×
×
Red Internacional

La situación de los trabajadores y las trabajadoras del gremio es muy complicada. La mayoría de quienes entran a esta rama, ya sea en restaurantes, hoteles o bares, son jóvenes que en gran parte están sin regularizar y sufren la precarización de alguna manera.

Lunes 1ro de agosto | 22:51
Foto: Trabajador del rubro gastronómico | Foto Archivo Télam

Hacia el año 1904 trabajadores hoteleros y gastronómicos comenzaron a sindicalizarse en distintas zonas del país por rama de actividad. Dieron lugar así a sindicatos de cocineros, mozos, mucamas, barmans, o por ejemplo, de cocineros, mozos y afines, cuando el gremio agrupaba a varias ramas.

Te puede interesar: Desaparición y muerte. Cinco años sin Santiago Maldonado: mentiras de Bullrich, hipocresía del Frente de Todos

En 1944 se empieza a gestar un proceso que terminó en la unificación de los sindicatos de mozos, cocineros y otros para conformar la Federación Obrera Argentina de la Industria Hotelera el día 2 de agosto de 1948. Después la joven Federación tramitó y obtuvo en 1949 la personería gremial.

¿Cómo están los gastronómicos hoy?

La situación de los trabajadores y las trabajadoras de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA) es muy complicada. La mayoría de quienes entran a esta rama, ya sea en restaurantes, hoteles o bares, son jóvenes que en gran parte están sin regularizar y sufren la precarización de alguna manera. El sueldo está muy lejos de la canasta básica familiar y se trabajan largas horas para poder hacer unos pesos más con las propinas, bajo largas jornadas que van entre las diez o doce horas diarias de trabajo, frente al calor sofocante de los hornos.

A 74 años del nacimiento de la Federación, actualmente la gran mayoría de los establecimientos de la rama gastronómica no cuentan con organización gremial ni delegados, quedando sus trabajadores a la merced de las patronales que aprovechan esta situación para mantener en la súper explotación a sus empleados. Ante esto, el sindicato, a cargo de José Luis Barrionuevo desde 1985 a esta parte, nada hace. Difícilmente puedan esperar algo los trabajadores de la conducción de su gremio, al frente de un personaje que supo ser un fervoroso menemista, que durante los años 90 dejó pasar todos los ataques a los trabajadores que hoy se traducen en altos grados de precarización laboral. Barrionuevo, macrista de la primera hora, también se sabe acomodar a los distintos poderes de turno.

En octubre de 2021, mientras el Gobierno seguía ajustando como hizo durante toda la pandemia, el burócrata sindical señaló que "hay una gran esperanza con respecto al futuro" y que "se está viendo la luz al final del túnel". En ese momento, el presidente firmó un acuerdo con las cámaras empresarias del sector para convertir "los planes sociales en trabajo".

La medida se presentó como una política para beneficiar a quienes reciben planes sociales con empleo genuino, pero es una forma de subsidiar vía planes los salarios que deberían pagar las empresas. El objetivo de este tipo de convenio que también se firmó con otros gremios, según el discurso oficial, es compatibilizar una serie de programas sociales con empleo registrado en esas áreas. “Tiene que haber sido el turismo el sector que más ha padecido” por la pandemia, aseguró el presidente en ese momento.

El Gobierno, lejos de obligar a los empresarios a regularizar la situación de su personal, pone a disposición el pago de los planes como parte de los salarios que deberían pagar las empresas. Es decir, lo que se presenta como un beneficio para trabajadores, es un subsidio a las empresas gastronómicas y hoteleras.

Hablan de empleo genuino y formal, pero a la vez sostienen que la compatibilización de los planes sociales tiene que ver con el temor de los trabajadores a quedarse sin una cosa o la otra. Eso es un reconocimiento claro de que el empleo del que tanto hablan no sería para nada estable.

Te puede interesar: Tucumán. La denuncia de una trabajadora gastronómica que se hizo viral

El Frente de Todos tuvo política para beneficiar particularmente a las empresas gastronómicas y turísticas, que lloraban por las pérdidas por el parate del turismo. Mientras, los trabajadores y las trabajadoras del sector sufrían el ajuste con salarios bajísimos, por debajo de la inflación, y se enfrentaban a la falta de protocolos y medidas de seguridad sanitaria en sus lugares de trabajo.

Recuperemos los sindicatos

Lejos de utilizarlo como una herramienta reivindicativa, Luis Barrionuevo utiliza el sindicato en provecho propio, usando al colectivo obrero como base de maniobra para su carrera política individual, utilizando inclusive su caja para ello. Es recordado el aporte de un millón de dólares a Carlos Menem en 1989 para la campaña electoral lo que le valió su nombramiento en la Administración del Seguro Social que implica el manejo de las Obras Sociales.

Los dirigentes burocráticos como Barrionuevo solo dejan pasar el ajuste. Negocian con los gobiernos de turno para evitar la movilización de trabajadores y trabajadoras. Solo les interesa preservar sus privolgios y perpetuarse en el poder.

Organizarse democráticamente, desde abajo, es una necesidad urgente de los trabajadores y las trabajadoras para recuperar los sindicatos de las manos de este tipo de burócrtas. Así podrían ser una herramienta para pelear en las calles por los derechos de la clase trabajadora, en unidad con quienes hoy enfrentan la desocupación.




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias