Cultura

ENTREVISTA

Diego Fischerman: "En Argentina no hay una política cultural desde hace muchísimo"

La cultura en el Gobierno de Macri. La renuncia de Lopérfido y la designación de Mahler como nuevo ministro. Lo que dejó Cristina.

Elizabeth Yang

@Elizabeth_Yang_

Facundo Abraham

Director de teatro | @FacundoAbraham

Domingo 7 de agosto de 2016 | Edición del día

Estuvimos dialogando sobre la política cultural con Diego Fischerman, periodista y crítico musical de Página/12, El País (Uruguay) y El Mercurio (Chile), y de las revistas del Teatro Colón y del Teatro Argentino de La Plata, La Tempestad, Pauta y Letras Libres (México), además de conducir programas radiales de jazz y música clásica, y haber publicado varios libros, el último del 2011 “Después de la música. El siglo XX y más allá”.

F: Si bien ya pasaron varios días y ya te lo preguntaron, en fin, va de nuevo ¿por qué Mahler al Ministerio de Cultura de la ciudad?

No me gusta convertir las conjeturas en hechos. Pero, yo lo que puedo hacer son conjeturas. Los hechos hablan de una designación arbitraria en el sentido de que no responde a antecedentes del nuevo ministro en las áreas a las que se dedica el Ministerio de Cultura.

F: ¿A qué nos referimos cuando hablamos de cultura?

La palabra cultura es una palabra amplia, que tiene dos acepciones en uso, una más etnográfica y otra referida a las artes y el espectáculo. Con un pequeño matiz que tendría que ver con aquellas artes y espectáculos en los cuales hay un cierto grado de reflexión en el lenguaje.

Hay un significado de las palabras que si no se discute está dado por su uso. Cuando hablamos de Ministerio de Cultura, hablamos de una cierta acepción de cultura, que no es la idea antropológica. Puede haber en el ministerio una subsecretaría que puede hablar de cultura popular, o de la cultura como todos los hechos del hombre. Pero en principio es un ministerio que tiene un montón de presupuesto, no solo en Argentina, sino que es algo más o menos consensuado en el mundo y tiene que ver con que hay orquestas sinfónicas, teatros, óperas, galerías de pinturas, exposiciones, que están de alguna manera servidos por estos ministerios de cultura.

Podría transformarse esta concepción, es decir que los ministerios no tienen que estar para esto ni destinar el 80% del presupuesto para óperas, teatro de autor o una sinfónica. Sino que hay que recoger la cultura del pueblo, como lo hace el populismo de derecha, y entonces en un sentido antropológico Tinelli o Violeta son parte de la cultura. Las designaciones como personalidades de la cultura destacadas por la legislatura no solo por el PRO sino con voto favorable también del FpV estarían en consonancia con esta idea.

E: ¿Es posible congeniar estas ideas en un gobierno?

Son ideas que entran en conflicto entre sí. Uno podría pensar que un buen gobierno debería atender a ambas. Desde el siglo XIX hay en casi todo el mundo, la idea de que las naciones son mejores si defienden su patrimonio intangible de la humanidad que hace que se paguen plata por las salas donde están los cuadros de los pintores que pintaron su historia, sus caras, sus paisajes; los teatros donde se muestra la música que compusieron durante mucho tiempo. Cuidando por un lado el patrimonio, y por otro el cuidado de la sobrevivencia como lengua viva, los diálogos que las artes vivas del momento establecen con esos patrimonios del pasado.

Por eso hay encargos de obras, una programación más o menos bien pensada, en cualquier parte del mundo un museo tiene además de su patrimonio nuevas exposiciones, incluso a veces lo que produce es simplemente un efecto de diálogo con esa tradición.

Por ejemplo, si yo en una sala tengo un Prilidiano Pueyrredón y en otra sala tengo el mingitorio de Duchamp o una obra de Marta Minujín, lo que produce la obra en realidad es un diálogo de ambas cosas. La “tela vacía” en una sala de exposiciones tiene un significado diferente que si está en una pinturería donde no sería una obra de arte.

Todo esto responde a una cierta idea. Ángel Mahler independientemente de que pueda llegar o no a ser un buen ministro, su elección hoy no responde a ninguna idea, y por lo tanto es arbitraria, no tiene antecedente en ninguna de las áreas que tienen que ver con el ministerio.

F: ¿El nuevo ministro trajo su propia gente?

Por lo que se sabe, le pidieron que mantenga los mismos equipos que estaban trabajando antes, que son los que sigue sosteniendo Rodríguez Larreta. En realidad, cuando un ministro renuncia comúnmente debería renunciar todo su equipo. Ángel Mahler llega con solo dos asesores, Leonardo Cifelli y Guillermo Masutti, ambos productores.

Creo que la decisión es una mezcla “macriana” de patoterismo e ignorancia.

Fue de Macri y no de Rodriguez Larreta, porque fue quien estaba más enojado. Lopérfido le dio una excusa, una causa justa al kirchnerismo con quien estaban emparentados varios de los actores y directores teatrales que participaban del pedido de renuncia. Le inventa un problema y una pelea que el gobierno no tenía.

