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Red Internacional

Entre recortes presupuestales a dependencias del medioambiente, despidos de personal, y avance de megraproyectos: las políticas de la 4T frente a la crisis climática.

Sábado 26 de marzo | 09:54

Según el gobierno federal, al día de hoy, hay más de 30 incendios forestales a lo largo y ancho del país, un dato altamente preocupante y nada nuevo. Diversos estudios y análisis con respecto a la crisis climática han arrojado resultados de cómo al afectar los ecosistemas se conduce al aumento de siniestros e incendios devastadores para zonas boscosas y selváticas.

Antes de continuar, cabe resaltar que estas afectaciones tienen sus proporciones, en otras palabras, hay que diferenciar la huella generada por el consumo individual en contraste con el impacto de la gran industria en el medio ambiente.

No es lo mismo aumentar dos carriles una autopista privada junto a la construcción de campos de golf (Tepoztlán, Morelos) que usar todos los días el transporte público y usar plástico (porque ahora todo lo venden así: empaque para los empaques). Señalando a los responsables: el gobierno y grandes empresarios por fuera de las amplias capas de la sociedad mexicana que no tienen esa capacidad de decidir sobre qué se consume y cómo se produce.

Los incendios han sido en diferentes partes de México: en el cerro Tepozteco, Morelos, el bosque La Primavera, Jalisco, en la reserva de la biosfera El Cielo, Tamaulipas, en la zona boscosa El Megüi, Hidalgo son algunos lugares donde se han propagado y han sido difíciles de sofocar tragando centenares de miles hectáreas. Enumeramos únicamente 4 estados para develar el papel erróneo de las autoridades a nivel federal y estatal. Asimismo sus medidas son incontenibles, un ejemplo rápido es el recorte presupuestal del 75% a la Comisión de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) a la par de dejar pasar los megaproyectos capitalistas.

La construcción de megaproyectos -caso Tepoztlán- y sus respectivas afectaciones a causa de incendios, como el de hace unos días que ha devorado más de 95 hectáreas al término de esta nota en el del Cerro del Tepozteco, tienen como resultado la degradación en la vida cotidiana de las poblaciones aledañas (enfemedades respiratorias, desalojo de viviendas y milpas, etc) y la extinción de especies como el cacomixtle y el zacatuche o de flora como el ahuehuete.

Estas afectaciones son irreversibles pues la recuperación de estos territorios y su fauna tardará muchísimo tiempo, las amplias capas de la clase trabajadora pagaremos los platos rotos.

El tema no es algo añejo ni del otro mundo. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente(PNUMA) y GRID-Arendal (organización ambiental sin fines de lucro) proyectaron que los desastres a partir de siniestros e incendios aumentarán un 30% para 2050 y más de un 50% para fin de siglo, lo que implicaría no solo poner atención a la problemática sino actuar urgentemente y a pesar de todo.

Las condiciones propicias para los incendios se dan por la deforestación y tala (legal o ilegal) para extraer madera, papel y para construir campos agrícolas o de pastoreo, tanto como por los efectos de las bajas temperaturas que desertifican y secan los pastos (mismas temperaturas causadas por el calentamiento global y la contaminación de CO2).

Es el momento preciso para cuestionar profundamente qué hace el gobierno con respecto al tema y poner en contraste que en sus narices asesinan a defensorxs del medioambiente. Por si fuera poco, en las dependencias de personal que trabaja para la preservación del medio ambiente se replica la política laboral de precarización de la 4T, y se mantienen los recortes presupuestales dirigidos por todos los partidos políticos del Comgreso.

La devastación ambiental es totalmente insostenible si se busca la preservación del medio ambiente y de las formas de vida, incluyendo la humana. La deforestación y degradación de los bosques y selvas no va a parar en los límites capitalistas, urge virar 360 grados. No podemos confiar en las falsas propuestas de quienes son los culpables de la crisis climática: las grandes empresas y los gobiernos a su servicio.

Es urgente que la clase trabajadora, los sindicatos, las organizaciones sociales, civiles, el movimiento de mujeres, etc. abrace una perspectiva que busque construir una relación distinta con la naturaleza, preservando las formas de vida sobre la ganancia, para lo cual hace falta una perspectiva anticapitalista y revolucionaria.

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