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OPINIÓN

Diez años de “Guerra contra el narco” en México, seis apuntes

¿Qué efectos ha tenido para la población del país? Los resultados son catastróficos: más de 160 mil muertos, 25 mil desaparecidos, un millón de desplazados, fosas clandestinas y centros de exterminio (como el recién descubierto en Torreón), feminicidios (5 por día), ejecución paramilitar de luchadores sociales (en 2011 los dirigentes de Ostula que participaron del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, MPJD).

Sergio Abraham Méndez Moissen

México @SergioMoissens

Viernes 28 de octubre de 2016 | Edición del día

Ya son 10 años de la imposición de la llamada “guerra contra el narco” en México. ¿Qué efectos ha tenido para la población del país? Los resultados son catastróficos: más de 160 mil muertos, 25 mil desaparecidos, un millón de desplazados, fosas clandestinas y centros de exterminio (como el recién descubierto en Torreón), feminicidios (5 por día), ejecución paramilitar de luchadores sociales (en 2011 los dirigentes de Ostula que participaron del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, MPJD). El caso más emblemático de la situación en México fue el de la desaparición de los 43 de Ayotzinapa por el ejército: el Batallón 27. Recientemente México ganó el segundo lugar como el país más violento del mundo: Siria está arriba.

Apunte 1. La narco guerra fue una respuesta autoritaria del régimen a una crisis política

Fue una salida reaccionaria a las movilizaciones populares del 2006. En ese año existió una crisis de régimen con la aparición del movimiento anti fraude (cientos de miles) bajo la dirección de Andrés Manuel López Obrador que lo llevó a un callejón sin salida de la resistencia civili y pacífica. Este movimiento fue contemporáneo a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca y a la Otra Campaña del EZLN. La represión de Atenco y de la APPO muestran la respuesta del régimen autoritario. Durante esta crisis el EZLN de forma incorrecta no denunció el fraude electoral y mantuvo una posición sectaria frente a quienes votaron a Andrés Manuel López Obrador.

La llegada de Calderón al gobierno comenzó con la construcción de un enemigo interno “el crimen organizado”, con lo que construyó una narrativa para sacar al ejército a las calles de todo el país: comenzó en Michoacán pero se extendió en todo el territorio. Como decía Walter Benjamin: “todo avance de la reacción es testimonio de un avance de la movilización popular frustrada.”

Apunte 2. La militarización es un plan de injerencia imperialista

La “guerra contra el narco” significó un avance de la injerencia diplomática, política y militar de México a los Estados Unidos y al mismo tiempo es un gran negocio. La continuidad y avance de la Iniciativa Mérida, la presencia del Comando Norte en la frontera del país del FBI y la DEA, la venta de armas a las empresas de Estados Unidos. Al mismo tiempo existe una clara asociación del régimen político con la burguesía ilegal del narcotráfico: en el trasiego, venta y transporte como sector de exportación a Estados Unidos. Es, también, una reconversión de la economía mexicana que aporta 5% del PIB.

La militarización se concretó mediante la firma de planes y tratados internacionales como el ASPAN (la Alianza para la Prosperidad de América del Norte). Tan sólo en 2013 el gobierno mexicano recibió más de mil 200 millones de dólares aprobados por el Congreso de los Estados Unidos para el en concordancia con el Plan Mérida bajo el rubros de “ayuda” a las Fuerzas Armadas. Esta guerra al mismo tiempo es un gran negocio para las empresas de armas estadounidenses; en 2013 las empresas de Estados Unidos ganaron 127 millones de dólares en venta de armas a México.
Este proyecto militar implementó de forma paralela a las reformas estructurales que devienen en la mayor integración de México a la economía estadounidense (Reforma Laboral, Energética, Educativa).

Apunte 3. Un régimen político degradado que requiere de métodos no convencionales para implementar disciplinamiento social

El autoritarismo y los métodos de represión y exterminio dieron un salto histórico. Matanzas, fosas clandestinas, ejecuciones. Desde Villas de Salvárcar, a Tlatlaya, Tanhuato, Apatzingán, hasta la desaparición de los 43 de Ayotzinapa. Estamos ante una crisis de violencia sin precedentes en el país.

La degradación del régimen político devino en el aumento de los crímenes de Estado, de impunidad, de violaciones a todos los derechos humanos y al aumento de la violencia del Estado en contra de los movimientos sociales.

Apunte 4. Un nuevo actor de la protesta: las víctimas

El aumento de la violencia del estado generó movimientos de oposición. El primer movimiento surgió en Ciudad Juárez con las movilizaciones encabezadas por Luis K Fong (La Gota) que desde 2006 llamó a las Kaminatas contra la Muerte.

Este movimiento, de Ciudad Juárez, fue duramente reprimido y generó análisis muy valiosos sobre lo que comenzaba a suceder en el país. En la Ciudad de México surgió la Coordinadora Metropolitana contra la Militarización y la Violencia (COMECOM, 2009) luego del disparo a Darío Álvarez en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. En 2011 comenzó el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) que encabezó diversas movilizaciones a Ciudad de México y dos Caravanas (al norte y al sur).

Este movimiento fue brutalmente reprimido después del diálogo conciliador en Chapultepec y puso en evidencia los límites de la estrategia civil y pacífica que mantenía su dirección al confiar en el régimen de Calderón. Le siguió el movimiento que encabezaron los familiares de Ayotzinapa. Existen cientos de víctimas de la violencia de estado que reconfiguraron un nuevo actor importante de la protesta en México: las víctimas de la narcoguerra que han impugnado la estrategia de militarización del país.

Apunte 5. La crisis de Ayotzinapa desentrañó la naturaleza de la narcoguerra

Este movimiento planteó como consigna central de agitación: Fue el Estado. La crisis devino luego de que la juventud cuestionó que el narcotráfico fuera responsable de la desaparición de los 43. Este movimiento generó una crisis a la versión impuesta por el estado y sugiere mejores condiciones para enfrentar la situación del país.

Es urgente la construcción de una amplio movimiento democrático que se organice, junto a las víctimas de la militarización, a las organizaciones políticas de izquierda, a las organizaciones de derechos humanos y a las organizaciones obreras y populares para poner un “freno de emergencia” a la crisis que actualmente vivimos en México y desarrollé un plan de acción unitario contra la militarización del país. El Morena de López Obrador, que se reclama de izquierda, nunca ha cuestionado la implementación de la militarización del país. Este es uno de los muchos puntos débiles de Morena de López Obrador, como lo es en el caso de su ubicación ante Trump y el imperialismo y otras cuestiones democráticas como el matrimonio igualitario.

Apunte 6. Una estrategia combativa para enfrentar la militarización

Para frenar el proyecto de militarización del país se requiere de la participación activa de las organizaciones obreras con los métodos como el paro y la huelga nacional, y esto ha sido el punto débil del MPJD y del movimiento por la presentación de los 43 de Ayotzinapa.

La participación de los gremios de trabajadores como la UNT, que agrupa a los trabajadores telefonistas (que hasta ahora solo ha acordado hacer declaraciones), al NCT, con el SME y diversas organizaciones sindicales universitarias, el sindicato Minero Metalúrgico, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y de la participación del proletariado mexicano atenazado por las organizaciones como la CTM y la CROC (San Quintín y las luchas en la maquila) es vital para ponerle un alto a la militarización del régimen de Peña Nieto.

En el caso del EZLN, debe recibir la solidaridad de las organizaciones de trabajadores ante los ataques que reciba del estado capitalista. Esta es una posición principista que deberían de adoptar los sindicatos que se reclaman opositores como la UNT, la NCT y la CNTE. Al mismo tiempo la dirección del EZLN, por su concepción autonomista, carece de una perspectiva estratégica para enfrentar el fenómeno de la militarización del país. En el movimiento por la presentación de los 43 llegó a plantear públicamente que los que se movilizaban eran “por moda”, desestimando a los miles que gritaron: Fue El Estado.

Las organizaciones obreras tienen más responsabilidad pues no pusieron sus energías en los momentos más importantes de la lucha contra la militarización al servicio de cuestionar la llamada “guerra contra el narco”.

Leer: ¿Por qué militar en el Movimiento de los Trabajadores Socialistas?

En el momento más crítico, como fue la crisis de Ayotzinapa, estaba planteado el urgente llamado al paro nacional por la presentación de los 43 y en contra de la violencia del estado y esto hubiera generado mejores condiciones políticas para los explotados y oprimidos del país. Sin embargo, las direcciones sindicales, se negaron a impulsar ese paro en común con los miles que nos movilizamos por la presentación de los 43.







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