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OFENSIVA GUERRERISTA

Después del 20D, Hollande espera la “contribución” del Estado español a la lucha contra ISIS

El presidente francés, François Hollande, declaró este viernes a la prensa que, tras conocerse los resultados de las elecciones de este domingo, confía en que España confirme su “contribución” a la lucha contra el Estado Islámico.

Domingo 20 de diciembre de 2015 | 16:24

“En España hay elecciones el domingo y será después del escrutinio cuando podremos tener la confirmación", declaró Hollande en una rueda de prensa en Bruselas, en la que hizo un balance del apoyo de los Estados miembros que se han sumado a ofensiva guerrerista contra el Estado Islámico en Siria e Irak después de los atentados del pasado 13 de noviembre en París.

La implicación española en la ofensiva imperialista encabezada por Francia ha atravesado los debates previos a las elecciones de este domingo. A pesar de que PP, PSOE y Cs se mostraron partidarios de intervenir y ratificaron el “pacto antiyihadista”, el gobierno de Rajoy optó por no llegar a las urnas inaugurando una nueva intervención militar.

Pero la voluntad guerrerista es clara. Tres de los cuatro grandes partidos que concurrirán a las elecciones en diciembre, están de acuerdo en incrementar la participación española en la nueva escalada imperialista posterior a los atentados de París. El cuarto en discordia, Podemos, se opone a la guerra, aunque sin sonrojarse de haber concurrido a las elecciones llevando como candidato al general Julio Rodríguez, ex-JEMAD de Zapatero, defensor de la OTAN y director de las operaciones militares (bombardeos y ocupación terrestre) de las fuerzas armadas españolas en Libia y Afganistán.

Si antes del 20D ninguna de los principales partidos pasó de la retórica guerrerista –especialmente el PP, temerosos de culminar sus campaña electoral con una nueva guerra que avivase el rechazo social-, después del resultado de este domingo las cosas ya será distintas. Con la reapertura de las Cortes en enero, ya todas las encuestas apuntan a que 3 de cada 4 diputados serán de los partidos favorables a la guerra.

De todos modos, para una mayor implicación en la “guerra contra el terrorismo”, el Estado español tiene un problema que no es estrictamente político sino financiero. Porque ir a la guerra es caro y las cuentas públicas españolas no están en su mejor momento, ni mucho menos. Incluso el propio Ministerio de Defensa tiene las cuentas en rojo por sus compromisos de compra de armas y equipamiento en los próximos años.

Aún no se conocen los resultados electorales. Las principales tendencias dejan abierta la posibilidad de un nuevo gobierno conservador del PP, o incluso un gobierno de coalición entre Podemos y el PSOE. Aunque en cualquier caso serían gobiernos en minoría, sometidos permanentemente a los pactos y la aritmética parlamentaria para poder gobernar.

En este escenario, las posibilidades de una mayor implicación del Estado español en el complejo escenario de la guerra en Siria son inciertas. Pero no puede descartarse que el próximo gobierno opte por una implicación indirecta o de sustitución de tropas francesas y otros aliados, ya sea en Líbano, Malí, República Centroafricana o Iraq. Una participación no sólo más económica, sino políticamente más vendible como “operación de paz”.

En la rueda de prensa ofrecida el viernes, Hollande éste destacó la importante contribución de Reino Unido y Alemania en la intervención militar en Siria, al tiempo que ha subrayado la decisión de Suecia de aportar medios para el transporte aéreo. Bélgica y Dinamarca, por su parte, tienen “debates en curso”, mientras que Países Bajos e Italia han mostrado “voluntad” de sumarse al esfuerzo, dijo el mandatario galo.

“Defensa de los valores europeos”, “en defensa del alma de Francia”, “libertad y fraternidad”, fueron algunas de las palabras de Hollande al anunciar su ofensiva guerrerista en Siria y avanzar en un giro bonapartista interno, después de los atentados de París.

Un discurso hipócrita que contrasta con la prepotencia imperial y los abusos de todo tipo son parte constitutiva de la historia de las intervenciones imperialistas francesa en África y Oriente, como lo demuestra la reciente denuncia de los abusos sexuales del ejército francés a menores de edad en varios países de África, ocultadas por la ONU.

Ante la presión de los “socios atlánticos” sobre el futuro gobierno español para que se implique en la ofensiva guerrerista en Siria, la única vía realista para frenar esta maquinaria asesina, para poner fin a sus guerras, para dejar de poner nuestros muertos, es impulsar un fuerte movimiento contra la guerra imperialista, los recortes de libertades y las políticas anti-inmigrantes y anti-refugiados que se están fortaleciendo.







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