuenta de los gobiernos patronales. Solo los docentes saben cómo se pueden organizar las escuelas, pensando principalmente en los chicos. Cuando salen a pelear por sus derechos, lo hacen con esta perspectiva, aunque los gobiernos y los medios quieran deslegitimarlos.

Solo una lucha importante que cuestione este sistema de raíz que se proponga modificar estas condiciones de trabajo, con docentes, delegados sindicales y militantes que peleen por transformar este sistema, en una pelea para mejorar las condiciones de las millones de familias que envían sus hijos a la escuela, se podrá tener una mejor educación. Desde el PTS y el Frente de Izquierda pelean por recuperar los sindicatos por todas estas demandas y un gobierno de los propios trabajadores, para cambiar el sistema educativo de raíz.







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