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Red Internacional

Un análisis sobre el ocio y el trabajo en el capitalismo. Reproducimos las reflexiones de Cyntia, estudiante de trabajo social de la UBA para la Tribuna Abierta de La Izquierda Diario.

Viernes 22 de julio de 2016 | Edición del día

Trabajar de lo que nos gusta: ¿Realmente tenemos esa opción?

El famoso y célebre pensador chino Confucio decía: “…trabaja de algo que te gusta y no tendrás que trabajar ni un solo día…”. Claramente ésta idea del disfrute del trabajo es totalmente opuesta a la concepción capitalista que convierte al trabajo en explotación.

Lastimosamente, el trabajo asalariado tal y como lo conocemos producto de este sistema de explotación no nos da esa opción de disfrutar. Lo ideal sería que todas las personas pudieran trabajar disfrutando, haciendo un aporte a la sociedad producto del esfuerzo que conlleva una labor.

Sin embargo, en estos tiempos de la meritocracia, el discurso predominante y el que viene resonando desde que asumió el nuevo gobierno, es el del compromiso al trabajo, el esfuerzo y la extensión de la jornada laboral orientado al lucro de un puñado de burgueses capitalistas; todo esto disfrazado con la promesa de que siguiendo este camino vamos a conseguir progreso y desarrollo personal.

La realidad es que siguiendo ese camino el trabajo deja de ser trabajo y convierte en explotación dedicando la mayor parte de nuestro día –y nuestra vida- a trabajar privándonos del ocio y del esparcimiento. En otras palabras, de recrearnos y disfrutar plenamente de la vida como uno desee.

Y para retomar, quiero detenerme en la meritocracia y decir que para ella sólo los “meritócratas” merecen reconocimiento, esos que se han “esforzado” tanto para llegar al lugar en el que están, que no han escatimado horas de descanso para lograr el progreso –como fue el caso del joven abogado de 20 años distinguido por el intendente de La Plata hace pocos días-.

Pero para el conjunto de los laburantes no hay ningún reconocimiento y a su vez tiene que soportar la ofensa -después de llegar cansados a sus casas, luego de largas jornadas de trabajo, con altos ritmos de producción, todos “rotos”, con el agregado de tener que estudiar o cuidar a sus hijos o ambas cosas- de tener que ver ciertas publicidades en las que se aprecia como el “meritócrata” se pasea en su auto lujoso, en un barrio privado por “haberse esforzado”.

Para ellos pasan los meses, pasan los años y no hay diferencia alguna, siguen viviendo en la misma casa, el mismo barrio, no se pueden comprar ningún auto lujoso y tiene que soportar el mismo trabajo. Lo único que puede ostentar es infelicidad.

En esta sociedad –no la de las publicidades- las personas sufren en sus trabajos, se sienten agobiados y cuentan los segundos para la hora de salir, literalmente “huyen del trabajo” padeciendo las condiciones laborales que le son impuestas provocando un “odio” a trabajar.

Vivimos en un estado de “somnolencia” que no nos permite percibir hasta que grado de explotación estamos siendo sometidos. Y ello se debe a todas las herramientas de poder con que cuenta la burguesía. Una muy importante son los medios de comunicación. Con ellos, por medio de la globalización han logrado imponer su conciencia y crean y transmiten sus ideologías, modos de vivir, de vestir, estereotipos, etc.

El consumismo, es otro factor. Cada vez necesitamos más y más creando dependencia a determinados bienes, por ende es necesario más trabajo, nos llenan de cosas para comprar porque así también logran que trabajemos más.

El sueño de trabajar de lo que a uno le gusta se ha vuelto un imposible, porque necesitamos trabajar y el tiempo no alcanza y cada vez necesitamos más y nos hacen creer en eso y lo creemos, la mayoría de las veces.

Creo que los trabajadores deben conquistar su libertad para terminar con el trabajo asalariado impuesto por el afán de lucro para que las personas puedan dedicar toda su energía al ocio así como también a desarrollar la ciencia, el arte y la cultura, desplegar todas sus capacidades como seres humanos. Creo que sólo es posible con la superación de este sistema capitalista –que es base de toda explotación, acumulación y apropiación de riqueza- y el surgimiento de una sociedad socialista en donde el trabajo este al servicio de la utilidad social. Sólo así podemos esperar un mejor futuro, donde el trabajo signifique bienestar y no sacrificio y martirio.




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