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Red Internacional

Editorial. Discursos y realidades más allá del odio

Dos agendas paralelas en la discusión pública: las consecuencias del grave atentado y la economía ¿No se tocan? Editorial de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que se emite los jueves de 22 a 24 por Radio Con Vos, 89.9.

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Jueves 8 de septiembre | 23:32
Foto: CEDOC
  • Pareciera que el debate público en la Argentina está cruzado por dos agendas paralelas que no se tocan y que tienen poco o nada que ver una con la otra.
  • Por un lado, todo lo que tiene que ver con el grave atentado contra la vida de la vicepresidenta; la investigación sobre las responsabilidades; el rol de Fernando Sabag Montiel y su novia. Se empieza a calificar a la causa como homicidio en grado de tentativa, con premeditación porque hay indicios de una preparación previa. Y está en investigación si hay más implicados. Sabag Montiel declaró ante la Justicia que ni él ni su novia tuvieron nada que ver. El caso de la novia es discutible —aunque hay imágenes en las que llegan juntos al lugar del hecho, entre otras—, ahora, todos vimos que Sabag Montiel tuvo “algo” que ver. Entonces, la interpretación de algunos especialistas es que lo que quiso decir es que no tuvo “nada que ver” con la planificación y organización del intento de magnicidio y que habría otros autores intelectuales. Es decir, que fue simplemente un brazo ejecutor. Habrá que ver. Será materia de investigación judicial y policial.
  • Ahora, esa investigación comenzó turbia —para variar cuando se trata de las fuerzas de seguridad—. Veamos algunos hechos “inexplicables” sobre esto: la manipulación desprolija del celular de Sabag Montiel (el reseteo con la posible pérdida de información), esto se conoció bastante públicamente; pero, también, el allanamiento a la casa en la que vivía, por segunda vez cuando se dieron cuenta que no la habían perimetrado o precintado, entonces el dueño entraba todos los días a darle de comer al gato (así como lo escuchan). Y más en general, la filtración de información permanente a la prensa (el juzgado es un colador), incluso cuando se declaró el secreto de sumario o, especialmente, cuando se declaró el secreto de sumario.
  • En torno a esta agenda, se discuten los famosos “discursos de odio”, si los medios o los discursos políticos de la derecha crean el clima para este tipo de actos. Efectivamente, favorecen a la creación de ese clima. No por “el odio” en general (en una nota que publiqué el domingo pasado en elDiarioAr trataba de reflexionar alrededor de esto), sino por un odio dirigido y personalizado. Justamente allí decía que no solo en los discursos radican las causas del odio, que no todos los odios son iguales.
  • Por otra parte, está la agenda económica. La gira de Sergio Massa por Estados Unidos, pasando la gorra por diferentes organismos internacionales de crédito. Tuvo algunos “éxitos” —mirado desde su perspectiva— porque algunos bancos liberaron préstamos nuevos y se espera la reunión que cierra la gira que va a ser con Krisltalina Giorgieva del Fondo Monetario Internacional.
  • Ahora, ¿por qué tiene esos éxitos relativos? Bueno, eso quien mejor lo explicó —y en este caso vale aquello de “el medio es el mensaje”— Mauricio Claver Carone, titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que destrabó un crédito y lo amplió a 1200 millones de dólares y dijo: "Si el ministro (de Economía, Sergio Massa) tenía como misión venir a destrabar la relación con el BID, podemos decir que es una misión cumplida". Y agregó: "Ahora tenemos con el ministro una política económica cohesiva y hemos podido destrabar lo que estaba trabado".
  • Claver Carone fue quien reveló en su momento que el crédito del FMI fue para financiarle la campaña electoral a Mauricio Macri, entre muchas otras cosas. Y, ¿qué quiere decir con esta declaración? Que con entrada de Massa al Gabinete y el giro en el gobierno hay posibilidades de que el ajuste sea exitoso.
  • Y esa es la otra agenda. A ver, para no abrumar con la enumeración de todas las medidas, una por una etc. Estamos asistiendo por distintas vías a una fenomenal transferencia de ingresos desde las mayorías trabajadoras a las minorías; así lo muestran los tarifazos que comenzaron a regir; la inflación, el “dólar soja” (“retenciones cero”), la renegociación de deuda, etc.
  • ¿Estas dos agendas no se tocan, no se cruzan? Si uno mira determinados medios, pareciera que no. Que la recepción de toda la crisis política, la información (manipulada o no, real o fake news) de un hecho grave y repudiable, se diera en el vacío.
  • La derecha opera a través de las fakes news y si critica el ajuste es como un decorado o porque es “tibio” porque quieren algo más salvaje.
  • Pero, desde el otro lado, de quienes se consideran “progresistas” o, por lo menos, adversarios de la derecha, se “indignan” por los discursos de esa derecha, pero no prestan suficiente atención a las causas de la recepción de esos discursos o de la propagación del escepticismo general.
  • Y esas causas tienen relación con la otra agenda. Porque es una agenda que viene de largo, porque van seis años de ajuste permanente y eterno y, por lo menos diez, de crisis recurrente.
  • Ya circulan estudios de opinión que dicen muchas cosas, pero coinciden en una: hay un descreimiento general (no sólo en torno a si el hecho fue armado, sino en relación a la gravedad del hecho).
  • Existe como una mirada elitista que, paradójicamente, toca a ambos extremos de la grieta: la derecha siempre dice que la gente es manipulada por el clientelismo y los líderes carismáticos; pero del otro lado, se piensa que la gente es manipulada por los medios y los discursos de la derecha. No es que esas manipulaciones no existan, sino que esa forma de pensar la cuestión es superficial. Porque inclusive —como en toda conspiración— para que triunfen las “teorías conspirativas” en el terreno de la lucha por el sentido, tiene que haber un terreno pasible de ser operado por estas narrativas. Tiene que haber broncas, odios, rencores acumulados y las mayorías en la Argentina vienen acumulando mucho.
  • La cuestión pasa, primero por comprender e identificar cuáles son las causas profundas, qué intereses defienden, que no todos los odios son iguales y que hay atacar esas causas porque no todo se reduce a un problema de discurso.



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