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Red Internacional

Hace dos semanas Hugo Santiago, jerarca de la diócesis, increpó y violentó a familiares de niñas y niños abusados por el cura Tulio Matiussi. Desde 2017 el obispo cercano a Bergoglio encubre a su subalterno. En un hecho inédito, un juez acaba de prohibirle todo tipo de acercamiento y contacto con una de las madres. “Agradezco que le pongan un freno a esta gente”, dijo Carla Vitale al conocer la noticia.

Daniel Satur@saturnetroc

Martes 2 de noviembre | 15:42

En un hecho que bien podría catalogarse de histórico (por lo inédito), este martes el juez de Paz de San Pedro José Macchia dictó una orden de restricción perimetral al obispo de esa localidad bonaerense, Hugo Santiago, quien a partir de ahora no podrá seguir hostigando y ejerciendo violencia psicológica y emocional contra Carla Vitale, una de las madres de las niñas y niños abusados en 2017 por el cura Tulio Matiussi.

El juez Macchia también le aplicó la medida perimetral al cura Sebastián Zagari, párroco de la Iglesia San Roque, quien hace dos semanas participó junto al obispo Santiago y otros curas de un hecho de violencia contra familiares de víctimas de abuso ecleciástico que habían ido a pedirles respuestas en torno al caso que los involucra.

Como lo informó La Izquierda Diario , el miércoles 13 de octubre el obispo Santiago recibió de muy mala manera a Vitale en la sede de la Iglesia San Roque, quien junto otra madre y un padre de víctimas se habían acercado a pedirle una respuesta respecto a la actitud de la jerarquía de la diócesis en el caso de los abusos cometidos en el Jardín Belén (ubicado al lado de esa parroquia).

La secuencia fue registrada por Vitale con su teléfono celular y el video terminó siendo una prueba contundente que demuestra el nivel de encubrimiento de Santiago para con el cura Matiussi.

Ver acá otros videos de la misma secuencia

La saña de Santiago con las familias denunciantes de Matiussi llegó al límite de haberlas denunciado él mismo ante la Policía por “violación de la propiedad privada”, en referencia al ingreso de Vitale, Ana Froman y Víctor Sabbioni a un salón de la parroquia donde una docena de curas almorzaban con él. Las familias aseguran que ese salón es uno de los escenarios donde hace cuatro años Matiussi, en complicidad con el portero Anselmo Ojeda y la preceptora María Rubíes, abusaron de varies niñes de entre 3 y 5 años.

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El caso, vale recordar, próximamente llegará a juicio con los tres acusados de abusos sexuales agravados y demás vejaciones contra cinco menores de edad.

Carla Vitale vio varias veces el video que había grabado. Convencida, decidió ir al Juzgado de Paz de San Pedro a pedir una medida perimetral que impida seguir recibiendo hostigamientos y ataques de los representantes de la Iglesia católica. Así denunció a Santiago, al cura Zagari y a Marisa Corbalán y María Marcela Hainez, dos empleadas del obispo que también formaron parte de la acción violenta y tienen una estrecha relación con el intendente Cecilio Zalazar del Frente de Todos.

Finalmente el juez Macchia encuadró como “violencia psicológica” lo denunciado por Vitale y resolvió dictar una medida de tutela cautelar en favor de la mujer. En su fallo ordena a Santiago y Zagari que “cesen con los actos de perturbación y/o cualquier otro ejercicio que genere violencia psicológica/emocional” contra ella.

Para ello les prohíbe “enviar mensajes de texto o llamadas telefónicas al celular de la víctima (vía SMS, WhatsApp, Messenger, etc.), a los correos electrónicos o a través de redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram, etc.) que puedan configurar actos de hostigamiento, amenazas u otros hechos de violencia psicológica”.

Respecto a Corvalán y Hainez, el juez decidió no aplicarles las restricciones, ya que entendió que los ataques sufridos por Vitale por parte del obispo y el cura se enmarcan en lo estipulado en la Ley de Protección Integral de las Mujeres (N° 26.485). Pese a la violencia con la que actuaron ambas empleadas, el juez consideró que su accionar no es reprimible en el marco de esa norma, especialmente referida a la violencia de género.

Consultada por La Izquierda Diario sobre el fallo del juez Macchia, Carla Vitale se mostró satisfecha. “Creo que es muy importante que haya salido la perimetral que habíamos solicitado”, dijo la mujer desde San Pedro al tiempo que consideró que, “ahora que hay un reconocimiento judicial a esos hostigamientos, la Iglesia tendría que responder de alguna forma”.

Para Vitale lo dictado por el juez Macchia “es mucho más que una perimetral, tal vez está hablando de un cambio social, cultural, donde desde el ámbito judicial empiezan a dejar de darle siempre la derecha a esta gente. Primero ellos nos denunciaron a nosotros con mentiras, pero nosotros los denunciamos con pruebas, mostrando los videos, y gracias a eso ahora les pusieron un freno”.




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