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Red Internacional

En el mes de Julio en Ensenada empezó la construcción de un tablestacado, es decir un murallón de lajas de hormigón, en el Parque Costero de Punta Lara. Con financiamiento Nacional, el municipio impulsa esta obra que es parte de un mega circuito turístico que tendrá un impacto ambiental negativo a orillas del Río de La Plata.

Sebastián PalmasProfesor de Geografía | Militante de La Marrón Docente en Ensenada

Jueves 28 de octubre | 16:00

Según fuentes oficiales la obra hídrica representa “una defensa costera” y “una obra de embellecimiento” que constará de una vereda de cuatro metros de cemento, con iluminación y bancos. Esta construcción se había licitado en 2015 pero recién este año comenzó a realizarse. Ahora que se empieza a configurar ese gran muro a orillas del río empieza a dar que hablar entre los habitantes de la zona.

En el caso de esta obra, el Tablestacado tiene un estudio elaborado por el departamento de hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la UNLP. Según ambientalistas de la zona que vienen sosteniendo la lucha por la preservación costera, el estudio es cuestionable, ya que no tiene en cuenta ciertos valores, como a los seres no humanos que habitan ahí, la vegetación y la fauna del lugar.

El junco es importante para el ecosistema porque rompe la ola en pequeñas partes y frena la velocidad del agua. En este caso construyeron el paredón o murallón frente al río sobre los juncales, y en un sector cercano se tiraron escombros. Que la muralla esté frente al río y permanentemente sea golpeada por las olas es un problema, porque esas barreras hacen que en las sudestadas y tormentas se golpee con más fuerza, al no estar los juncales. En consecuencia el río termina socavando y sacando arena del fondo, lo que lleva a que las estructuras de cemento puedan quebrarse a futuro.

En algunos países se hacen estructuras escalonadas, ya que lo mejor es que la construcción pueda adaptarse al tipo de costa y su dinámica. Esta sí sería una mirada que pone en valor a la naturaleza y la defiende, y no lo que dice y hace el Municipio. La “belleza” que supuestamente deja esta obra, va contra la flora y fauna del lugar y termina en un problema socioambiental, perjudicando a futuro a los vecinos de la zona, que a menudo sufren de inundaciones.

Foto: Prensa Ensenada
Foto: Prensa Ensenada

Ni “defensa costera” ni “obra de embellecimiento

Este hecho, según algunos ambientalistas de la zona es otra demostración más del desprecio que se tiene por las áreas costeras de la región. En este caso el Municipio de Ensenada es el responsable.

Recordemos que no es un hecho aislado, sino una política sistemática ya que el estuario del Río de La Plata viene siendo agredido y destruido por la expansión de barrios privados y de los negocios inmobiliarios.

También lo vimos hace unos días con la destrucción del monte ribereño de Punta Lara por máquinas de la municipalidad de Ensenada, un relicto de monte nativo que distintas organizaciones intentan preservar. Este avasallamiento se hace incluso por encima de normativas municipales y provinciales que protegen el área.

Esto se agrava ya que los ecosistemas costeros son escasos y vulnerables. Por eso también es urgente una Ley de humedales, como la que el mismo Frente de Todos, espacio al que pertenece el intendente de Ensenada Mario Secco, viene cajoneando. Aunque en su spot de campaña dice Sí a la Ley de Humedales, en la realidad demuestran que el sí es para el lobby empresarial.

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Con una ley así el municipio no podría ir contra estos espacios verdaderamente importantes de vida y vegetación, como viene haciendo. Sabemos también que para hacer efectiva la aplicación de estas leyes tenemos que salir a luchar, tomando el ejemplo de la gran movilización provincial por el ambiente que hubo hace unos días en La Plata, donde se le exigía a Kicillof medidas urgentes sobre las distintas problemáticas y se denunciaba al OPDS como cómplice de que no se esté haciendo nada y se de rienda suelta a la destrucción medioambiental.

