Géneros y Sexualidades

#NiñasNoMadres

Día de las Infancias: lanzan campaña que busca visibilizar el embarazo en niñas en nuestro país

La organización Socorristas en red lanzó una campaña “En un mundo justo las niñas no son madres” para visibilizar la situación de miles de niñas en nuestro país que son obligadas a llevar adelante un embarazo. Con el hashtag #VivasYJugando la campaña se extendió en redes sociales.

Viernes 14 de agosto | 18:01

Este año no será el Día del Niño sino el Día de las Infancias. La idea surgió desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, a través de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) con el objetivo de promover una mirada más plural e inclusiva para visibilizar las diferentes maneras de vivir la niñez.

A partir de esta iniciativa, la organización Socorristas en Red, lanzó la campaña “En un mundo justo las niñas no son madres”. En el spot mencionan que en “Argentina cada 3 horas una niña de entre 10 y 14 años es forzada a gestar, parir y criar”.

Además del spot que se está difundiendo en redes sociales y con afiches en la vía pública, emitieron un comunicado donde refuerzan conceptos sobre cuidados y la necesidad de que existan políticas públicas tendientes a garantizar los derechos básicos elementales durante la niñez.

Aunque las noticias de niñas obligadas a parir aparecen como espasmos en los medios de comunicación, la realidad cotidiana es muy diferente.

Investigaciones y estadísticas en nuestro país señalan que cerca de 3.000 niñas menores de 15 años se convierten en madres, a menor edad mayor es la probabilidad de que el embarazo sea producto de abuso sexual, relaciones forzadas o explotación sexual. Estos estudios señalan además que esta violencia es ejercida por integrantes de la familia o el entorno cercano.

De acuerdo a la Convención de la Tortura y otros Tratos o Pena Crueles, Inhumanos o Degradantes y del Pacto Internacional de Derechos Civiles y políticos “Obligar a una niña/adolescente que no ha terminado de crecer a llevar a término un embarazo forzado o no deseado es una violación de sus derechos humanos equivalente a tortura o trato cruel, inhumano y degradante”.

Los riesgos para la salud de estas niñas de continuar con una gestación se traducen en 4 veces la posibilidad de mortalidad materna, un aumento 4 veces mayor de contraer endometritis puerperal en caso de llegar a término, y 60% más probabilidad de eclampsia (aumento de la presión arterial) y de hemorragia posparto.

En nuestro país el caso de Lucía, la niña tucumana de 11 años abusada sexualmente por alguien de su entorno cercano tomó notoriedad cuando, habiendo recurrido al sistema de salud con su madre para interrumpir el embarazo de manera segura, el Estado articuló todos los mecanismos para evitar que esta niña terminara con esa gestación que la estaba afectando en el estado de sus salud integral (física y psicológica).

El gobierno local a cargo de Juan Manzur, como la justicia, la corporación médica y los grupos antiderechos, utilizaron el poder que les otorga su función pública para impedir a como diera lugar que esta niña terminara con su calvario.

En este caso, al hacerse público, permitió al movimiento de mujeres organizarse y luchar para que finalmente pudiera acceder a una cesárea, ya que el avanzado estado de gestación, producto de las barreras que puso el gobierno provincial, le impidió acceder a una interrupción legal de embarazo (ILE).

Sin embargo no todas las niñas tienen la misma posibilidad, tal fue el caso de una niña chaqueña de 13 años de la comunidad wichí. Su cuerpo con una desnutrición crónica, con anemia y neumonía, y con 32 semanas de gestación no soportó la cesárea y falleció, ella y el recién nacido.

De modo que lejos de los discursos que pregonan sectores antiderechos, obviando las circunstancias en las que estas niñas quedan embarazadas, apelando a programas de acompañamiento o adopción, están ellas: niñas a las que se las tortura.

La combinación de estos sectores, iglesias y gobiernos que utilizan su poder para imponer sus convicciones morales y religiosas tiene como consecuencia directa el deterioro de la salud e incluso la pérdida de la vida de estas niñas.
Por eso, en este Día de las Infancias a nuestras niñas las queremos #VivasYJugando.







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