Lopérfido hizo una jugada política y le salió mal, salió a instalarse como ideólogo de una nueva derecha, pensando que tenía todo el respaldo de La Nación, que finalmente se lavó las manos. En fin, contó mal los soldaditos que tenía, no fue ingenuidad sino una política pensada que le salió mal.

Y cuando en política hacés una apuesta y te sale mal, te tenés que ir. Insistir con quedarse es de gente que no es de la política.

Macri no es un recién llegado a la política, es muy probable que haya sido quien eligió a Mahler, es parte de su mundo, del fútbol, su lazo con la cultura es a través del espectáculo. Debe creer que realmente designó a alguien famoso y prestigioso. O también puede ser una actitud patoteril para con el sector de la cultura.

Tal vez sea políticamente incorrecto decirlo, pero en la ciudad Lombardi hizo un desastre durante ocho años y nadie dijo nada, por la gestión o por la cultura nadie levantó la voz.

No hicieron nada por la Orquesta Sinfónica, nada por la Filarmónica, se vacían los teatros, cosa que efectivamente hizo Lombardi en su momento, y la plata que se tenía que dedicar a los arreglos no se usó en eso, Página/12 tiene una denuncia al respecto (también en La Izquierda Diario, NdE). La comunidad artística no reaccionó ante esto.

F: Tenés una idea más o menos de cuánto es el presupuesto destinado a Cultura de la Ciudad? Son como 175 millones de dólares… ¿Qué comprende la gestión cultural de la ciudad?

México tiene casi el mismo presupuesto, pero el DF tiene 20 millones de personas, y aquí es para tres.

Es que México tiene más habitantes pero tiene muchas menos orquestas, y menos producción cultural. Solo en el Colón tenés tres orquestas, una casi dedicada exclusivamente a óperas, otra a conciertos y la orquesta académica, el cuerpo estable del coro, el coro de niños con un sistema de becas, y las producciones del centro de experimentación.

Además está el Complejo Teatral y después tenés la banda municipal. O sea una estructura que México no tiene. En Buenos Aires va mucha más gente al teatro. Ahora si este gasto se justifica en una ciudad donde la población no puede pagar las tarifas de luz, gas, etc., esa es otra discusión. No podemos discutir todo al mismo tiempo.

El presupuesto cultural de la ciudad de Buenos Aires es alto, y puede estar destinado a una frivolidad, si un artista muy importante que sale mucha plata lo traen para ponerlo en una sola función para 80 personas, esto sería un gesto de la vieja aristocracia argentina. Si yo eso lo transmito por la radio, lo pongo en streaming y con entradas más populares, es diferente.

Por ejemplo, Lopérfido hizo cosas que tal vez otros no hicieron, como poner el streaming, la pantalla del Colón que está afuera, y nunca se había usado, el canal de la ciudad también, lo mismo para la radio de la ciudad. Abonos más baratos para menores de 35 años, la idea de abonos transversales, es decir algo del centro experimental con una ópera y algo de la filarmónica.

Ahora en cuestiones de elencos creo que no estuvo bien, no puso equipos capaces de sostener una gestión como la del Colón. Los elencos estuvieron en general mal armados, los régisseur estuvieron mal elegidos. Y esto es porque está manejado por un grupo de personas que trabaja directamente con las agencias y no hay nadie que sepa específicamente del tema.

La estructura cultural en Buenos Aires es muy grande. Sobre las entradas, por ejemplo, hay una falacia al respecto, en general las entradas son subsidiadas, e inclusive las entradas más caras no cubren nada. El espectáculo más caro se monta sobre una estructura que ya existe. Es decir lo más caro del Colón es el mismo Colón.

García Caffi que fue el anterior director artístico del Colón, además de los graves errores de programación como el "Colón-Ring", la versión reducida de la ópera de Richard Wagner "El anillo del Nibelungo", que salió una fortuna y con el que le vendieron un buzón, este director aumentó de precio las entradas baratas mucho más que las caras. Cuando en realidad en un teatro público si tenés que financiar gastos lo que habría que hacer es aumentar mucho más las entradas caras que las baratas, a un nivel que sean vendibles, claro.

Por una cuestión ética, en un teatro oficial, no podés decirle a una persona, que en rigor ya pagó el teatro, vos no podés entrar. Hay gustos diferentes para elegir las obras, el estado definirá cuáles financiar, qué política tener al respecto, pero tiene que garantizar entradas baratas para cualquiera. Este es un deber ético porque es un teatro oficial. Si lo único que interesa es que el Colón salga en la tapa de las revistas, esto ya no es democrático.

E: A través del presupuesto todos ya pagamos el teatro público.

Se llegó a usar uno de los templos mundiales de la lírica, la sala principal del Colón, para el festejo del Día del Peluquero (el 25 de agosto de 2013). O se hacen espectáculos que organiza Avelino Tamargo, amigo de la infancia y ex secretario personal de Macri y ex diputado del PRO. Y no es que abrió una licitación para la contratación de privados. Jamás se averiguó cómo afectaba el destino de estos espectáculos en los ensayos, por ejemplo.