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Cemento, cemento y más cemento

La política “larretista” en CABA de expansión a punta de cemento parece que viene pisando fuerte también en un municipio como en Ensenada, donde no paran de crecer las construcciones de cemento sobre espacios verdes, mostrando una vez más que no hay grieta en el extractivismo, en este caso urbano.

Según una investigación del CONICET Ensenada es la quinta ciudad más contaminada del país, dentro de 511 municipios. Y esto no lo es solamente por estar dentro de un polo petroquímico (que es verdad que lo hace rankear entre los peores puestos), sino que mide el índice de calidad ambiental con una serie de parámetros donde también se contemplan los espacios recreativos naturales, como los balnearios de los ríos.

Esta medición que deja a Ensenada entre los municipios más críticos es producto también de la política de no preservar áreas nativas y destruir la línea costera. Como en este caso donde el impacto negativo de las construcciones que lleva adelante el municipio de Mario Secco se da en la costa ribereña. Para cerrar el círculo de una visión totalmente despreciativa de la naturaleza, muchas de las obras son financiadas por prebendas millonarias que ofrecen las multinacionales contaminantes como Copetro en agradecimiento a los funcionarios cómplices.

Profundizando el extractivismo en la zona

Además del lugar donde se ensambla el murallón, existen otras zonas de la ribera de inmenso valor. Y en ninguno de los casos se tiene en cuenta la voz de los que vienen luchando por la preservación de esos espacios naturales. Se hacen obras sin planificar ni consultar con las organizaciones, especialistas y vecinos de la zona, que son los afectados directos y los más interesados en preservar esos lugares.

La degradación en la localidad de Punta Lara no es algo nuevo. Con el enterramiento y desaparición de humedales costeros que abarca aproximadamente 3 kilómetros se dispusieron toneladas de residuos como las losas de hormigón. La consecuencia como se ve es la pérdida de biodiversidad y del paisaje ribereño. Esto se hace con total impunidad violando legislaciones provinciales, el artículo 28 de la Constitución Nacional o la ley 11723 (Ley integral de medioambiente y derechos naturales), además de ordenanzas municipales de protección de Áreas Naturales.

Lo que se muestra en redes sociales

El colmo es la foto de la nueva obra, publicada en las redes sociales del intendente Secco, donde curiosamente muestra un río azul donde el agua aparenta estar limpia. Todos los que han visitado el río de Punta Lara saben que sus aguas son marrones porque es un río turbio, que además sufre la contaminación por los desechos cloacales y residuos industriales que son lanzados a él sin ningún control. Hace un tiempo como consecuencia de esto aparecieron cianobacterias tiñendo el agua de verde y dejando a muchos sin agua por varios días. Es decir, lo que se muestra en las redes no es lo que parece.

Foto publicada en el facebook del intendente Secco
Foto publicada en el facebook del intendente Secco

Lo peor es que en este balneario vacacionan miles de personas de los barrios populares del conurbano que vienen a refrescarse a esas aguas contaminadas y con cada vez menos naturaleza y más cemento y hormigón. Lo que muestra esto es que la desigualdad ambiental es desigualdad social, y que tiene responsables y cómplices.

Saltemos el murallón

Como se demostró en los debates de candidatos, con Nicolás del Caño y Myriam Bregman, es el frente de izquierda la única alternativa que plantea una salida en estas elecciones para el problema ambiental y que junto a la juventud y los movimientos ambientalistas acompaña siempre los proyectos como la antes mencionada ley de humedales, exigiendo de manera urgente planes de manejo y gestión sustentables de estos sitios que son áreas protegidas importantísimas, además de la reforestación y restitución de lo destruido con impuesto progresivo a las grandes empresas contaminantes.

Esto solo puede lograrse llevando las voces que defienden realmente el ambiente al concejo y al congreso, y con la lucha en las calles y la participación de trabajadores y los sectores ambientalistas. La pelea por la reducción de horas laborales con igual salario a la canasta básica, es también la lucha por el tiempo para disfrutar estos espacios naturales, libres de extractivismo y destrucción. Por un ecosistema sano y limpio, y una vida que merezca ser vivida.




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