F: Bueno, se dice que para la ópera Macbeth su director Marcelo Lombardero apenas tendría un solo día de ensayo porque no habría lugar por la cantidad de eventos…

Estos eventos son de un solo productor que además es del PRO. Se está usando un bien público para algo que es evidentemente privado. Y ningún partido ha formalizado un pedido de informe por esto.

Yo hablé en su momento con el auditor general de la ciudad Epszteyn, con la legisladora de la ciudad del FpV Gabriela Cerruti, por un pedido de informes de cuánto produce y el destino de estos alquileres de un bien público como es el Colón.

Por ejemplo, por qué a la cantante de Fidelio (la soprano alemana Nadja Michael, NdE) que no pudo cantar porque estaba mal programada, se le pagó todo el contrato y no se le protestó, como habitualmente se hace. Le piden al director de orquesta que cite a la cantante para hablarle en privado a ver si la convence de cantar. Después tanto Scarabino (Director General de Producción Artística, NdE) como Lopérfido le mandan mails diciéndole cómo lamentamos que tenga que irse, pero la cuestión es que le pagaron todo su contrato! Una suposición es que se haga porque hay coimas, compromisos con la agencia de contratación, o para ocultar que fueron ellos que se equivocaron al programar.

Los legisladores de la ciudad deberían asesorarse y denunciar estas cosas.

E: Ya vimos que este gobierno en el terreno económico fue brutal, aunque ellos mismos dicen que esto recién empieza. Pese a ser de derecha mantienen los planes sociales. Ahora, en un reportaje que este diario realizó a Natanson, él dice que sobre la política cultural el macrismo no tiene ni idea y que ni les importa mucho. ¿Qué pensás al respecto?

Creo que es atribuirle demasiadas cosas a este gobierno. No saben del tema y lo único que quieren es contratar a alguien en cultura que funcione.

Todas las gestiones en Argentina han sido malas durante muchísimo tiempo. La Orquesta Sinfónica Nacional que depende de nación no tiene ningún proyecto. Estuvo el original que fue de Perón y después no hubo más proyecto. Es decir, para qué sirve, dónde debe tocar, qué tipo de repertorio tiene que hacer, cuál es su objetivo.

Entonces pareciera que el objetivo de máxima para un ministro de cultura fuera no tener quilombos. Sabe que si se le asigna el mismo presupuesto anterior con la actualización necesaria, nadie va a decir nada.

No hay proyectos para cultura, todos estos organismos e instituciones fueron fundados con ideas que estuvieron en boga entre 1880 y 1910/20, con la idea de los estados-nación, en defensa de la cultura nacional, entendida como artes y bienes de la comunidad, e incluso como elemento de propaganda. Por ejemplo, el otro día salía una nota en Clarín que decía que el CCK era un elemento de propaganda política, y claro que lo es.

Salvando las diferencias, pero la Filarmónica de Berlín también fue un enorme instrumento de propaganda, fue una orquesta privada que estando cerca de la bancarrota, Goebbels (ministro de propaganda y colaborador de Hitler, NdE) toma la decisión de que el gobierno alemán la estatice y la tenga como bandera de la cultura alemana, en pleno auge del nazismo.

Una gran orquesta alemana la RIAS (Radio in the American Sector) también fue una gran orquesta de propaganda del lado occidental de Berlín. La Orquesta Sinfónica de la NBC fue una orquesta radial que dirigía Toscanini, una orquesta de propaganda de Roosevelt, del New Deal, que además fue muy efectiva.

Si vos no partís de que toda esa música clásica no es un bien, nada de lo otro tiene sentido. ¿Por qué es importante que los chicos de seis años sepan que existe una ópera llamada La Valkiria? O reconozcan La Cabalgata de las Valkirias? Si es importante entonces hay que actuar en consecuencia.

Me tocó dar un seminario para periodistas de música y para salir del lugar común les di La Cabalgata… en la versión de un grupo de cumbia (Chicha Libre), y en general esta obra no la conocían ni como el tema de la película Apocalipsis Now. Para la cultura de masas de los años 50, EEUU hizo mucho para instalar la música clásica a través del cine, por ejemplo con las películas de Disney (Fantasía), y hay muchos otros ejemplos, El llanero solitario (4° movimiento de la Obertura de Guillermo Tell, compuesta por Gioacchino Rossini).

F: O la cortina del Chavo del 8, La Marcha Turca de “Las ruinas de Atenas” de Beethoven, algo más actual.

El tema es que no tener política cultural también es una política. Y en Argentina no hay una política cultural desde hace muchísimo…

En todo caso el kirchnerismo se sirvió de la cultura para generar una masa crítica, o una corriente de opinión, pero no aportó a la cultura sino que la usó.







Temas relacionados

Angel Mahler   /    Darío Lopérfido   /    Teatro Colón   /    Cultura

Comentarios

DEJAR COMENTARIO